La llamada finalizó, dejó el teléfono en el buró quizás Yaten no era la mejor opción pero necesitaba salir y despejar su mente saturada de tantas cosas; hacer a un lado su realidad así solamente fuera solo unos pequeños instantes.
—Mina por ahora no colapses todo estará bien, no te ahogues en un vaso de agua.
Escuchó a alguien tocar la puerta, limpió su rostro rápidamente quitando así el rastro de haber estado llorando.
—¿Puedo entrar?
—Si pasa.
Al ver a la persona que abrió la puerta entendió porque tocaba, Andrew era un chico muy educado y a pesar de que ella y Serena estuvieran viviendo en su casa él siempre les daba su espacio y era caballeroso con ambas.
—Vine a traerte algo.
—¿A mí?
El rubio asintio como respuesta, sacó una hoja de papel del bolsillo de su camisa, Mínako desdobló la página al ver el contenido de esta sus ojos se tornaron cristalinos nuevamente llevó una mano a su boca ahogando así un grito de emoción.
—Te extraño —susurró con voz entrecortada—, Andrew no debiste...
—Es para ti ella no ha sido la misma desde que no estás a su lado.
—Yo también la extraño Andrew, Diana ganó un lugar muy importante en mi corazón, también extraño a Mónica y mucho más las ocurrencias de Molly.
—Lo sé y ellas a ti también, Molly no sabe que vives en mi casa, pero Mónica si siempre pregunta por ti.
—Cada vez dibuja mejor —delineaba las dos figuras en la hoja de papel abajo de la frase te extrañe estaban dos personas una era la pequeña Diana y junto a ella su niñera—. Asumo no se ha podido adaptar a otra cuidadora.
Andrew negó ante la pregunta de su amiga, él como el chófer de la mansión Von Parker sabía lo que allí ocurría y también tenía trato con la pequeña Diana al llevarla a la escuela y a sus lecciones de música, la niña le tomó confianza y en el recorrido diario ambos tenían conversaciones y juegos de veo, veo para distraer a la pequeña.
—Si es muy talentosa —secundó Andrew—, bueno también quería decirte que vengas a ver una peli conmigo es domingo y no las veré mucho está semana.
—Bueno estaré un rato con ustedes en un par de horas saldré.
—¿Saldrás y a dónde? —meditó en sus palabras no quería parecer entrometido—, disculpa si soné como un entrometido...
—No, no Andrew en absoluto —rió tratando de sonar como si no hubiera llorado minutos atrás—, no suenas como entrometido ni nada de eso, saldré con Yaten Kou ya lo conoces.
—Entiendo bueno espero te diviertas.
Andrew salió de la habitación dejando a Mínako sola, el rubio cerró la puerta tras él, no sabía que su amiga seguía teniendo contacto con ese sujeto. Aquello no le daba un buen presentimiento, pero no era quien para decirle algo a Mínako, solo esperaba que todo esto resultara bien para ella, la chica se había convertido en alguien especial para él, al inicio quedó atraído por la belleza de la chica pero a medida que la iba tratando comenzó a ver a Mína como una amiga cercana incluso una hermana.
•••
Imaginó que irían a un restaurante, quizás al teatro o al menos a algún lugar de moda pero no ahí estaban los dos dando un tranquilo paseo nocturno por central park comiendo una salchicha.
—Esta delicioso iré por otro de estos en cuanto termine este, dime algo Yaten no crees que están buenos estos hotdogs...
Minako guardó silencio en cuanto se dió la vuelta notó que su acompañante apenas y dió un bocado.
—¿Qué ocurre? —cuestionó para luego darle el último mordisco.
—No nada ¿Por qué lo preguntás?
—Pues no has probado tu hotdog ¿Te sientes mal?, ¿o acaso no te gusta?
Miró el hotdog en su mano, no era que no le gustase simplemente se había distraído escuchando a la rubia, usualmente era él quién hablaba y los demás a su alrededor los que escuchaban aunque ahora era diferente no le molestaba en lo más mínimo.
—Yaten ¿Sigues ahí? —Minako miró extrañada al chico ella solo hablaba y el estático ahí sin hacer o decir nada le resultaba un poco incómodo.
—No es nada solo es interesante escucharte —dijo esbozando una sonrisa de boca cerrada—. Te regalo mi hotdog, está rico pero en este momento no tengo apetito.
—Gracias de verdad están buenos —aceptó ella sin timidez—, seguro no quieres. —habló ella con la boca llena.
Yaten negó con un movimiento de cabeza sin abandonar su sonrisa, sin previo aviso se acercó a la rubia que quedó estática ante el gesto de Yaten con una servilleta limpió la comisura de sus labios a pesar de estar la servilleta de por medio Mina sintió los nudillos de él sobre su piel.
—Disculpa —dijo apenada por sus modales—, cómo, como un cerdito.
—Pues no te preocupes, hasta con mostaza en tu rostro eres preciosa.
—Gracias —el Yaten frente a ella era tan diferente al patán que conoció, no sabía que hacer, o decir escuchó música—. Muy bien guapo ahora que ya comimos y charlamos es hora de movernos.
Minako tomó la mano del peliplata para llevarlo al lugar a donde venia esa música. La chica terminó de comer el hotdog para acto seguido tomar al chico.
—Yo, yo no sé bailar espera...
—Pues aprendes —dijo la animada Mínako arrastrando a Yaten al medio de la pista—, solo relájate, tus músculos están tensos, en la danza no debes ser rígido al contrario debes ser flexible.
Al compas de la música de salsa, Mínako guiaba al inexperto albino, con el pasar de los minutos el japonés tenía movimientos un poco más fluidos gracias a su maestra.
Era un poco más que una cabeza más baja que él, tenía su mirada puesta en él alzando su rostro.
—Tenia mucho sin ver estás clases de baile en central park, solía venir antes era súper desestresante y...
—Mina —habló interrumpiendo a la chica—, el jueves en la noche Nova cumplirá diez años de salir al mercado americano y haremos una fiesta para celebrar el aniversario, me gustaría que fueras.
—¿Lo dices enserio? —cuestionó soltandose de Yaten.
Él fue tras ella, le llamaba pero ella siguió ignorandolo aún así él siguió a la escurridiza chica.
—Te tengo —habló jadeando por la caminata—, eres rápida ¿Por qué te fuiste así?
—Yaten tú no quieres que yo esté en ese lugar...
—Claro que si quiero, por eso te estoy invitando.
—Ese no es ambiente para mí, además no tengo vestidos para esas fiestas...
—Pues no te fijes en eso yo te daré un vestido, zapatos y lo que necesites.
Miró resignada a Yaten, no tenía opción él terminó convenciondola.
—Esta bien tú ganas guapo iré a tu fiesta, o lo que sea, pero ya vámonos es tarde y debo despertar muy temprano para ir a trabajar.
—Esta bien hasta el jueves entonces, ahora vamos debo llevarte a casa o tu amiga se enojara. —Dijo él guiñando un ojo.
Ambos camaniban tranquilos mirando la naturaleza del parque a su alrededor.
Mínako miró por un instante al chico, Yaten fue mejor compañía de lo que imaginó; por un momento olvidó el montón de cosas que tenía en su cabeza, ni en sus más locos sueños imaginó que ese chico sería su cuerda de huida en el momento donde más sentía que se ahogaba.
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La Doble Vida De Mínako.
RandomArtemis Von Parker por motivos laborales abandona Alemania para iniciar de nuevo en Nueva York junto a su hija Diana de siete años, trás la perdida de su esposa, ve en otro país una nueva manera de comenzar de nuevo con su hija alejado, de todo a...
