capitulo 34.

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El camino a casa iba en completo silencio, Neherenia estaba sentada a su lado en el  asiento trasero del auto, solo quería llegar a casa y olvidar de una buena vez el amargo recuerdo de esa mujer, ver a Minako con Kou le confirmó lo dicho por Neherenia y el dueño del club.

Mina era una bailarina ambiciosa. Solo aguardaba para conseguir a un hombre y sacarle dinero, la Minako dulce y cariñosa que él conoció era una fachada para atraerlo  a su trampa algo que solo una mujer oportunista haría maldecía el día que puso sus ojos en esa mujer.

—No teníamos que irnos por culpa de esa mujer Artemis, por cierto se veía espantosa —comentó la mujer con desden en sus palabras—, aunque luzca los mejores trajes a esa vulgar bailarina se le nota lo corriente a kilómetros creía verse bien...

—Neherenia no quiero seguir hablando de esa mujer, ya es suficiente no quiero  hablar de ella —espeto cansado Artemis del la lista de insultos que la mujer a su lado destilaba sobre Minako, aquello también lo enojaba se veía jodidamente hermosa enfundada en aquel traje naranja contrastaba perfecto con su cremosa piel moría por probar aquellos labios que con tan solo su roce le hacía querer tenerla por completo, su sangre hervía al ver a Kou tomarla del brazo y eso era lo peor no quería estar así por esa mujer—, tengo una terrible jaqueca así que te pido el resto del camino te mantengas en silencio por favor.

No dijo nada se dió la vuelta  hacia la ventana mirando el paisaje, quería que Artemis terminara de decepcionarse de esa mujer, al ver la hostilidad del albino con la bailarina siguió despotricando a la ex niñera y la reacción de su ex cuñado era la que ella buscaba ya había logrado bajar a la bailarina del pedestal donde estaba.

El sonido de un celular sacó a Artemis de sus lagunas, al ver  el número respondió de inmediato era la esposa de Darién.

—¿Como has dicho? —preguntaba el albino gratamente sorprendido—, Beryl necesito más detalles.

—Artemis es como te digo los rescatistas encontraron una fogata y estaban algunas cosas que tenía puestas cuando tomamos el vuelo. —Dijo la mujer con voz temblorosa al otro lado de la línea.

—Iré en este momento al aeropuerto, necesito confirmar que Darién está vivo Beryl.

La llamada finalizó Artemis dió orden al chófer de apresurarse, iría a casa por unas cosas y despedir a Diana debía ir de inmediato y asegurarse de que fuera cierto que Darién estuviera vivo.

•••

—Te dije que era mejor  que me fuera a casa.

Miró a la rubia  quien veía con sus brazos cruzados a través del balcón del penthause, ella ciertamente le pidió ir a casa él por otro lado pensó era mejor esperar que la chica se repusiera del incómodo momento que pasó esa noche por culpa de Von Parker y la mujer que le acompañaba.

—Tú y Artemis tenían una relación y de nada sirve negarlo...

—No —lanzó Mina apresurada lo que ella tuvo con Artemis nisiquiera llegó a ser una relación, no fue nada solo un momento.

—Esta bien —respondió no convencido de las palabras de la chica, de su boca salía un no rotundo pero su actitud revelaba otra cosa, además en Artemis era notoria su molestia él se veía cabreado, aquello no era una discusión jefe, empleada recordaba las palabras del albino, se notaba más que molesto herido al ver a Minako—; está bien te creo preciosa.

Caminó a servirse un trago era obvio que Mina le estaba mintiendo, pero él no insistiria sirvió un tragó para la muchacha que aún seguía en el balcón, en toda la velada no había tomado.

—Toma —ofreció Yaten llamando la atención de Minako—, un trago ayudará a relajarte un poco te ves demasiado tensa.

—No muchas gracias  no tengo ganas —en otra ocasión lo habría aceptado sin dudarlo, en efecto  estaba tensa y necesitaba beber pero en su actual condición no podia aún, no sabía que hacer—, ya me voy a casa Yaten.

La Doble Vida De Mínako. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora