Tamar
Hay millones de personas en el mundo, miles de lugares a donde puedes ir y sentirte libre y feliz, todos relacionan la felicidad y el hogar con algo lindo, tierno, una casa linda con un perro y un esposo tierno y delicado, todo eso no es algo que yo haya deseado nunca, mis pensamientos siempre estaban en lo que a conveniencia de mi hermana debía ser, nunca imaginé que encontraría mi lugar en un mundo lleno de muerte y sangre.
Y mucho menos imaginé que un hombre llegaría a mi vida logrando sacar lo peor y lo mejor de mi, alguien con quien quiero todo y a quien quiero siempre a mi lado.
— ¿que es esto? — le pregunto a el hombre que tengo en frente con una caja en su mano
— ahora debes estar siempre comunicada — pone la caja en mi mano — eres mi mujer y no puedes andar en medio de una guerra sin teléfono.
Me siento extraña con este tipo de detalles, llevo más de un año sin teléfono y sin tener contacto con el mundo exterior.
— gracias — besos sus labios y lo que pretendo que sea un casto rose de labios se convierte en el comiéndome la boca con tanto brío que siento que el aire se me estanca en el pecho.
— no agradezcas, — suelta mi boca y acaricia mi rostro — todos los miembros tenemos teléfonos — alza los hombros — no es algo tan maravilloso.
Quizá no para el, pero para mí sí que aún siento que estoy en un sueño, ahora estoy segura que cuando te encuentras con alguien con quien compartes el mismo tipo de demonios estos se fusionan detonando relaciones intensas, candentes y tóxicas como la que estamos construyendo uno de los hombres más peligrosos del mundo y yo... Yo que hasta hace unos meses poco o nada conocía del amor y de la pasión que puedes llegar a experimentar cuando encuentras a la persona indicada.
— te falta esto — me entrega una tarjeta negra, se muy bien lo que es pero me sorprende que haga estas cosas — debes ir de compras para Dubai, es más, compra lo que quieras, pero que todo sea de fácil acceso, minifaldas, vestidos y lencería muy pequeña y sexi.
— ¿tu que aras? — me siento sobre sus piernas — mientras voy de compras.
Me acaricia los muslos y se adueña de mi boca, un beso corto pero cargado de pasión y posesividad.
— voy a ir con Luka y Yura a tomar algo. — acaricia mi rostro dejando un fuerte apretón en mis glúteos con su otra mano — me encanta esto — magrea mis nalgas todo cuanto quiere — y esto — va hacia mis pechos y por encima de la blusa muerde haciéndome gemir.
Si sigue haciendo eso lo voy a encerrar en la habitación y no lo verán por días.
— ¿Puedo ir con Lilith y tamar? — trato de calmar mis calenturientas hormonas y temo a que diga que no, se que ya soy un miembro más pero ellas siguen siendo "esclavas".
Apelativo que tengo planeado quitarles convirtiéndolas en miembros de esta mafia que ahora es nuestro hogar, porque tengo claro que de acá ya no podremos salir nunca, por lo menos, no con vida.
— está bien, pero quiero ser recompensado por darte tanto gusto — musita mirando mis tetas con morbo. — me encantan.
Si supiera lo que me gusta así... Sin peleas internas morales, viéndome como lo que soy, como una mujer... Una que disfruta tenerlo encima, o debajo como sea, amo que se deje llevar por el deseo que nos corroe cada que estamos cerca y amo el que no le importe lo que puedan decir, hay una brecha muy grande entre lo que odia y lo que somos, a mi nadie me está obligando a estar con el y ya soy lo suficientemente grande para saber lo que de deseo.

ESTÁS LEYENDO
SIN PUDOR
RandomLilith y Tamar son dos adolescentes que no tienen la mejor relación con sus padres, deciden huir de casa para disfrutar de su último paseo con sus amigos, pero ahí todo cambiará, y sus vidas daran giros que las llenara de dolor sexo y lágrimas. Est...