—Buenos días.
La voz de Valentina sonó muy ronca, probablemente porque después del viaje, de reencontrarse con su novia y de dedicarse unas dos horas bajo el edredón de su cómoda cama; había caído muerta de cansancio. Se despertó de pronto, su cuerpo había decidido que el descanso había finalizado. Quiso quedarse en la cama, sobre todo cuando Silvia dormía plácidamente a su lado, abrazándola y con su cuerpo todavía desnudo debido a la noche anterior. Sin embargo, los tres pitidos del microondas señalando que lo que sea que hubieran metido estaba caliente, le hizo levantarse y vestirse.
—Buenos días —respondió Julia—. ¿Café?
—Sí, gracias.
—¿Silvia duerme aún?
—Sí. No quería despertarla.
—Duerme ahora lo que no puede durante las giras —contestó cediéndole una taza de café y sentándose a su lado—. ¿Tú qué tal? Me dijo Silvia que trabajabas en publicidad.
—Sí. Me dedico a crear anuncios para los medios de comunicación.
No le importaba escuchar otra vez toda la información que rodeaba a su nueva cuñada si eso suponía acercarse a ella.
—¿Y hace mucho conoces a Lea?
—No tanto. Hará unos cuatro años o así. Nos conocimos en una clase de ciclo, en el gimnasio y desde ahí. Con todo lo que habla, es imposible no hacerse su amiga.
—Es verdad. —Asintió Julia riéndose—. ¿Qué te contó de mi hermana?
Valentina suspiró dándose cuenta que esperaba esa pregunta, y si no era esa, algo muy parecido.
—Me dijo que tenía una amiga perfecta para mí. Yo salí hace un par de años de una relación algo tormentosa por parte de ambas y quería tranquilidad, asentar la cabeza por así decirlo. Y según Lea, Silvia es perfecta para eso. Me enseñó un par de fotos y me encantó, así que accedí a que me la presentara. —Valentina intentó que esa respuesta se quedara ahí, pero la mirada de Julia y el golpeteo de sus dedos contra la madera de la mesa, le hizo deducir que necesitaba más—. También me dijo que ella no era de tener relaciones serias pero porque le costaba mucho abrirse a la gente. Que la única relación que había tenido la había destrozado... Y que tuviera mucho cuidado contigo.
El rostro de Julia se mantenía impasible ante la confesión de Valentina; era lo que buscaba, saber hasta dónde sabía la nueva compañera de su hermana en ese momento.
—Así que me gustaría decirte que no tengo ninguna mala intención sobre ella; me gusta mucho, y me gusta de verdad.
—No eres mi objetivo, Val, yo no te voy a decir que tengas cuidado o te rajaré el cuello. A mí me preocupa ella y si lo vuestro no sale bien, seguiré preocupándome por ella, no por ti. —Valentina asintió dándose cuenta que era lo más lógico—. Pero créeme que mi hermana es de todo, menos frágil —sentenció levantándose, pues había escuchado perfectamente el sonido de la puerta de la habitación abrirse, para después, cerrarse la del baño; iba a prepararle el desayuno a su hermana pequeña—. Es una de las personas más fuertes que conozco.
Si Silvia hubiese escuchado esa afirmación, tendría argumentos de sobra para debatirlos. Pero para una Valentina que empezaba a conocer a su novia, lo asumió como una verdad universal, sobre todo porque la persona que se lo estaba contando, era la que más la conocía.
—Hola —dijo de pronto Silvia entrando en la cocina, dándole un beso a su novia y otro en la mejilla a su hermana—. Esta pequeña reunión me huele a confabulación.
—Para nada —respondió su hermana dejando su taza en el lavavajillas—. Me voy a dar una ducha. ¿Damos un paseo las tres?
—Me vendría muy bien ir al centro, tengo que comprar algunas cosas.
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CANTA(ME)
RomanceEl pasado y el presente de Silvia se ven enfrentados a causa de su jefa, la famosa Anna Llamas. Silvia, encargada del equipo de sonido de la exigente cantante; no lo tendrá nada fácil para soportar y controlar todo el torbellino que supone estar baj...
