Capitulo 27.

8 0 0
                                        

Se quedó mirando un par de minutos la puerta del apartamento, le costaba creer que Yaten la dejara ahí como si nada y ella misma no comprendía porque se terminó quedando ahi.

—Definitivamente esto no lo ví venir. -Dijo con tono incrédulo.

Recorrió el lujoso penthouse el lugar lucía impoluto con una decoración monocromática llena de colores sólidos dónde el gris, blanco y negro predominaban. Llegó a un amplio ventanal dónde se podia apreciar la ciudad en su máximo esplendor.

Estornudó, un dolor de cabeza comenzó hacer que todo le diera vueltas, tomó asiento en el sofá en medio de la estancia.

—Creo que pesqué un resfriado -dijo abrazándose a sus rodillas un escalofrío comenzó a recorrer su cuerpo-, si definitivamente es un resfriado. —Finalizó volviendo a estornudar.

Comenzó a recostarse en el amplio sofá de cuero negro, sus ojos se comenzaron a sentir pesados. Aún le costaba asimilar dónde estaba y quién la había ayudado sin darse cuenta terminó cediendo a los brazos de Morfeo, el malestar y el agotamiento estaban jugando sus cartas y Mínako terminó perdiendo.

•••

Le pareció extraño ver a la bailarina en la calle a esa hora y con la maleta en sus manos, una parte decía que siguiera su camino, miró la hora en la pantalla de su celular era más de media noche y nadie con cinco dedos de frente caminaría a esa hora paseando una maleta con tan bajas temperaturas.

—Señor Kou. —Habló un muchacho sacando a Yaten de su mar de cuestionamientos y teorías acerca del paseo nocturno de la bailarina.

—Si. Helios ¿Decías algo? -cuestionaba el japonés poniendo atención a su empleado de confianza.

El chófer sonrió ante la distracción nada usual de su jefe.

—No era nada de importancia señor Kou —dijo deteniendo el auto al ver la luz roja del semáforo—, es solo que me parece raro que aún deje a esa mujer en su departamento y sola...

—No le veo lo raro es un lugar muy seguro ella no hará nada, además está enferma cuando me fuí noté que tenía fiebre y muy alta por cierto -ahora que lo pensaba detenidamente quizás no debió dejarla sola estando asi—. Helios lleva algunas medicinas para el resfriado a mi departamento también frutas y quédate con ella.

Le pareció extraña la petición de su jefe, ese comportamiento y esa petición no era nada propia del ejecutivo Kou, era mejor no decir nada y quedarse callado ante la orden de su jefe así que solo dijo:

—Si señor Kou no se preocupe en cuanto lo deje a usted en la oficina compraré las medicinas e iré con la bailarina. —Dijo volviendo a poner en marcha el auto que ya estaba el semáforo en luz verde.

•••

Mimet salió llorando de la oficina Seres al verla en ese estado fue con su amiga para ver qué le estaba ocurriendo a la distraída chica. La pelirosa detuvo al instante que escuchó pasos al oir que Artemis le llamaba.

La asistente de traje celeste dió un respingo al escuchar aquel llamado que más bien era un gruñido según la chica.

—Su-cede algo señor Von Parker. —Dijo la secretaria en un hilo de voz.

—Necesito que tomes el lugar de Mimet en este momento —ordenó el albino con evidente molestia—, en este instante.

—Voy señor Artemis. —Dijo la chica intimidada con la actitud de su jefe.

Luego de dar la orden del cambio del personal Artemis volvió a encerrarse en su oficina, no estaba para nada de humor quería despedir a Mimet pero a último momento cambió de opinión, pensó que así como esa mujer lo engañó a él muy bien pudo haber hecho lo mismo con su asistente y así hacerse con el trabajo de niñera.

Tomó asiento tras su escritorio debía calmarse en una hora debía reunirse con Yaten Kou, no tenía ganas de ver a nadie ese día pero la mejor forma de no pensar en Noa era trabajando.

—Aún no puedo creer que bajo esa imagen dulce, y de cierta manera ingenua eras tú la misma mujer de aquel club -recordaba las palabras de su primo una vez le mencionó las similitudes de Mínako y Azul, pero él se rió de Darien pensando que él estaba desvariando—, ahora creo que el que verdaderamente estaba en un delirio era yo al creer que Mínako era la persona correcta para volver amar.

Rió con amargura al recordar las noches junto a la rubia en Florencia y los planes que tenía junto a ella.

Odiaba recordar el tacto de su piel sobre la suya, se sentía tan imbécil ya no era un adolescente para estar así por una mujer que no merecía nada de su parte. Estaba cansado esa mujer no salia de su mente, quería arrancarla de una buena vez.

—Señor lamento interrumpir...

—Hable Seres no tengo todo el dia. —Dijo sin ponerle atención a la nueva asistente.

La asistente se adentró más a la oficina y dijo:

—El señor Yaten Kou ya llegó.

—Llévalo a la sala de juntas -ordenó el albino poniéndose de pie—, encárgate de llevar el último informe, pide a Mimet que te ayude de ser necesario ella estaba al tanto de los pormenores del proyecto.

La secretaria asintio con un movimiento de cabeza para ir a hacer su trabajo, estar junto a Artemis la ponía de nervios su jefe traía una cara que parecía que en cualquier minuto la iba a gritar.

Solo esperaba no tener ningún inconveniente con Kou ese día, estaba agotado y no quería ninguna confrontación con su socio a Yaten le agradaba llevarle la contraria en absolutamente todo y era realmente insufrible en ocasiones.

—Artemis solo trata de llevar la situación lo más amena posible. —Tomo un folder esperando la entrada de Yaten este año estaba decidido a culminar ese proyecto esa sería su cuerda de huida para definitivamente sacar a esa mentirosa y daría lo mejor de si para que eso fuera un hecho Mínako saldría a como de lugar de su mente y corazón.

La Doble Vida De Mínako. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora