—Hola —saludó un atractivo prlinegro de ojos celestes—, ¿Tú eres? —cuestionó él.
—Yo...
—Si tú, no veo a nadie más aquí. —Dijo él con una sonrisa resaltando lo obvio.
—Me llamo Mínako, soy la niñera.
—Si ya recuerdo, creo que te vi en la cena de hace poco —respondió poniendo atención a la chica frente a él—, y dime algo linda ¿Eres soltera o...?
—Darien llegas tarde —habló un albino de semblante serio saliendo del estudio—, pensé que ya no vendrías.
—Oh si lo siento Artemis, ayer la cosa se puso interesante y bueno ya tú sabes cómo son las reconciliaciones...
—Ven aquí y ya deja de perder el tiempo con la niñera y, deja de hacer que ella también pierda su tiempo. —gruñó el albino cruzandose de brazos.
La silenciosa rubia miró con el rabillo del ojo a Artemis, este traía un semblante de pocos amigos uno muy diferente al amable jefe de momentos atrás. «Este es tu momento para irte» pensó Mínako andando escaleras abajo desapareciendo de la disputa del par de primos.
Darien bufó con fastidio a Artemis, un día más donde el albino estaba de malas nada nuevo definitivamente, llegó con el este solo se dió la vuelta para luego entrar al estudio, al llegar a su escritorio tomó un folder negro para entregárselo a Darien.
—¿Esto es? —empero el prlinegro arqueando una ceja.
—Son algunos de los desastres de tu padre, tú mentiste Darien... —Reprochó Artemis al pelinegro.
El acusado lo miró ceñudo ante las acusaciones de Artemis.
—Tu padre nos robó y tú lo sabías, cuando te pregunté por si sabías los robos que tu padre hizo dime Darien ¿Qué me respondiste? —cuestionó Artemis alzando la voz.
—¡Te dije que no sabía nada! —replicó Darien airado—, no mentí te dije la verdad, no me culpes a mi por los malos movimientos de mi padre maldita sea Artemis ¿Me crees tan idiota?
Estaba molesto lo esperaba de Todos menos de él.
—¿Y por qué están tus firmas en esos documentos? Son muchos presupuestos aprobados por ti —acusó Artemis a su primo, estaba molesto confió en Darien vió en él una mano derecha, pensó a futuro darle el ascenso que abuelo le negó.
—Sabes yo se que no hice nada, me importa una mierda si tú me crees —espetó molesto el prlinegro—, todos hablan mal de mi padre y por ende de mi, para todos soy el hijo del ladrón.
—Darien...
—¡No ahora te callas y me dejas hablar, ya fue tu turno de acusarme, ahora es mi turno de defenderme! —estaba furioso lo esperaba de cualquier en la oficina, pero no de él sintió que con la llegada de Artemis él dejaría de ser señalado—. Sabes algo Alexander Von Parker renuncio, ya me cansé de toda esta mierda, mi padre falsificó mi firma, no una, ni dos veces, varias y el abuelo me acuso igual que tú igual, que todos y demostré mi inocencia, pero ya me harté de ser tratado de ladrón por algo que no hice.
—¿Él ya lo sabía? —preguntó Artemis incrédulo, el abuelo nunca se lo contó.
—Claro que lo sabía, ¿Crees que el abuelo me dejaria seguir sabiendo que robé? —dijo Darien entregando el folder que ni siquiera abrió a Artemis, era demás verlo él ya sabía lo que ese folder tenia—. Creo que llegó la señal que necesitaba para saber si debo irme del grupo Parker.
Sin agregar más el pelinegro se marchó dejando solo a Artemis, el albino se sintió pésimo se precipitó al señalar a Darien, debió investigar mejor antes de acusar a su primo.
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La Doble Vida De Mínako.
De TodoArtemis Von Parker por motivos laborales abandona Alemania para iniciar de nuevo en Nueva York junto a su hija Diana de siete años, trás la perdida de su esposa, ve en otro país una nueva manera de comenzar de nuevo con su hija alejado, de todo a...
