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Saura
Miro la hora en mi reloj y hago una mueca por lo tarde que es, necesito adaptarme al horario de Bogotá para no seguir llegando tarde a los lugares, camino lentamente hasta la entrada de la casa de David y al llegar toco el timbre, meto mis manos en los bolsillos del abrigo mientras espero a que me abran.
- ¡Fea! – chilla David y me rio –
- Hola feo – saludo y nos abrazamos –
- Mamá va a estar muy feliz de verte – me avisa y asiento –
- Yo estoy feliz de estar de vuelta y verla, mamá les manda saludos – digo y entramos a la casa –
David me ofrece una cerveza y le agradezco, si quiero y necesito una cerveza colombiana, chocamos nuestras botellas y le guiño un ojo para ahora seguirlo hasta el patio trasero, miro el lugar y puedo ver los amigos de Helen, también sus padres, volteo a ver a David aterrada y niega seguro, el moreno llama a su mamá y al verme se levanta sonriendo para acercarse a mí.
- Hija hasta que vuelves – dice Marta abriendo sus brazos y sonrío anchamente para abrazarla –
- Siempre es bueno regresar a casa – digo cuando nos alejamos –
Me rio de las ocurrencias de David mientras Marta dice que no cambiamos, niego y es cuando volteo la cara que nuestras miradas chocan, siento un nudo en la garganta y toda mi mente se pone en blanco por segundos para después golpearme con los recuerdos, nuestros recuerdos. La detallo lentamente y es que Helen está más hermosa que nunca, nada en ella ha cambiado y mi corazón golpea fuertemente en mi pecho haciéndome sentir como aquella joven de 22 años que una noche la vio en un juego de fútbol.
Helen camina rápidamente y a un par de pasos se detiene, siento un nudo en el estómago mientras nuestras miradas quieren hablar por nosotras, finalmente me pasa por un lado y me doy la vuelta pero David me detiene, la sigo con la mirada hasta que desaparece de mi campo visual, volteo a ver a David y frunzo el ceño sin entender nada, quiero buscarla, quiero ir detrás de ella, volteo la mirada y todos están a la expectativa.
- Saura tengo algo que decirte – volteo a ver a David –
- ¿Qué? – pregunto en un susurro y siento su mano apretar la mía –
- Perdóname – susurra y frunzo el ceño –
- Dime – pido suplicante –
- Helen se va a casar en unos meses – dice de golpe y suelto su mano –
- Disculpen – susurro y miro a David quien se ve preocupado, pongo una mano en su mejilla y sonrío para luego darme la vuelta y caminar lentamente hasta la casa –
Camino lentamente hasta la sala y me detengo, mi corazón golpea con fuerza y mi respiración se agita, mi pecho sube y baja rápidamente mientras la mirada se me nubla, lágrimas corren por mis mejillas y corro hasta la entrada para abrir y salir a la calle, comienzo a llorar mientras recuerdo aquel día cuando David me dijo que ella estaba con alguien más, ahora no sale de mi mente sus palabras dándome la noticia que se casa, maldita sea Saura Silva, dice mi subconsciente. Me tapo la boca y me apoyo de un coche mientras me derrumbo.
- Hey – susurran y me abrazan – tranquila – dice nuevamente y me aferro a ese abrazo – todo va a estar bien Saura – me dice mientras frota mi espalda –
- No lo sé – susurro mientras lentamente me voy calmando y me alejo para ver a África –
- No has cambiado nada, bueno espero que de actos si – dice y se ríe, sonrío de lado –
- Sigo siendo impulsiva pero ya no la joven de 22 años – respondo y asiente –
- Me alegra que hayas vuelto – susurra y la miro sin creerlo –
- ¿No me odias? – pregunto y África respira profundo –
- Sé lo que hiciste pero no soy quien para odiarte, Helen ahora – se detiene y se queda en silencio –
- Ahora es feliz – susurro y bajo la cara –
- Saura – me llama y alzo la cara – lo que ha de ser, será. Nunca lo olvides – dice muy segura y se despide con la mano para darse la vuelta y caminar hasta la entrada –
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Causa y Efecto part II
RomanceHelen Cáceres, una chica que a sus 26 años ya está estable tanto en lo laboral como en lo personal, una novia "Perfecta" todo iba bien y con una boda en puerta. Saura Silva, una mujer que casi todo lo había logrado en la vida, a sus 25 años ya tení...
