Capítulo 12 parte I. ¡Acepto!

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Saura

- ¡Claro! Por lo menos esta sección va como lo quería - digo y el ingeniero asiente -
- Y aquí, sígame - pide y caminamos hasta las oficinas del segundo piso - cada oficina ya que son cuatro, tendrán su propia terraza - aclara y asiento mientras miro parte de la ciudad -
- Me encanta - susurro y volteo a ver al ingeniero - están haciendo una maravilla de trabajo - digo maravillada -
- No se va a arrepentir señorita Silva - asegura y asiento -
- Confío en ustedes - respondo sonriente -

Sigo recorriendo el lugar con el ingeniero y comienza a sonar mi celular, me disculpo y lo saco de mi cartera, me distanció un poco y veo que es mamá, sonrío y contesto.

Llamada
-Vieja - digo y se queja -
- Vieja la plaza Bolívar - responde sarcástica y me rio -
- ¿Qué ocurre señora? - pregunto burlona -
- Busca tu muerte natural Isabel - responde irónica -
- Mi hermosa madre ¿necesitas algo? - pregunto entre risas y bufa -
- Necesito que nos veamos hoy - responde y veo el reloj de mi muñeca -
- Bueno a las 12 del mediodía en el restaurante Francés - digo invitando a mamá a almorzar -
- Allí nos vemos - responde y asiento -
- Esta bien vieja - digo sonriente -
- ¡Saura Isabel! - se queja y me rio para despedirme y colgar -
Finalizada Llamada

- Disculpe Ingeniero - me disculpo mientras me acerco -
- Tranquila señorita Silva ¿seguimos? - pregunta y asiento -

Seguimos recorriendo las instalaciones de lo que será mi revista y estoy anonadada, esta empresa está haciendo una maravilla de trabajo, el ingeniero que me está dando el recorrido me está explicando cada remodelación y me siento muy tranquila de como lo están haciendo, me encanta.

****

Dos horas después estoy camino al restaurante que le dije a mamá, pensaba llegar puntual pero estamos hablando del tráfico en Bogotá, sí que extrañaba el tráfico de la ciudad, no lo soporto y miro otra vez el reloj de la camioneta, 12:30 del mediodía, mi madre me va a matar y espero que no esté con hambre porque entonces será peor, resoplo y vuelvo a tocar el claxon.

Unos cuarenta minutos después estoy estacionándome frente al restaurante, resoplo y apago la camioneta, me quito el cinturón de seguridad y agarro mi cartera, me bajo de la camioneta y le paso seguro, arreglo el blazer que llevo puesto y ahora si camino hasta entrar al restaurante, veo a Edward y camino hasta la mesa.

- Buenas tardes - saludo y mamá se queja, Edward se ríe -
- Bonita hora - dice mamá sarcástica y niego -
- ¿Te recuerdo que el tráfico de Bogotá no es muy agradable a esta hora?- me justifico mientras me siento -
- Es verdad, eso estaba viendo - me defiende Edward y asiento -
- Bueno, pidamos - dice mamá y alza una mano para que algún mesero se acerque -

Efectivamente se acerca una mesera, nos da la carta a cada uno y pedimos, agradecemos y la chica se va, mamá comienza a contarme que fue a su viejo consultorio y la felicito aunque si fue para allá, algo se trae entre manos.

- ¿Qué tal la revista? - pregunta Edward un rato después -
- Va a ser un lujo - respondo emocionada y mamá aplaude -
- Llévame la próxima, por favor - súplica el rubio y sonrío -
- Si me ves con esa cara de perro abandonado ¿Cómo negarme? - me burlo y Edward frunce el ceño -
- Mira Isabel - dice y alzo una ceja -
- Bueno ya basta - se mete mamá y ambos nos quedamos en silencio -
- Esta bien llorón, yo te aviso - me quejo y Edward se queda boquiabierto -
- ¿Cómo que llorón? - pregunta y me rio -
- Ya basta, terminen de crecer - se queja mamá y ambos nos asustamos -

La mesera nos salva cuando llega para servir nuestros platos, unos minutos después le agradecemos y se va después de servirnos el vino, brindamos los tres y comenzamos a almorzar, hablo con Edward de la revista y también le explico a mamá un par de cosas, mamá nos habla del consultorio y así vamos pasando el almuerzo.

Causa y Efecto part II Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora