2/2
Al rato Edward me pide que lo acompañe a la revista y asiento emocionada, quiero conocer el lugar donde será la revista así que le doy un casto beso y me alejo para ir hasta las escaleras, subo y voy hasta mi habitación, me miro al espejo y me quedo pensativa, un pantalón negro, una blusa holgada y unos tacones negros, mal no estoy. Me doy la vuelta y me suelto el cabello, dejando la moña en la mesita de noche, voy hasta el clóset y busco una chamarra negra, me la pongo y paso por una cartera donde meto mis cosas, salgo de la habitación y camino hasta las escaleras, bajo y voy por mi celular en la sala.
- Que hermosa - dice Edward y me giro para verlo -
- Sigo igual - digo burlona y se ríe mientras se acerca -
- Para mí te ves hermosa con todo y sin nada - dice y me roba un beso -
- Idiota - susurro y se ríe -
- Vamos - susurra y toma mi mano -
Caminamos hasta la salida y Edward abre la puerta, salgo primero y me sigue después de cerrar la puerta, bajamos las escaleras y nos acercamos al coche, nos subimos y nos ponemos los cinturones de seguridad, Edward enciende el coche y mientras tanto yo enciendo la radio, conecto mi celular y pongo nuestra canción Only you de The Platters, Edward comienza a cantar y me rio de sus gestos, da retroceso para salir de la mansión.
- ¿Te gusta Bogotá? - pregunto y volteo a ver a Edward -
- ¡Me encanta! Soy capaz de quedarme a vivir - chilla y me rio negando -
- Bueno esta en la mesa esa opción - digo y Edward asiente emocionado -
- Yo feliz - responde y me rio - ¿Y no extrañas tu vieja vida? - pregunta y me remuevo incómoda -
- La verdad no - respondo mirando al frente - era una vida que actualmente no me siento muy orgullosa, ya sabes - digo y nos quedamos en silencio -
- Creo que lo importante es que siempre aprendemos - dice agarrando mi mano -
- Lo que le agradezco tanto a Marijo y Alberto - respondo y volteo a verlo -
- Me caen muy bien - chilla y me rio negando -
Un rato después llegamos y me quedo asombrada de lo avanzado que va todo, me quito el cinturón de seguridad y me bajo, camino lentamente hasta quedar frente a la infraestructura, volteo a ver a Edward quien sonríe y sigo encantada, vuelvo la vista a lo que será la revista y unos segundos después siento el brazo de mi novio en mis hombros, me apoyo de él y nos quedamos admirando el lugar.
- Vamos - dice y se aleja para tomar mi mano -
- Claro - chillo y caminamos hasta la entrada -
Entramos a la revista y saludamos a un par de personas, llega el ingeniero y Edward nos presenta, seguimos al ingeniero y vamos recorriendo lo que es la planta baja de la revista, me siento maravillada y mentalmente aplaudo a mi hija, esto está quedando precioso. Edward va hablando con el ingeniero mientras que yo voy admirando el lugar.
********
El día pasa con tranquilidad y por lo que me dijo Saura cuando la llamé, hoy no podía venir porque estaría con Eugenia comprando algunas cosas de la boda, eso me hace recordar que debo llamar al decorador pero ya será al llegar a casa o mañana quizás. A eso de las 2 de la tarde el ingeniero se disculpa y va a tomar una llamada, le hago un puchero a mi novio y sonriendo se acerca.
- ¿Qué pasa amor? - pregunta y lo abrazo -
- Tengo hambre - susurro y se ríe más - ¿vamos a almorzar? - lo invito y toma mis mejillas, se aleja para vernos -
- Vamos entonces a almorzar - responde y lo suelto para aplaudir -
Edward le hace señas al ingeniero de que nos vamos y el hombre asiente para despedirse con una mano, también nos despedimos con la mano y finalmente mi novio entrelaza nuestras manos para caminar hasta la salida, miro una última vez la revista y sonrío orgullosa de mi bebé, caminamos hasta el coche y Edward me abre la puerta del copiloto, le agradezco y me subo, cierro y veo a mi rubio rodear el coche para subirse, nos ponemos los cinturones de seguridad y enciende el coche para manejar hasta algún restaurante cercano.
ESTÁS LEYENDO
Causa y Efecto part II
RomanceHelen Cáceres, una chica que a sus 26 años ya está estable tanto en lo laboral como en lo personal, una novia "Perfecta" todo iba bien y con una boda en puerta. Saura Silva, una mujer que casi todo lo había logrado en la vida, a sus 25 años ya tení...
