Capítulo 20. ¿Quieres ser mi novio?

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Geraldine

- ¿Te quieres calmar? Ni que fuera a ir a ver a un terrorista - dice Lina tranquilamente -
- ¡Claro! Porque no es Luis ¿verdad? - pregunto histérica -
- Vamos a calmarnos Geraldine Torrini - pide Lina y me tenso -
- No puedo - chillo y me pongo de pie - adiós - digo de mala gana y camino hasta la puerta -

Salgo de la oficina de Lina y miro a ambos lados del pasillo, tomo la derecha para ir hasta la oficina de Rogelio. Camino seriamente hasta la oficina de mi casi novio y al llegar entro rápidamente, Rogelio se gira para verme y sonríe anchamente, se acerca lentamente y me cruzo de brazos.

- No vayas, por favor - susurro suplicante -
- ¡Hey! Tranquila, esto es para que todo esté bien y por el bien del bufete - dice y niego -
- Es peligroso, si amenazó a Helen ¿Por qué a ti no? - pregunto aterrada -
- Porque toda mi familia está fuera de Colombia y la de Helen no - responde burlón y le pego en el hombro - tranquila mi amor, prometo que arreglaré todo esto - susurra y toma mis mejillas -
- No entiendo como siempre te sales con la tuya - digo de mala gana y Rogelio se ríe para darme un beso -
- ¿Más tranquila? - pregunta y niego - ven aquí - susurra y me abraza - te prometo que vendré para pedirte volver a salir - susurra y asiento mientras apoyo mi mentón en su hombro -
- Es un mafioso - susurro aterrada -
- Y yo el guapo e irresistible Rogelio Castro - responde y me rio negando -
- Tonto - susurro y me alejo para verlo -
- Tu tonto - susurra y me besa -

Un beso lleno de amor, lleno de ternura y lleno de mucho miedo, no estamos hablando de cualquier persona, hablamos de un mafioso y no son precisamente las personas más amables de este planeta, me alejo y pego nuestras frentes, abro los ojos y veo aquellos ojos marrones que tanto amo, acaricia mi mejilla y sonríe, le doy un casto beso y me da un beso en la nariz para abrazarme otra vez.

Rogelio se aleja y busca su saco más el maletín, me muerdo el labio mientras tengo un mal presentimiento con todo esto, suspiro pesadamente y se acerca de nuevo, me da un casto beso y me pasa por un lado para salir de la oficina, me quedo a solas y siento un nudo en la garganta, miro el cielo desde la terraza y sólo pido que Rogelio llegué con bien, respiro profundo y me doy la vuelta para salir de la oficina de Rogelio.


Rogelio

- Nos vemos - me despido del vigilante al salir del edificio -
- Hasta luego señor Rogelio - se despide y asiento -

Miro al frente y todo es tan rápido que me parece una pesadilla, unos motorizados pasan y el de la parrilla descarga una pistola hacía nosotros, muchas personas y yo nos tiramos al suelo. Siento como se me va a salir el corazón del pecho y también como mi vida me pasa por la mente como una película de acción, esto es irreal, miro a todos lados y veo a algunas personas en el suelo al igual que yo, le hago señas al vigilante y también está bien, los que dispararon se fueron y unos minutos después reacciono.

- ¿Están bien? - pregunto aún en el suelo -
- Hay un herido - gritan y alzo la cabeza -

Me pongo de pie y me acerco hasta una chica quien tiene una bala en el abdomen, grito por "ambulancia" y aunque algunas personas están alrededor sólo como dos llaman, un chico me ayuda con ella para tratar que no sangre más y es cuando me pongo de pie para saber si el resto se encuentran bien.

A los minutos bajan algunos colegas del bufete incluyendo a Fernando y les digo que estoy bien, la ambulancia llega y se llevan a la herida, vuelvo la vista a Luis Carlos y Fernando, les cuento lo que ocurrió y se miran a las caras, sabemos que esto no es casualidad y menos de algo que sea frecuente. Arturo Orozco, pienso y sé que ellos también.

- Rogelio - gritan y me giro para ver a Gera correr hacía mí - te dije que es peligroso - grita entre lágrimas y nunca me imaginé ver a Gera así por mí -
- Tranquila, aquí estoy - susurro mientras la abrazo - todo va a estar bien - digo y niega -
- Si te pasa algo, no podría seguir - susurra y sonrío para alejarme y tomar sus mejillas -
- Nada me pasará y aquí estaré contigo - digo y le doy un casto beso -

Causa y Efecto part II Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora