Cap. 31
Valentina miró su plato y era algo que ella odiaba comer, un pato repleto de avena cocida una mezcla que tenía leche. Miró a Aida y ella estaba muerta de risa.
- Tú puedes hermana. Le dijo Aida, riendo con vehemencia
- Haré lo que sea por ti. Dijo Valentina, pero era algo que nadie se atrevía a darle a la jugadora o saldría mal. Martha inclusive estaba esperando el momento que esta le dijera tráeme otra cosa.
- Señora en la cocina tenemos otra cosa, lo que usted guste. Dijo Martha
- No, yo me comeré lo que mi esposa preparó. Expresó Valentina, tomando el primer bocado con el cubierto y cuando estuvo a punto de llevarlo a su boca Juliana extendió su mano y la detuvo. Se levantó y acunó su rostro entre sus dos manos.
- No lo comas si no te gusta, jamás te daría algo que no te guste. Dijo la morena soltando el rostro de la rubia, dejándola con el deseo de un beso, el cual no hubo. Las chicas desayunaron y a Valentina le trajeron otra cosa, pero Juliana se dio cuenta que podría pedirle cualquier cosa a su esposa y ella iba a ceder porque la ama. Ese día partieron a un juego que la rubia tendría. Juliana sentada en su puesto de esposa como siempre.
- Concéntrate capitana. Grito Nataly y Valentina la observó con cara de pocos amigos - Ok, no dije nada.
El juego comenzó y Valentina como siempre iba arrasando, ella siempre sorprendía a su público y con un triple el juego se ponía en Ventaja, Valentina, siempre tenía los pases de Xely y de Nataly, si no eran ellas las que anotaban. El tiempo ya estaba por terminar y pidieron tiempo. Valentina miró a su esposa y cuando el entrenador dio las indicaciones, Valentina se acercó a su esposa y le estampó un beso suave, Valentina se tenía que aprovechar del momento del juego. Juliana no se podía resistir a los besos de su esposa. Así que la mujer simplemente corresponde a los besos que su esposa decida darle en público ya también los disfrutaba.
Valentina continuó con el juego y mientras Juliana observaba un mareo la desconcentró. Apretó sus ojos, parpadeó varias veces, hasta que el repentino mareo pasó. Uno de los encargados del equipo se dio cuenta de la palidez de la mujer y le preguntó.
- ¿Te sientes bien? Dijo y Juliana lo miró
- Sí, estoy bien. Respondió Juliana
- Te ves pálida. Enviaré a buscar un hidratante. No te levantes.
Juliana miró a este encargado y luego a su esposa que jugaba sus últimos minutos del tiempo. Comenzó a respirar suave, hasta que le dieron una bebida hidratante.
- Gracias. Dijo Juliana al hombre que la había ayudado
- ¿Te sientes mejor? Dijo él
- Si ya estoy mucho mejor. Gracias
Ese desafortunado momento arruinó el momento del final del juego. Habían ganado y estaban celebrando, la rubia fue a los vestidores a cambiarse. Valentina salió con su esposa del lugar, tomadas de las manos como dos esposas que se amaban, muy en el fondo eso era real.
Al llegar a casa Juliana decidió ir a su habitación, pero la rubia le tomo la mano y la halo a su cuerpo.
- Juliana ¿Podemos hablar? Dijo la rubia ya sin esperanzas, Juliana volteo a verla, pero no se estaba sintiendo bien.
- ¿Podemos dejar para mañana la cena? Dijo Juliana, mirando los ojos azules que le volvían loca
- Sí, hasta mañana. Dijo la rubia un poco cabizbaja. Juliana se acercó y le dio un beso suave en la comisura de los labios, este beso encendió la llama en ambas, bien dicen que una chispa puede encender un bosque. Valentina tomo a Juliana del cuello, profundizando el beso, Juliana tomo a su esposa por la cintura y ambas estaban desesperadas por aquel momento, pero Juliana había tenido un mal día y decidió detener ese beso porque las llevaría a algo más. Le susurró
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Infierno Encapsulado
FanfictionValentina Achaga un accidente le cambia la vida por completo, pierde a sus padres y sus sueños de jugar para su equipo favorito de baloncesto, la vida también le da un duro golpe y su mejor amiga y novia la traiciona. Su corazón se endurece al punto...
