- Creías que nos la ibas a jugar, ¿eh? - preguntó Tyree examinando el dispositivo «moneda» del FBI.
Minho no se molestó en contestar. «¿Para qué?», pensó.
- Es un aparato tan impresionante que, fijate, hasta me da pena freírle los circuitos, pero... - Tyree dejó caer el dispositivo en el vaso de ron - No podemos permitir que transmitas nuestras conversaciones, ¿verdad que no?
Minho había hecho un trato con el teniente. Si los hombres de Wang encontraban el segundo transmisor, el reloj empezaría a correr. Antes de una hora, los agentes del Departamento de Policía de Dallas llegarían al bar. Echó un vistazo a su reloj.
-¿Qué pasa? ¿Acaso tienes una cita? - preguntó Tyree - Colega, nuestro amigo Minho se aburre con nosotros, no deja de mirar su reloj.
- A lo mejor necesita un poco de emoción en su vida - dijo el otro con una sonrisa asquerosa.
- Puede que tengas razón, y creo que podemos ayudarle. Vamos a ver a Jackson Wang y al bonito Jisung.
Minho reaccionó como si le hubieran pinchado.
-¿Qué sabes de Jisung? - preguntó mirando a Tyree con odio.
-Mi amigo y yo hemos conocido a tu encantador chico esta tarde en el parque. Hemos dado un paseo juntos. Y ahora vamos a darlo contigo - el matón hizo un gesto con la 44, señalándole el pasillo.
El otro hombre caminaba delante, en dirección a la cocina, Minho iba detrás de él y Tyree cerraba la comitiva. A mitad del pasillo, el grandulón abrió un armario empotrado, presionó dos de los estantes y el fondo del armario se abrió. El tipo sacó una pequeña linterna del bolsillo y se metió. Minho vaciló unos segundos, pero el arma de Tyree apuntándole por la espalda resultaba de lo más convincente. Siguió los pasos de los hombres y llegaron a un pequeño almacén.
- ¿Dónde estamos? - preguntó, notando el intenso olor a especias exóticas que cargaba el ambiente.
- En la parte trasera del restaurante tailandés de al lado - le dijo Tyree - Hace una hora que han cerrado - añadió con una carcajada - ¿No sabías que Jackson es propietario de toda la manzana?
- No, no lo sabía - aunque intentaba mantener la calma, el optimismo de Minho cayó en picado en ese momento. Se hacía a la idea de lo que le esperaba, y los minutos siguientes le demostraron que no estaba equivocado.
Avanzando de local en local a través de puertas secretas, los tres hombres recorrieron una lavandería y una tienda de fotos antes de salir a la calle por la puerta trasera de una librería de segunda mano que quedaba justo en la otra punta del centro comercial que albergaba la discoteca de adolescentes donde había empezado todo. «Los equipos de vigilancia están apostados enfrente de la discoteca. Es imposible que nos vean saliendo por aquí.»
━━━━━━ ☪ ━━━━━━
Jisung había llegado al final del pasillo sin problemas. Sólo había una dirección en la que avanzar, hacia la derecha, a lo largo de otro pasillo sin ningún cartel de SALIDA a la vista. «Ojala supiera cómo moverme por aquí dentro. Parece tan grande que podría andar perdido horas y horas. Y cuanto más tiempo pase deambulando por aquí, más fácil será que alguien me encuentre.»
Ya estaba en la mitad del nuevo pasillo cuando oyó pasos que se acercaban desde un corredor perpendicular. La puerta más cercana tenía un cartel que decía PRIVADO: MANTENIMIENTO. La abrió, se metió dentro y se encontró ante una escalera mal iluminada. «Genial. No se me había ocurrido que este sitio podía tener más de una planta.» Se acercó al pie de la escalera y miró hacia arriba. ¿Qué hacer? ¿Volver a salir al pasillo o subir escaleras arriba? «Todavía no he visto ninguna ventana. Quizá si subo encuentre alguna. Además, será un sitio más seguro que la planta baja. Espero no encontrarme con ningún empleado de mantenimiento a estas horas.» Decidido, empezó a subir por la escalera. Era estrecha, sólo la usaba el personal de mantenimiento, y acababa ante otra puerta. «Fin de trayecto. Hora de tomar decisiones. ¿Cruzo esta puerta o me vuelvo por donde he venido?» Tras pegar la oreja a la puerta para escuchar un momento, la abrió. Ante esa puerta se extendía una pasarela estrecha de madera. El espacio era muy justo - un hombre alto tendría que agacharse, seguro y se oían ruidos extraños.
ESTÁS LEYENDO
Bad Boy
FanfictionComo propietario y editor jefe de Heat, la revista digital más caliente de Dallas, Han Jisung está dispuesto a todo para conseguir una buena historia, incluso a colarse en el Club 69, donde no todo es lo que parece.
