Capitulo 14.

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Olvidó el amargo momento que esa mujer le hizo pasar al ver a Diana jugar con los primeros copos de nieve.

—¡Mina cuando haya más nieve haré muñecos de nieve como Olaf! —dijo la chiquilla atrapando los copos  con sus manos.

—De seguro te quedará muy bonito  pequeña. —Dijo Mínako mirando a Diana jugar.

La pequeña corrió al ver a su padre, era la única persona a la que Diana permitía que la cargará.

Artemis tomó a la niña en sus brazos —¿Cómo te fue en la escuela pequeña? —habló él a su  hija.

—Bien hoy escribí mi carta a Santa.

—¿Y qué pediste? —cuestionó Artemis interesado en lo que su hija quería para navidad—, será un secreto. —susurró al oído de la niña.

—Si no se lo cuentas a tu padre, se lo puedes decir a tu tío Darien pequeña Diana. —Dijo el pelinegro guiñando un ojo a la pequeña.

—Hola señor Artemis, hola a usted también señor Darien. —Saludó Mínako acercándose al par de hombres con la niña en brazos.

—Hola Mínako —saludó el albino a la niñera—, ¿Usted sabe que pidió Diana, a Santa? —preguntó Artemis en tono cómplice a la niñera.

—No señor —respondió ella en el mismo tono que el albino usó—, solo me dijo que pidió dos cosas.

Él miró a la chiquilla pensativo, le regaló una sonrisa a la pequeña él sabía que la sorpresa que tenía haría a su hija muy feliz.

—Santa me pidió que te adelantara un obsequio —susurró Artemis al oído de la pequeña—, ve con Molly y Mónica.

Cuando bajó a Diana de sus brazos la niña salió disparada en busca de su obsequio.

—Algo me dice que ese obsequio es lo que Mónica ha estado escondiendo estos últimos días. —intuyó Mínako.

—Si de hecho es la mascota de Diana cuando llegamos a Nueva York no pude traerlo de inmediato, pero afortunadamente pude traerlo.

—¿Enserió y que es? —preguntó la rubia notoriamente emocionada.

Artemis por primera vez tenía una amena charla con Mínako, cuando ella llegó no tenía mucha fe en la chica, creyó que duraría poco pero lentamente notó que estaba en un error todo esté tiempo.

—Es un conejo. —Respondió él a la niñera.

—De seguro le encantará.

—Bueno Artemis date prisa debemos preparar la presentación en cuanto antes para Kou, chao. —Dijo Darien despidiéndose de la niñera.

—Hasta luego. —Se despidió Mínako  pero Artemis y Darien ya estaban muy lejos de ella.

•••

Al llegar al estudió Artemis cerró la puerta con cerrojo no quería interrupción de cierta mujer que el poco tiempo que tenía ahí ya había agotado su paciencia.

—¿Por qué cierras? —empero Darien confundido ante la actitud de su primo.

—Larga historia pero por ahora comencemos a trabajar —dijo tomando asiento tras su escritorio—, por cierto Darien antes de iniciar me gustaría pedirte una disculpa, se que fui un idiota al acusarte sin antes hablar contigo o con el abuelo, no tengo excusas yo...

—Ya no te disculpes hermano, es obvio que hiciste lo que creíste era mejor para el consorcio y no me haré víctima estoy conciente de que las cosas que hizo mi padre podrían salpicarme a mi. —explicó Darien encogiéndose de hombros.

La Doble Vida De Mínako. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora