Pudo ver que eran casi las siete de la mañana y Silvia seguía dormida, abrazada a la almohada y con un ligero ronquido que no molestaba en absoluto. Se levantó tras coger su móvil, ponerse una sudadera y coger la manta que cubría la cama; y en completo silencio, salió de la habitación directa hacia la terraza. Todo el mundo dormía, no había ni un solo ruido, ni siquiera las pequeñas.
Tomó aire en cuanto se apoyó en la barandilla, sin cerrar la puerta del todo pero lo suficiente para que el frío no se colara en el salón; suficiente tenía ella con tiritar lo que estaba haciendo. Viendo las casi treinta llamadas perdidas de Asier, se preparó para lo que venía y le llamó.
—Te voy a matar.
—Hola.
—¿Se puede saber dónde estás? ¡Tienes las redes abandonadas! ¡La prensa está como loca! Ni Rodrigo sabe dónde estás.
—Estoy con Silvia.
—¿Quién coño es Silvia?
—La de sonido.
—¿Del staff? ¿Y qué se te ha perdido con ella?
—Me está ayudando por el tema de mi adicción.
—Déjate de cuentos, Anna. Tienes a medio mundo pendiente de ti, no es momento de que te pongas con eso.
—¿Y qué pretendes que haga?
—Que vuelvas. Tenemos mucho trabajo pendiente.
—Necesito que entiendas que ahora mismo no puedo, necesito desintoxicarme.
—Anna, cielo, no eres el primer artista que está así. Por mis manos han pasado miles y por experiencia sé que no puedes apartar el trabajo para quitarte de esa mierda.
—Asier...
—No, Asier no. Dime dónde estás que mando un coche a recogerte.
—¿De verdad no hay otra manera?
—Ahora mismo no, habértelo pensado antes de presentarte al talent.
Anna suspiró cansada; años atrás, antes del concurso su única preocupación era la carrera de trabajo social que estaba intentando estudiar, era lo único. Atrás quedaba la perdida chica que entró en la universidad sin un solo amigo, la misma que se había ganado a toda su clase gracias a las reinvindicaciones para los exámenes finales... Esa Anna ya no estaba y la que vivía ahora, ni siquiera la reconocía.
—Asier no me veo con fuerzas, te lo digo de verdad.
—Pues te metes, Anna, y punto. Tienes que volver.
—Te estoy diciendo que quiero desintoxicarme.
—Ahora no es el momento, entiéndelo.
—¿Y qué pretendes que haga? ¿Que siga destruyéndome como lo estoy haciendo?
—Pretendo que sigas en lo alto, Anna, ese es mi trabajo.
—Creo que mi salud es más importante que un número uno.
—No, cariño, ahora mismo no. Dime dónde estás, te recojo donde sea.
Suspiró sin más remedio que responder.
Anna se sentía encerrada en una vida que empezaba a detestar. El cariño del público y el hecho de dedicarse a lo que más quería en la vida, no era un buen balance. Siempre estaba rodeada de gente, pero absolutamente nadie le prestaba atención. Todos miraban por sus propios intereses y no le dejaban decir lo que pensaba, porque si lo hacía; la ignoraban como a una niña pequeña.
En una vida donde en teoría más libertad tenía y donde podía hacer lo que quería porque era su propia jefa; menos capacidad para mandar y menos voz tenía.
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CANTA(ME)
RomanceEl pasado y el presente de Silvia se ven enfrentados a causa de su jefa, la famosa Anna Llamas. Silvia, encargada del equipo de sonido de la exigente cantante; no lo tendrá nada fácil para soportar y controlar todo el torbellino que supone estar baj...
