Capítulo 06

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Cap. 06

Un día nuevo para Valentina quien despertaba con una sonrisa en el rostro.

- ¿Debo asustarme? Dijo Aida hermana de Valentina

- Estoy de buen humor, no es nada de qué preocuparse. Expresó Valentina

- Para mí es algo extraño ya que no acostumbras a hacerlo, pero me da tanto gusto verte sonreír, así sea por algo que desconozco.

- Ay Aida, son tantas cosas que debes aprender de la vida. Cómo por ejemplo esa tal Lucia no me agrada. Expreso Valentina llevando un trozo de fruta a la boca.

- Vale, no sé ¿Por qué piensas que ella y yo tenemos algo? En todo caso seré yo la que está pérdida por esa chica. Lucia es una mujer increíble, amable, es tan bella.

- Y ¿Según tu no hay nada?

- Te lo prometo, ella es solo mi amiga.

- Pues si alguien intenta hacerle algo a mi hermana, se las verá conmigo así que si me interesa saber que pasa entre tú y esa chica.

- Ya. Tú sigue pensando en lo que estabas. Bien alegre que estabas. Dijo Aida sonriendo junto a su hermana. La diferencia entre la sonrisa se Aida y Valentina es que la de Valentina estaba sonriendo por maldad. Tenía unos planes en su mente.

- Señorita llegó su fisioterapeuta. Dijo Martha el ama de llaves, una mujer mayor, quien tenía con la familia años.

- Gracias Martha. Hazla pasar al gym. Ofrécele algo de tomar. Y Martha No quiero a nadie acercarse al gym, necesito privacidad. Y tú hermanita ya vete a hacer tus tareas. Le dijo levantándose de la mesa.

- Me asustas Vale, no sé qué te traes, pero me gusta.

Valentina le dio un beso a su hermana menor y se dirigió al gym que tenía su gran mansión. Al llegar allí vio a la castaña y esa extraña sensación regresó, cada vez que estaba cerca de la mujer sucedía esa situación. Valentina internamente se enojaba por cómo se sentía vulnerable, pero la indomable mujer no se dejaría llevar por un sentimiento ya que ella arrastraba mucho a causa de eso.

- Buenos días Juliana. Expresó y observó a la mujer más detenidamente a los ojos.

- Buenos días Valentina. Es muy bonita tu casa. Dijo la castaña que estaba observando el hermoso azul de los ojos de su paciente. Ella sentía algo diferente, sentía que si bajaba la guardia esa mujer podría tener dominio de ella.

- Sí y con el tiempo podrás conocerla poco a poco. La casa es hermosa y tiene diferentes áreas para mi ejercicio personal.

- Bien, si gustas podemos comenzar y así te dejo hacer lo que tengas que hacer.

- ¿Por qué quieres irte tan rápido?

- Tengo otros pacientes. No eres la única

- Pues fíjate, lo que yo te pagaré será suficiente como para dejar esos pacientes en manos de otro.

- Esto es más que dinero, los pacientes son personas que ya están acostumbradas a mí y los procedimientos son diferentes en cada caso.

- En el centro existen más personas profesionales que pueden trabajar con esas personas. Dijo Valentina un tanto enojada por no tener de manera inmediata lo que pedía.

- Tienes razón, en el centro somos profesionales y cualquier persona puede hacer lo mismo que yo. Así como contigo.

- No quiero a otra persona que no seas tú. Y ya me está cansando esto, vamos a trabajar en mi pierna. Ambas estaban un tanto molestas. Juliana como cada día implementó sus procedimientos en la pierna de Valentina, y esta vez tendría que hacer un ejercicio diferente.

La situación estaba tensa, Valentina había soportado el dolor durante todo este tiempo, pero sentía que las manos de la castaña eran mágicas, algo que ella no iba a reconocer a la mujer hermosa.

Valentina había escogido el gimnasio para estar cómodas, tendría la deportista una cama terapéutica.    

Mientras Juliana tomaba su pierna le toco pasar su mano por debajo del muslo casi llegando a la línea entre sus posaderas y su pierna. La rubia sentía ese cosquilleo que le generaba la castaña.

- ¡Ay! Exclamó la rubia a lo que Juliana se sorprendió no sabía que en ese lugar la rubia sintiera dolor

- ¿Duele?

- Si

- Debe ser que tienes inflamado el tendón. Voy a trabajar en esa área para que mañana estés mejor, te explico lo que haré. Primero hare una maso terapia de la musculatura de la región lateral del miembro inferior de la musculatura glútea, bíceps femoral y vasto externo cuadricipital, y te colocaré una banda tendinosa, todo ello ayudará a disminuir la tensión muscular. Explicaba como toda una experta Juliana 

Esto trajo malos recuerdos a Valentina, el accidente, la situación que género el accidente. El dolor que estaba sintiendo en su cuerpo era mínimo en comparación de lo que internamente le pasaba a ella.

Juliana noto que Valentina se perdió en sus pensamientos, no se estaba quejando, no estaba mirándola con su mirada desafiante, algo le pasaba - ¿Te sientes bien Valentina? Preguntó Juliana

- Si, solo es cansancio. Dijo y se apoyó en sus codos para levantarse. Acción que ocasiono la cercanía de ambas mujeres. Valentina notó el sonrojo de la castaña y le preguntó.

- Entonces ¿Te gusto?

- No. Valentina deja de hacer eso. Tú eres mi paciente, y yo... Comenzó a decir Juliana mientras Valentina se bajaba de la cama se acercaba a ella.

- Ya se, tienes novia, la amas y tienen muchos años juntas y tal vez piensen mucho en tener una vida juntas, casa, bonitos hijos, etc. No me interesan esas cosas, decía Valentina acercándose poco a poco, solo quiero que... Valentina tenía cerca a Juliana y la castaña estaba nerviosa, ansiosa, no tenía la palabra exacta, pero si la mujer seguía con el juego tal vez acabaría mal – Quiero que hablemos de negocios. Suspende todo lo que tengas que hacer, porque hoy tendremos una reunión que cambiara tu destino. Escupió la mujer alejándose de la castaña, tenía una gran sonrisa. 

- No puedo quedarme a hablar con usted. Ya le dije que tengo más pacientes.

- Pues tú decidirás el futuro del centro. Un centro que esta al punto de quiebra. Un lugar del cual dependen varias familia; este Rodrigo que se metió en una deuda con el banco, tu misma que tu hermano depende totalmente de ti, también tienes sueños, y que el centro de rehabilitación está hipotecado, y que esta Deborah debe pagar una deuda de juego o podría matarla, pero pagar poco a poco los intereses la tienen viva. Expreso Valentina con la mano en el picaporte

- ¿De que hablas? Decía Juliana muy confundida

- Del futuro de todos ustedes, depende de ti Juliana López, se más de lo que piensa, hasta sé que talla de bragas tienes y tu color favorito es blanco. Interesante. ¿Vienes o no?

Juliana no entendía nada de lo que estaba pasando, pero su decisión fue escuchar lo que esta mujer le tuviera que contar, no sabía nada de sus compañeros y era posible que todo esto fuera verdad.

- Solo porque no sé de qué estás hablando y quiero que me aclares ¿Cómo sabes lo de mi hermano? ¿El centro está hipotecado? ¿Deborah tiene problemas de Juego? Yo que puedo hacer para ayudar a todos.

Valentina volteo le sonrió y abrió la puerta para decirle – Sígueme y no te arrepentirás, te daré una gran oportunidad muy sustentable. Vamos a salir de aquí y vamos a mi oficina. Te diré todo lo que debes saber y después tu decidirás.  

Nota:

Buenas tardes bebecitas, hoy les regalo un capitulo nuevo de esta intensa Historia, algunas teorías son ciertas y otras se quedaron cortas con la maldad de esta mujer.

Infierno EncapsuladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora