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El día va pasando con una supuesta normalidad, mi malhumor se vuelve cada vez más constante y hoy realmente no quiero ver a nadie, trato de ocupar mi mente pero cualquier cosa hace que piense en ella. Y es que quiero llamarla y darle mi pésame, que quiero saber como está o que al menos me grite por lo que hice, escucharla, necesito escucharla, suspiro pesadamente y dejo el bolígrafo para quitarme los lentes y ponerlo como cintillo en mi cabeza.
- ¿Puedo? – preguntan y veo a la puerta –
- ¡Adelante! – susurro y Gera entra para cerrar la puerta –
- ¿Estás bien? – pregunta y asiento – sé que no ¿Qué pasa por esa cabecita? – pregunta y suspiro –
- Quiero llamarla, sé que Catalina era como su mamá así que debe estar muy mal – susurro y miro a Gera –
- Llámala, tal vez lo necesite – susurra pero pensando en lo que hice, no sé si escuchar mi voz ahorita esté bien –
- No lo sé – susurro y volteo la cara para ver la ciudad –
- Hazlo ¿si? Yo sé que es lo que tu corazón quiere, ahora vengo para saber si lo hiciste, te quiero – volteo a ver a Gera quien se levanta y camina hasta la puerta –
- Gracias – digo y se gira para guiñarme un ojo y se va –
Suspiro pesadamente y me echo para atrás ¿llamarla estaría bien? Pregunta mi mente pero mi corazón cree que sí, sonrío porque Geraldine en estos cuatro años aprendió a conocerme y lo agradezco tanto, a veces es como mi voz interior al igual que Lina, para unas veces la mala y para otras la buena, me rio y agarro mi celular para desbloquearlo.
Busco el número de David y me quedo mirándolo por un par de segundos hasta que respiro profundo y marco su número, al segundo tono me contesta y con mucha miedo de que sepa lo que ocurrió titubee pero le pedí el número, David me dijo que sí así que algo estaba claro, Saura no le dijo nada y se lo agradezco, no quiero que David me odie por lo que le hice a su amiga y menos ahora que se va a casar con mi amiga. Le agradecí y colgué para esperar su mensaje, a los minutos sonó mi celular y lo revise, era un mensaje de David con el número de Saura, me muerdo la mejilla por dentro y cuento hasta veinte para finalmente llamarla.
Llamada
- Hola – dice con aquella voz rasposa que me hace temblar y me acerco al escritorio para apoyar mi brazo –
- Soy Helen – susurro y hay un pequeño silencio –
- Hola – saluda más seria y bajo la cara –
- Quería decirte que lo lamento y te mando un abrazo – digo y hay otro silencio –
- Gracias – susurra y alzo la cara para ver al frente –
- Un abrazo para Amanda – le digo y me muerdo el labio –
- Le diré, adiós – dice seca y cuelga –
Finalizada Llamada
¿Esperaba más? La verdad no, primero me fui de su casa como si la hubiese robado y segundo se muere su nana, claro que no esperaba que me hablará con amor, ¿Por Dios Helen que haces? Pregunta mi subconsciente y apoyo mi cabeza en el escritorio, me siento del asco cada vez que recuerdo cómo me fui ayer, ni la maldita cara tuve de decirle que me arrepiento, pero ¿Por qué me arrepiento? ¿Por ella? ¿por mí? ¿por Carlota? Hago una mueca de tristeza y me quedo mirando la laptop mientras me siento miserable por todo lo que he hecho en los últimos días.
Saura
Berlín, Alemana.
Un vestido negro, tacones negros, un abrigo negro y unos lentes de sol, mi cabello en una coleta alta y lista. Salgo de mi habitación, camino el pasillo hasta las escaleras y bajo, camino lentamente hasta la sala donde están esperándome mamá y Edward, les hago un gesto y me siguen, agarro mi cartera junto a las llaves y salimos de la casa, caminamos hasta el coche mientras mamá habla con Edward y yo me adelanto.
Al llegar espero a que Edward le baje el seguro para subirme en el asiento de atrás. Siempre he odiado los funerales y Catalina lo sabía, pero como una vez me dijo, me quedo recordando.
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Causa y Efecto part II
RomanceHelen Cáceres, una chica que a sus 26 años ya está estable tanto en lo laboral como en lo personal, una novia "Perfecta" todo iba bien y con una boda en puerta. Saura Silva, una mujer que casi todo lo había logrado en la vida, a sus 25 años ya tení...
