Capitulo 4.

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Vió su imagen detrás de ella, el espejo le mostraba su reflejo, aún traía su uniforme blanco de enfermera.

—Pensé que hablaríamos cuando estuviera en casa, Ami este no es lugar para tí. —Dijo sin quitar la vista del espejo daba color a sus  labios para terminar de maquillarse.

—Es importante Mína —respondió la enfermera acercándose al tocador—, este tampoco es lugar para tí. —Repitió ella lo dicho por su amiga un momento atrás.

Ya estaba lista no era que le encantara trabajar en este lugar, tampoco tenía muchas opciones comenzo en el club Caleidoscopio  para ayudar a su fallecida madre. De eso ya han pasado algunos años, simplemente no se había ido porque económicamente la situación actual no era la mejor y además debia enviar dinero a sus  abuelos en Japón.

—Bueno ya que estás aquí dime lo que decidiste —se levantó del tocador parandose frente a Ami—, habla Ami no tengo mucho tiempo y mi show está por comenzar.

—Yo se que ese trabajo sería de mucha ayuda para tí y...

—Ami no quiero apresurarte en esta decisión, ya mi turno está por llegar, ve a casa mañana hablaremos mejor, además no quiero que tomes decisiones apresuradas.

—Solo dime algo Mínako  —dijo la enfermera deteniendo a Mina de la muñeca, pues   está comenzó a caminar a la salida  del camerino—, ¿Quieres dejar de ser Azul?

—Eso quiere decir...

—Escucha tú lo ganaste, toma esto como una oportunidad. —Dijo Ami dibujando una sonrisa sincera en sus labios.

—Pero tú y los cuidados de tu abuela...

—No te preocupes, y si es un trabajo de planta no me servirá de mucho —refutó Ami sin dejar de reír—, ya vendrán otras oportunidades, cosas  buenas pasan al que sabe esperar. —Dijo con una sonrisa sincera. 

—Gracias —no sabía que decir más que agradecer a Ami por entenderle y no enojarse con ella; aunque Serena estuviera enojada por querer hablar con la peliazul de esto—, de verdad gracias   Ami yo...

—No digas nada ahora  ve, o se hará tarde yo no quiero que tengas problemas por mi causa.

—Si.

Salió como lo hacía cada noche, esperaba obtener buenas propinas ya que está sería su  última noche  en Caleidoscopio, a partir de mañana dejaría de ser Azul la bailarina de este club.

•••

No estaba de acuerdo en la idea de traer a sus posibles socios a ese lugar, pero ya los japoneses habían recibido la invitación de Darien. De no ser así él habría tratado de arreglar las cosas a tiempo pero lamentablemente era tarde y ya estaban en la entrada del recinto.

—Darien  si esto no sale bien perderemos mucho. —Advirtió Artemis  con cara de fastidio.

—Pues si sigues con tu mala vibra es muy posible que nuestro  business con los asiáticos no salgan bien —replicó  acomodando su saco—, además ya estamos aquí cambia tu modo de alemán amargado, y activa tu modo de neoyorquino divertido.

—Por ahora prefiero entrar y rogar porque todo salga bien.

—Así será primo querido —dijo el pícaro pelinegro  guiñando un ojo—, contraté el salón vip y allí solo está lo mejor, de lo mejor entremos ya Suichi y Yaten  deben estar adentro esperando.

Al entrar al lugar la música retumbaba en sus oídos no estaba acostumbrado a tanto escándalo; solo esperaba que los japoneses no se sintieran igual que él de incómodo, luces de colores en medio de  una pista de baile que estaba repleta de personas.

La Doble Vida De Mínako. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora