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Jisung durmió hasta las once de la mañana. Cuando Minho le había dejado en casa, a las seis y media, anuló por mail todas las reuniones que tenía antes de las doce, pero mantuvo la cita para comer que tenía con su padre.

Por suerte, el restaurante donde habían quedado, Hattie's, estaba muy cerca del edificio Heat. Se dio un poco de prisa y llegó puntual.

Hattie's, en el distrito Street Arts, estaba especializado en cocina sureña de la costa. El restaurante era, además, un punto de encuentro neutral para Jisung y su padre. Al estar en la zona de Oak Cliff, él tenía cierta ventaja porque le quedaba muy cerca de casa, como a Song Kang la mayoría de los platos del local le recordaban su infancia, se sentía como en casa.

El señor Han ya estaba sentado a la mesa cuando el maître acompañó a su hijo al comedor. Fiel a sus modales de caballero de otra época, el padre de Jisung se levantó y se quedó de pie hasta que el maître le hubo acomodado. Algunos comensales del restaurante se habían quedado mirando. El menor de los Han ya estaba acostumbrado a ello; no importaba dónde estuvieran, su padre siempre era el centro de atención. Alto, con piernas muy largas y de tez curtida, podría haber pasado por un vaquero si no fuera por el traje de cuatro mil dólares que llevaba puesto. En uno de los golpes de efecto que tanto le gustaban, lucía una larga cabellera entre castaño y rubio. Pero no se trataba sólo de su aspecto físico. El padre de Jisung emanaba confianza y poder. Los hombres le envidiaban, aunque ya pasaba de edad, las mujeres le seguían admirando.

Padre e hijo intercambiaron un par de bromas mientras estudiaban el menú.

Siempre que estaban juntos pasaba lo mismo: él empezaba criticando el aspecto de su hijo, luego le preguntaba cómo iba Heat, finalmente, le interrogaba sobre su vida sentimental.

Cuando el camarero se fue después de tomar nota - escalope de bagre para él y pastel de cangrejo de Carolina con ensalada para Jisung - Song Kang miró a su hijo fijamente.

- Pareces cansado, ¿duermes poco últimamente?

Jisung negó con la cabeza.

- El bebé de Jihyo y Chan ha nacido esta madrugada, a las cinco cincuenta.

- Le mandaré flores - dijo él tomando nota en su teléfono - Con esas ojeras que tienes, seguro que has pasado la noche en el hospital. ¿Por qué?

- Tenía que distraer a la madre de Jihyo - contestó Jisung mientras untaba un poco de pan con mantequilla.

- ¡Ah, mi querida Hyorin! ¿Cómo está?

La mente de Jisung retrocedió unas horas, hasta el momento en el que presentaba a Minho a la madre de Jihyo. La señora Park no perdió el tiempo en sutilezas; escudriñó con visible disgusto los tatuajes y la camiseta rota de Minho. Por su parte, Lee trató a la señora con educación, indiferente a lo que ella pudiera opinar sobre su aspecto.

- Hyorin no ha cambiado nada - respondió el menor de los Han.

El bebé y la situación financiera de Heat fueron buenos temas de conversación con los que ocuparse durante los entrantes. Cuando llegó la hora de los cafés, el padre del rubio empezaba a interrogarle sobre su vida sentimental.

- ¿Sigues saliendo con aquel chico, Kyuhyun? - preguntó.

- Ya te conté la última vez que lo habíamos dejado.

-Y recuerdo que te dije que lo pensaras mejor-dijo saludando a un conocido que vio en otra mesa - Conozco a tres generaciones de la familia Cho, Kyuhyun llegará a ser gobernador algún día.

- No le hago ascos al tener atención al ser pareja de un gobernador -  aseguró Jisung - a lo que le hago ascos es a casarme con Kyuhyun. Además un gobernador gay es poco común.

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