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Saura
Llamada
- Sí, entiendo Joseph pero necesito esa columna - digo buscando la tranquilidad que la soledad me permite -
- Ya te lo envío - dice finalmente y sonrío -
- Gracias Joseph y disculpa la hora - digo apenada, nos despedimos y cuelgo -
Finalizada Llamada
Me echo para atrás y me quito los lentes para frotar mis ojos, suspiro pesadamente y me quedo mirando ahora la ciudad desde la barra, bajo los hombros y me asusto cuando suena el timbre, me pongo de pie y dejo los lentes en la barra, rodeo la barra y camino lentamente hasta la puerta principal.
Al llegar veo por el ojo mágico y me alejo asombrada, esa cabellera castaña la reconozco donde sea, miro al suelo y no entiendo nada, suspiro pesadamente y finalmente decido abrir. Abro lentamente y Helen se da la vuelta, me quedo asombrada e inmóvil al verla frente a mi puerta, digamos que la última vez que eso pasó no fue muy bonito al día siguiente, trago saliva. Nos quedamos mirando la una a la otra y todavía no salgo de mi asombro hasta que sonríe de lado, reacciono y sonrío de lado.
Le doy un espacio y se acerca para entrar, se detiene frente a mí y quedamos a centímetros, sonríe y niega para finalmente entrar, la sigo con la mirada y finalmente cierro la puerta para seguir a Helen hasta la sala, cautelosamente me acerco hasta la barra donde me apoyo y puedo admirar a una Helen pensativa, cruzada de brazos y frente al ventanal, miro hacía el techo y pido tanto que me pudiera perdonar, que nos pudiéramos amar pero nada de eso está pasando ahora mismo, sólo somos un amor del pasado en la misma sala, con un silencio arrollador y frío.
- El día de mi cumpleaños acepté un caso, un divorcio y mucho dinero para la mujer de un mafioso - comienza hablando Helen y la miro con atención - hoy me llegó un regalo, una caja con una cabeza de un sapo y una amenaza - dice tan fría y yo me descruzo los brazos mientras me quedo impactada pero sobretodo me asusto -
- Helen - susurro y rodeo el sofá -
Me acerco lentamente hasta llegar al lado de Helen y se gira, me mira con aquellos ojos color avellanas y cristalizados, la abrazo con fuerza mientras que ella sólo esconde su rostro en la curvatura de mi cuello, froto su espalda lentamente mientras nos mantenemos en silencio, ella en una lucha interna y yo trato de asimilar todo esto.
- Mañana me voy de viaje por un tiempo - susurra y me alejo de golpe -
- ¿Dónde? - pregunto y Helen sonríe -
- Isla del Rosario - responde y tomo sus mejillas mientras que rodea mis costados con sus manos -
- ¿Estarás bien? - pregunto en un susurro y asiente -
La vuelvo a abrazar y es que solo quiero protegerla, decirle que no está sola y que pasarán sobre mi cadáver antes de que le hagan algo a ella, Helen es todo para mí y el sólo pensar que le hayan mandado eso me da miedo, la abrazo con fuerza y le dejo un beso en la cabeza mientras froto su espalda lentamente, Helen se aleja y nos quedamos mirándonos.
Paso un mechón de cabello detrás de su oreja y acaricio su mejilla, Helen sube su mano derecha lentamente por mi espalda hasta llegar a mi nuca, nos miramos unos segundos y finalmente es ella quien me besa, un casto beso y nos quedamos paralizadas unos segundos, reacciono y nuestro beso se vuelve lento y sensual, la pego al ventanal y la escucho jadear, le quito el abrigo y segundos después muerdo su labio inferior, bajo mis manos lentamente hasta su trasero y finalmente la alzo, rodea mis caderas con sus piernas mientras que sus brazos se aferran a mi cuello.
Lentamente me doy la vuelta y camino hasta mi habitación, choco un par de veces con las paredes y Helen gime, bajo con besos por su cuello hasta que entro a la habitación y me acerco a la cama donde la acuesto, me alejo y entrelazo nuestras manos, nos miramos a los ojos y sonrío para soltar una de sus manos y paso mi mano derecha por su nuca para atraerla a mí con un beso.
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Causa y Efecto part II
RomanceHelen Cáceres, una chica que a sus 26 años ya está estable tanto en lo laboral como en lo personal, una novia "Perfecta" todo iba bien y con una boda en puerta. Saura Silva, una mujer que casi todo lo había logrado en la vida, a sus 25 años ya tení...
