Cuando Minho llegó con la moto a recoger a Jisung, lo encontró charlando en la acera con una mujer afroamericana y otro chico, de los que se despidió con un abrazo antes de montar en la Harley. Él le devolvió su chaqueta y el rubio se acomodó en el asiento, les dijo adiós con la mano mientras Minho encendía el motor.
El camino de vuelta fue mucho más interesante que el de ida. Jisung ya no estaba nervioso y se aferró a Minho, apoyando la barbilla sobre su hombro; hasta se atrevió a lamerle un poco la oreja, cosa que a él le puso muy nervioso, a punto estuvo de salirse de la carretera. Cuando se detuvieron en un semáforo, Lee volvió la cabeza.
- ¿Quieres parar a comer algo? - preguntó.
- ¡No! - dijo Jisung alzando la voz por encima del rugido del motor - Seguro que en Heat la barbacoa todavía sigue en marcha. Podemos pasarnos un momento, cogernos algo de comida y cenamos en mi apartamento.
«Me abre la puerta de su casa -pensó él - Vamos avanzando.»
Una sensación de calidez se extendió por el pecho de Minho, reconfortando su corazón. Casi como si le hubiera leído el pensamiento, Jisung le acarició la espalda con su mejilla, como un gatito cuando se pone cariñoso con su amo.
Cuando llegaron al edificio Heat, la fiesta en la terraza del garaje estaba en pleno apogeo. Las risas y la música se oían desde la calle, incluso por encima del ruido del motor de la Harley. Tras aparcar la moto junto al coche de Jisung, Minho dejó que primero desmontara el chico y luego lo hizo él. Pero entonces, cediendo a sus impulsos, lo empujó por sorpresa contra la pared y lo aprisionó con su cuerpo. Del susto, él dejó caer su mochila.
- Se acabó el juego, bonito - rugió Minho sujetándole la cara con ambas manos - un poco más y haces que me salga de la carretera. Podríamos habernos matado.
Jisung se rió, pero él ahogó sus carcajadas estampándole un beso en la boca y metiéndole la lengua, al tiempo que acoplaba sus caderas a las de él. Sus cuerpos encajaban a la perfección. Sin dudarlo ni un segundo, Han le rodeó con los brazos y se acercó a él todavía más. Sus lenguas y sus cuerpos se retorcian imitando el acto sexual. A Minho se le puso durísima otra vez; pero fue él quien interrumpió el beso.
- ¡Quieto! - exclamó - Ya me has dejado seco antes. Necesito alimentarme antes de volver a follar contigo. Ya no tengo dieciocho años....
- Vamos arriba, yo también tengo hambre - dijo el rubio entre risas.
Minho lo soltó, recogió la mochila del suelo y se lo dio. Caminaron cogidos de la mano hacia el ascensor. Mientras esperaban, él dio la vuelta a su camiseta, de modo que la parte rasgada volvía a quedarle delante, Han lo miró preocupado al ver los rasguños.
- Menos mal que no te han hecho daño - Se puso de puntillas para darle un beso. Esta vez fue un beso más dulce que apasionado.
Una señal acústica indicó la llegada del ascensor. Al abrirse las puertas, apareció una pelirroja con gafas junto a un tipo con pinta de freaky de la informática que cargaba una caja de cartón.
- ¿Qué llevas ahí? - dijo Jisung en tono amenazador; aunque Minho estaba seguro de que sólo pretendía demostrarles quién mandaba en Heat.
El freaky bajó la cabeza avergonzado, pero la pelirroja sonrió sin complejos.
- Una selección de los juguetes sexuales que he traído. Voy a hacer una demostración a tus chicos.
- Como una reunión de Tupperware, sólo que con juguetitos - bromeó el freaky.
Minho iba a reírse, pero Jisung le disuadió con la mirada.
- Necesitamos esos juguetes para la sesión de fotos - dijo muy serio mientras le daba al botón de cerrar las puertas del ascensor - No pierdas ni rompas ninguno.
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Bad Boy
FanfictionComo propietario y editor jefe de Heat, la revista digital más caliente de Dallas, Han Jisung está dispuesto a todo para conseguir una buena historia, incluso a colarse en el Club 69, donde no todo es lo que parece.
