Capitulo 19.

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Lo veía entre los presentes con mayor interés, para la bailarina aquel par de ojos verdes como el bosque  más profundo eran su perdición, en aquel momento no bailaba para nadie, solo para él, Artemis era su foco principal de atención.

Está noche solo bailaría en la despedida de soltero de Darien Von Parker, a diferencia de la primera vez está vez la bailarina se acercaba a Artemis de manera traviesa sin mucho pudor.

Para Violet el caso no era el mismo la bailarina de coletas, miraba al pelinegro agasajado con furia.

Todos los presentes en el salón vip estaban eufóricos con las chicas, algunos hasta ponían billetes en la pequeña tarima buscando que una de las bailarinas la más dada con los presentes era Rubí la bailarina de exótica lencería roja con detalles en negro era quien más billetes había sacado.

—Ya quiero que está maldita falacia termine —susurró Serena al oído de Azul—, si no fuera porque este es mi trabajo y debo cuidarlo ya le habría dado a ese imbécil un puñetazo en su cara.

Luego de haber dicho aquello la bailarina de vestimenta violacea subió al tubo para acto seguido hacer unas cuantas piruetas para último cerrar bajando en el caño haciendo un giro para aterrizar sobre sus tacones.

Finalizado el show las bailarinas se retiraron del lugar dando por finalizada la actuación.

•••

El frío esa noche era demasiado, Mínako queria estar con Serena, cuando supo del compromiso del primo de Artemis esperaba algo así; aunque Serena dijera lo contrario una cosa era lo que hacía y otra muy diferente era como se comportaba al hablar de Darien, o aún peor como actuaba cuando esté estaba cerca.

—Infeliz —musitó Serena limpiando sus lágrimas de un manotazo—, ¡Mina fui una estúpida! —bramó enfurecida.

—Serena no eres estúpida, tú sólo...

—Por eso precisamente soy una estúpida, por enamorarme de un idiota el cual sólo me usó como su juguete.

Llegaron a la entrada del nuevo departamento donde vivía la rubia de coletitas, ambas se adentraron al interior del departamento Serena corrió de inmediato a su habitación ignorando a la pelinegra que abrió la puerta.

—¿Y a esta qué diablos le pasó? —cuestionó Reí ceñuda con la actitud de Serena.

—No está bien Reí, Serena tuvo una mala noche. —explicaba Mínako para que Reí no hiciera mas preguntas.

—Entiendo, ahora dime ¿Tú qué haces aquí? —preguntó Reí con desinterés tirándose en el sofá poniendo más atención al celular que a Noa.

—Me quedaré está noche con Serena, ya que no pudimos pasar año nuevo juntas...

—Si, si lo que digas solo no te acabes el agua caliente mañana y todo estará bien. —Dijo Reí con fastidio.

Mínako entró dónde minutos atrás entró Serena, cerró la puerta  tras su espalda vió a Serena sentada en un sillón con estampado de leopardo rosa, seguramente de Reí. La de coletas tenía a Kiara la gatita ronroneaba ante las caricias recibidas por Serena.

—¿Rei aceptó que trajeras a nuestra niña? —cuestionó Mínako acercándose a su amiga.

—Bueno le dije que: o la gata se queda o le cuento a jadeite que le pone el cuerno con el bartender.

Para Mínako fue inevitable reír ante lo dicho por Serena, fue divertido imaginar a Reí diciéndole que no fuera a decir nada.

—Entonces tú y el albino tienen algo —dijo Serena tomando a Kiara en brazos—, Mínako de nada sirve que lo niegues, casi te arrojas a los brazos de ese hombre.

La nombrada  abrió sus ojos  zafiros a su máxima expresión, ¿De verdad era tan obvia? Pensó ella rehuyendo a la mirada de Serena.

—No, no claro que no —refutó tratando de sonar lo más convincente posible—, son solo ideas tuyas Serena, está guapo  el tipo pero nada que ver.

Rió ante la obviedad de su amiga, por más que la moño rojo se esforzara era pésima mintiendo ya Serena tenía tiempo de conocerla y leia a Mínako cómo a un libro.

—Se que trabajas para ese hombre, te vi con él en la cancha de baloncesto, te vi muy acaramelada comiéndote a ese muñeco alemán amiguita, tiempo después Ami me contó que ese es el hombre para quien trabajas.

Mínako quedó estática ante lo dicho por su amiga, era absurdo seguirlo  negando bufó derrotada era tarde, ya Serena sabía su pequeño secreto.

—Es cierto trabajo para ese hombre —confesó—, pero puedo explicarlo, Sere lo que viste ese dia...

—Mina, no estoy pidiendo explicaciones, amiga eres adulta y sabes lo bueno y lo malo —dió una caricia a la gata para luego dejarla ir—, amiga no te diré que hacer, solo te pido que te mires en mi reflejo, mira lo que me hizo Darien. Ten en cuenta que esos solo buscan mujeres de su entorno, tú y yo solo somos un entretenimiento para ellos no, nos tomarán nunca enserio te daré un consejo si puedes sacarle un beneficio a tu jefe úsalo, pero no te enamores Mínako, no creas en sus dulces palabras.

—No te preocupes Serena, no tengo nada con ese hombre ahora vamos a dormir si.

—Esta bien vamos a dormir. Ya es tarde y mañana debes irte temprano.

Se puso el pijama se acostó junto a Serena «Artemis no es como su primo», pensó Mína cubriéndose con las cobijas.

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Era más de media noche estaba por irse a dormir estaba con Mónica viendo la tele pero ya estaba cansada y quería dormir, pasar año nuevo sin Serena había sido raro y un poco aburrido.

Detuvo sus pasos a medio pasillo al verlo parado allí frente a su habitación, se preguntaba ¿Qué hacía él ahí y a estas horas?

Decidió acercarse y preguntar que quería.

—Señor Artemis.

Al escuchar su voz en un susurro se volteó encontrándose con un par de ojos azules casi en penumbras.

—Minako, usted y yo tenemos una conversación pendiente...

—Ya le dije,  señor,   no es necesario  hablemos del tema...

—Yo si quiero hablar del tema. —Dijo acercándose al rostro de la rubia.

—No es necesario. —Musitó ella nerviosa.

Sintió  un calor en sus mejillas que hace mucho no sentía, sabía que se arrepentiría de sus acciones pero ahora nada más importaba, era ella la que tomaba la iniciativa de tomar los labios de su jefe gruñón, ahora era Mínako y no su otra yo, no se escondía tras un antifaz. Gracias a la falta de oxígeno se separó de Alexander.

Se sintió ganadora está vez era ella la de la iniciativa.

—Buenas noches señor Von Parker, respecto al beso ya estamos a mano no me debe nada yo también le he robado un beso.

Luego de aquellas palabras, se metió a su habitación, dió un par de saltitos cual adolescente enamorada de su primer amor, se metió a la cama solo para dar miles de vueltas pues esa noche no logró dormir.

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Luego de ese pensamiento miró a una Serena profunda «no me pasará como a ti Sere, protegeré mi corazón», con ese último pensamiento Mínako cayó en el mundo de los sueños, debía madrugar al llegar mañana la aguardaba un largo viaje hasta Florencia Italia, iría por trabajo pero estaba emocionada nunca había subido a un avión.

La Doble Vida De Mínako. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora