Al escuchar el discurso de presentación de jadeite supo que el momento ya había llegado.
—Muy bien Mínako, deja salir la personalidad de Azul y que todo fluya.
—¡La espera terminó caballeros! —dijo el anfitrión llamando la atención de los presentes—, ha vuelto el color favorito de este Caleidoscopio de bellezas, no los haré esperar más ¡Con ustedes Azul!
El fin de semana llegó por inercia fue a aquel club donde la conoció, se dijo a si mismo que solo iría por unos tragos, aunque no era necesario cruzar media ciudad para tomar unos tragos, el momento esperado había iniciado.
El anuncio de Azul la bomba sexy del Caleidoscopio había iniciado, al ritmo del blues la gatuna bailarina se deslizo con destreza en el tubo, a todos tenía prendados con sus exuberantes movimientos, ciertamente la sensualidad de Azul tenía a más de uno con sus ojos en ella.
Hizo su aparición cómo cada fin de semana, pero esta vez no fue como las otras, él estaba ahí entre el público su corazón latió acelerado sintió que jugaba con fuego, entre todos los presentes estaba Artemis «¡Carajo tantos clubes y tenías que venir a este!» maldijo su suerte de seguir así su doble vida no duraría mucho.
Cada que podía centraba su atención en aquel albino de ojos verdes, era inevitable no hacerlo, aquel hombre le atraia cada vez más, cómo Mínako la niñera no tenía oportunidad, pero en este momento era la atrevida Azul y al menos podía coquetear con Artemis así fuese solo un instante.
Por un momento sintió que ella le miraba solo a él, sus miradas se cruzaron más de una vez, quiso verla sin su antifaz se preguntó si era tan hermosa como él lo imaginaba.
Al bajar del tubo vió más cerca al alemán, una sonrisa se dibujó en sus labios mostrando un par de hoyuelos que a la bailarina se le hicieron de lo más sexys, suspiró para acto seguido subir al tubo otra vez y dar un rápido giró y quedar de cabeza con sus piernas extendida dió un beso al aire para alguien en específico, solo esperaba que él supiese que era para él.
El acto de Azul terminó la bailarina recogió sus ganancias para luego retirarse, de un solo trago se terminó el contenido de su vaso, rió ante sus palabras de semanas atrás, cuando le dijo a su primo Darien que jamás iría de nuevo a un lugar así, y ahí estaba él cruzando media ciudad solo para ver a una desconocida bailar.
•••
Llegó a su camerino se quitó el antifaz, para acto seguido dejarse caer en el diván de terciopelo rojo, suspiró complacida.
—Su sonrisa es preciosa, todo él es...
—¿Él? —preguntó una voz femenina.
—¡Serena! —se levantò sorprendida del diván—, ¿Qué haces aquí? —cuestionó la rubia sorprendida por verse descubierta.
La rubia de coletas mostró su antifaz con pedrería violeta, resaltando lo tonta de la pregunta.
—Es cierto —dijo levantándose—, lo había olvidado. —respondió riendo tratando de sonar natural y despreocupada.
—¿Ahora sí me dirás de quién hablabas sola?
—De nadie...
—¡Oh no cariño una no suspira así por nadie! —refutó Serena lo dicho por su amiga de vestimenta azul.
—De verdad Sere, no es nada. —Insistió Noa.
Caminó al tocador, tomó asiento, empezó a quitarse el maquillaje ignorando la insistencia de Serena.
—Mina —la de coletas giró la silla, para luego alzar el rostro de su amiga—, Mína ¿A quién engañas nena? A una no le brillan los ojos por nada, quién es el hombre ¿Lo conozco? Debo conocerlo eres como mi hermana y debo saber las intenciones que él tiene contigo.
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La Doble Vida De Mínako.
RandomArtemis Von Parker por motivos laborales abandona Alemania para iniciar de nuevo en Nueva York junto a su hija Diana de siete años, trás la perdida de su esposa, ve en otro país una nueva manera de comenzar de nuevo con su hija alejado, de todo a...
