Max
Ursa me enseñó su casa. Decía que no era grande como solían ser, pero era porque ella no tenía un compañero todavía. Cuando se uniera, la iban a ampliar.
A mí me parecía grande ya de por sí. Los humanos vivíamos en ratoneras prácticamente. Un departamento amplio costaba una fortuna, sin mencionar una casa.
El departamento con mi hermano era pequeño y felizmente no tan costoso solo porque estaba en una zona de mierda. Además de que las fuerzas armadas tenían descuentos por todo lado, incluso en algunos restaurantes.
—Pienso comprar algunos pollitos para tener huevos. O los puedo intercambiar por algún animal a los apicultores.
Me mostraba un jardín. Decía que la casa se podía ampliar a otro jardín más. Conservando a los árboles que ya estaban en el lugar, claro.
Sus viviendas eran bastante similares a esas casonas coloniales de los siglos pasados, con grandes jardines y habitaciones dispuestas alrededor.
Me hubiera encantado poder vivir en un lugar así, pero ahora solo podía verme con ella, en donde fuera, no importaba. No me fue difícil imaginarme con ella en esta casa tampoco. Oh, todas las cosas que haría.
—Muy bonito todo, pero así se va a quedar porque igual vas a venir conmigo —quise tentar a mi suerte.
Ella suspiró y volteó a verme.
—No te ilusiones. Solo somos amigos.
Nop. "Inténtelo de nuevo más tarde."
—Vi el video, por cierto. —Le sonreí, dejando los juegos un momento, mirándola y sintiéndome orgulloso, aunque me había preocupado—. Está genial, pero creí que no querías mostrar tu rostro.
—No quería. Ellos no lo cortaron. Quizá creyeron que todo lo que mandé estaba a su disposición. Fui una tonta. De todas formas, no importa. Hoy tuve un evento y vendí todo. Marien me ayudó.
Oh vaya. Sentía que se me inflaba el pecho. No podía perder a esta mujer. Ya bastante tiempo había desperdiciado.
El problema era que... ugh. Era un idiota.
—Bueno. Debo irme —me disculpé—. Quedé en terminar contrato con el señor del departamento.
—¿Van a ir a vivir a otro?
—Mi hermano va a estudiar. Finalmente. Al menos él va a lograr ser mejor que yo.
—¿Por qué dices eso? Tú eres... —Bajó la vista un segundo—. Tú eres grandioso. Y la verdad, él también. ¿La universidad te mejora?
Sentí que el calor subía a mi rostro. Sonreí y negué. Nadie nunca creyó que yo era grandioso. Era el mejor halago que había recibido en mi vida.
—B-bueno. —Sacudí la cabeza. Me había ruborizado un poco. Vaya—. Quizá no te cambia como persona o tu calidad de persona, pero aprendes cosas. Ya sabes. Un oficio. Como en tu pueblo, pero avanzado. —Arqueó una ceja y me apresuré a aclarar—. No digo que ustedes sean brutos, me refiero a que en la universidad mi hermano va a aprender sobre esas tecnologías. Como las que nos ayudan a hacer que llueva.
Sonrió.
—Vaya. Eso sí suena interesante. Entonces, ¿todavía no se va a unir a nadie?
Reí entre dientes.
—No. No. Espero que No. Ya sabes que nosotros no hacemos eso.
—¿No conoce a alguna chica para que sea su novia al menos?
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Ojos de gato Ursa
Ficțiune științifico-fantasticăElla no es humana y él, que debe detestar a su especie, no puede dejar de pensar en ella. Max es un joven militar y su misión es defender a la ciudad de aquellos peligrosos Humanos Evolucionados. Sin embargo, luego de conocer a Ursa, una chica evol...
