Ursa
Tendida en mi cama, ya a punto de dormir, solo miraba el teléfono con impaciencia. Aunque lo había tratado de ocultar, no había podido dejar de pensar en todo lo que sentí al estar con él de esa forma.
Mi cuerpo latía aun, recordaba, me perdía repetidas veces en mis ensoñaciones, su peso, su calor, en su caliente boca recorriéndome, sus manos que no conocían restricciones...
Ahora me tenía esperando. No me había llamado. Me había pedido que yo no llamara en caso de que eso pasara. Quizá estaba ahí afuera, buscando a algún humano perdido en el bosque.
Resoplé y dejé caer mi brazo con el teléfono en la cama. Cerré los ojos y terminé dormida.
***
Miraba las noticias en el televisor que estaba en la gran casa de los ancianos líderes. A veces captaban alguna señal para ver en qué andaban los humanos. Así no solo fiarse de los rumores hablados desde otros pueblos o de nuestros vigías.
—El décimo cuartel en cerrar a nivel nacional —decía la presentadora—. Todo esto gracias al esfuerzo de nuestros agentes policiales y a la ayuda de grabaciones enviadas por alguien, que se cree es, o son, alguien del mismo Seguridad Nacional. Los agentes dicen que nunca se cruzaron con nadie que pareciera ser esa persona.
—Con esto, por ahora quedan pocos cuarteles activos. El Mayor Rafael Carrasco está intentando concentrar a la mayoría de sus hombres y mujeres en lugares clave.
—No podemos quedar desprotegidos de la amenaza de los evolucionados. Ellos siguen atacando —dijo el hombre a uno de los periodistas—. Quizá hemos perdido la confianza de muchos ciudadanos, pero haremos las cosas mejor. Hemos salvado más vidas de las que se han perdido. No olvidemos eso.
Fruncí el ceño.
—Se parece un poco a ese humano que vino con Ursa —escuché que dijeron.
—Yo diría que son familia —dijo Sinfonía—. No me extrañaría si le dice todo sobre nosotros ahora.
Volteé y le puse mala cara.
—No digas cosas que no sabes —renegué.
—El líder Artemis quiere verte —agregó ella, parecía complacida con eso.
Significaba algo malo.
Fui al salón de los ancianos, pasando por las paredes blancas, que eran así por su cubierta de cal, para reflejar la limpieza y sabiduría de los ancianos líderes.
En el salón estaba el hombre. Vestía su túnica blanca. Citrina y Lázuli estaban detrás, pero sentí el bajón en mi temperatura cuando también vi a Columbus. Como jefe de guerreros, estaba en todo. Su muy leve sonrisa de satisfacción mezclada con su mirada de odio me predijo que las cosas no iban a estar bien.
El líder me dedico su felina mirada fría e inexpresiva.
—Ursa —habló con voz grave e imponente—. Ha llegado a mis oídos que decidió negarse a unirse a uno de nuestros jóvenes.
—Sí. No puedo unirme a nadie. No quiero.
—Eso no depende de...
—Claro que sí. Ustedes no...
Levantó una mano. Su fría mirada hubiera congelado a cualquiera, pero a mí ya no me afectaba como lo hubiera hecho antes.
—No vuelva a interrumpir. Usted habla solo cuando se le permita. —Me crucé de brazos. Sentía que mi sangre empezaba a calentarse mucho—. Decidió no unirse a alguien, pero sí ha sido vista con un hombre humano. De forma muy indecente, debo agregar.
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Ojos de gato Ursa
Fiksi IlmiahElla no es humana y él, que debe detestar a su especie, no puede dejar de pensar en ella. Max es un joven militar y su misión es defender a la ciudad de aquellos peligrosos Humanos Evolucionados. Sin embargo, luego de conocer a Ursa, una chica evol...
