Max
No podía respirar...
—Les avisé a tus tíos para que vengan a saludarte...
Omar y Gustavo, hermanos de mi padre, Rafael Carrasco. Yo hacía mucho que me había cambiado el apellido al de mi madre, igual que Jorge.
Cuando encontramos el cuerpo de mamá, ninguno de ellos había estado en la casa con ella. Al final, ni siquiera sus hijos. Todos la dejaron sola. Mi hermano por hacer un encargo, y yo por imbécil.
...Era una basura...
—Necesito este papeleo listo —decía la mujer en traje, mientras inspeccionaba la casa y algunos hombres se llevaban los muebles.
Los del banco nos sacaron de ahí, dando falsas miradas de "lo sentimos, pero así son las cosas". Solo hacían su trabajo, de todas formas. Lo entendía.
—La mujer estaba sola —comentaban cuando iba hacia la cocina—. Hay evolucionados locos afuera. ¿Quién deja a su madrecita sola así?
—Así son los hijos. Malagradecidos. Por eso yo...
Retrocedí un par de pasos, bajando la vista.
—Omar nos va a recibir en su casa —dijo Jorge—, pero su esposa no está muy de acuerdo.
—Está bien —murmuré apenas, volviendo en mí—. No va a tener que soportarnos tanto tiempo. Tomaré dos trabajos, no es para tanto.
Llené las solicitudes y las formas para entrar a Seguridad Nacional. Ya tenía la edad, cumplía con todos los requisitos, sin embargo, me mantuvieron en la espera en una oficina.
La general me miraba desde su escritorio. Sonrió apenas. Se le veía conservada, aunque obviamente era mucho mayor que yo.
—Podemos aceptarte a mitad del ciclo de entrenamientos. Solo tendrás que prepararte durante este y esperar a que empiece el siguiente para también tomarlo.
—¿Mi padre ha dicho algo? No quiero entrar por algún favor de él. La verdad.
Ella me miró y negó.
—De hecho, no. Más bien él se interpone, así que soy yo la que ha decidido aceptarte... a cambio de mi propio favor. —Sus ojos me recorrieron y volvieron a los míos. Casi entendí lo que quería, pero no quise creerlo. Tal vez mi mente me engañaba—. No te va a ser difícil, por las cosas que me ha dicho su señor padre. Aunque, si dices que no, me temo que va a ser imposible. No se suele aceptar a los hijos de alguien aquí. Significa que tenemos que pagarle un poco más... Suele ser visto con malos ojos por la prensa.
Respiré hondo y asentí.
—Probablemente mi hermano también quiera entrar. Si hago esto... prométame que a él no le van a hacer problemas.
Abrí los ojos, reaccionando y apresurándome para subir.
Di una bocanada de aire tras salir a la superficie. Había caído a un lago. Vi el cielo ya anaranjado, algo de humo y nubes más arriba. Las sirenas sonaban.
Suspiré.
Seguía vivo de milagro. ¿Por qué? Porque hubo un ataque de evolucionados. Orión queriendo vengarse. En resumen, terminé cerca de un misil bomba, sin embargo, el roñoso de Sirio me sacó de ahí a tiempo, y caímos al agua.
Yo ya había aceptado a la muerte. No era la primera vez que la contemplaba. No le temía, y por mucho tiempo pensé en por qué no me llevó a mí en su lugar... En el lugar de mamá.
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Ojos de gato Ursa
FantascienzaElla no es humana y él, que debe detestar a su especie, no puede dejar de pensar en ella. Max es un joven militar y su misión es defender a la ciudad de aquellos peligrosos Humanos Evolucionados. Sin embargo, luego de conocer a Ursa, una chica evol...
