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Su pecho bajaba y subía agitado, sus labios recorrían con maestría lo que pudiese de su cuello.
Gimió con fuerza tomando al causante de su placentero suplicio.
—Más. —Musitó tirando de los platinados cabellos del causante de su placer.
—¿Ah sí? —respondió él en su oído erizando al instante su piel con el roce de su cálido aliento.
Ella solo asintio con desespero recibiendo gustosa las caricias.
Dió un segundo gemido, este más fuerte que el primero al sentir como unos ágiles dedos jugaban con su sensible intimidad haciéndole al instante.
—¡Carajo! —exclamó al sentir su primer orgasmo, sintió todo su cuerpo liviano y al recibir esas caricias.
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Despertó exaltada al sentir como alguien le movió con brusquedad sacándola de tan increíble sueño.
Se incorporó en la cama malhumorada y con su cabello hecho un desastre y también con bastante sed.
—Mina ¿Estás bien? —preguntó Molly con notoria preocupación por su amiga y compañera de trabajo.
—Si claro que estoy bien —respondió Mínako bostezando—, ¿Por qué me preguntas eso Molly?—habló la rubia estirando sus extremidades para terminar de despertar.
—Bueno, estabas hablando dormida y hacías unos quejidos extraños —explicó Molly—, además nombraste un par de veces al señor Artemis.
«¡¿Carajo qué escuchó?!» se cuestionó Mínako avergonzada, ella había tenido un sueño algo subido de tono, se sintió avergonzada pudo haber dicho cada cosa en su sueño, absolutamente cualquier cosa y ella sin poder controlarse de seguro Molly creerá que es una pervertida, o incluso algo peor.
—¡No Molly nada que ver! —dijo riendo tratando de sonar natural—, seguramente tenía una pesadilla, si claro una pesadilla con mi jefe el refri.
—¿Pero no recuerdas nada? —cuestionó Molly levantándose de la cama.
—No, nada —dijo haciéndose una coleta—, por cierto es muy temprano aún Molly, todavía está oscuro ¿Necesitas algo? —inquirió tratando de disuadir a la pelirroja para cambiar de tema.
—Ah es cierto —recordó—, verás Dianita me vió limpiando el ático hace algunos días, hoy es primero de diciembre y pensé en comenzar con la decoración navideña, la niña se pondrá muy feliz.
—Estoy de acuerdo contigo linda, pero creo que deberíamos hablar primero con Mónica. —respondió la rubia sacando ropa de su armario.
—Si tienes razón, hablaré con ella. —Respondió la pelirroja de acuerdo con Mínako.
—Genial si todo sale bien próximamente la mansión Von Parker se convertirá en un hermoso sueño navideño —Minako se metió al baño ya no volvería a dormir aunque quisiera, lo mejor era aprovechar el día al máximo ya que despertó muy temprano.
•••
Observaba a la pequeña jugar con las hojas secas de los árboles.
—Diana ponte la bufanda —dijo acercándose a la pequeña—, hace frío linda.
—Ya quiero hacer muñecos de nieve.
—Ya casi pequeña —dijo la rubia inclinandose a la altura de la niña poniéndo la bufanda rosa alrededor del cuello de la niña—, no se te antoja un chocolate calentito mientras ves tu programa...
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La Doble Vida De Mínako.
AcakArtemis Von Parker por motivos laborales abandona Alemania para iniciar de nuevo en Nueva York junto a su hija Diana de siete años, trás la perdida de su esposa, ve en otro país una nueva manera de comenzar de nuevo con su hija alejado, de todo a...
