Capítulo 25

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Cap. 25

Diez cosas habían escrito Gabo en una lista de puño y letra, tres de esas líneas Valentina las leyó y sus lágrimas las derramaron sobre el papel, se limpió y lista la rubia para cumplir cada deseo de Gabo.

- No puedo creer que uno de tus deseos sea venir a la escuela. Dijo Valentina

- Solo quería ver a mis amigos. Dijo Gabo en la silla de ruedas. Mirando a Valentina emocionado

- Vamos a pasar un gran día y tus amigos serán muy felices al verte. Dijo la rubia entrando a la escuela, ya ella había llamado para que ese día fuera especial para Gabo.

- Hola Gabriel. Dijo su mejor amigo. Y así todos los niños de su antiguo grupo saludaron al pequeño Gabo. Mientras también se admiraban de ver a la jugadora del baloncesto Valentina.

Valentina estaba emocionada, algo que no le pasaba en tiempo el hacer algo por alguien y menos alguien que se había metido en su corazón. Se fueron a un parque de diversiones donde lo único que quería hacer el pequeño era entrar en la casa del susto. Valentina no estaba muy convencida de lo que hubiera dentro así que pidió a los encantados que tuvieran mucho tacto con el niño y también con ella; porque ya saben lo que dicen mala, pero cobarde. Ellos salieron de la casa del susto y Gabo observa a Valentina.

- Valentina respira, nada de eso era real, mírame. Ella respiro y miró al pequeño y esa miraba de Gabo la atrapó y allí de nuevo, después del espanto salieron a comer un hot dog en la calles, mientras el niño comía y se llenaba su boca de mostaza "Yo pensando que pedirías cosas costosas y nada de lo que hemos hecho hasta hoy tiene un valor económico, el solo quería estar con sus amigos, el solo quería entrar en lo que tanto le prohibieron y comer lo que tanto le han prohibido, ser un niño sano"

- Listo señora Valentina ya tenemos todo para la siguiente parada. Expresó Antonio

- Gracias Antonio. Le dijo Valentina a su chofer de confianza y miró a Gabo se puso a la altura de él inclinándose en cuclillas. Lo miro y le limpio la boca con una servilleta. - Tú y yo nos vamos a la siguiente parada. Así se fueron a un casino que era de un amigo donde el pequeño entró para poder jugar a las cartas, con lo único que no contó Valentina era que el pequeño jugaba en línea y ganaría. Después de esa partida el niño estaba exhausto.

- ¿A dónde vamos ahora Valentina? Preguntó el emocionado niño

- Deberíamos almorzar. Creo que te tocan un par de pastillas y no quiero que te caigan mal en el estómago.

- No quiero tomar esas pastillas. Me hacen dormir y quiero estar despierto.

- Hey príncipe, esas pastillas también te hacen sentir menos dolor y por eso las vamos a tomar ¿De acuerdo? Decía la jugadora

- Sí. Tienes razón. Vamos a comer ¿Tendremos que volver a la casa?

- No príncipe, hoy no volveremos allá hasta la noche

Llegaron a un restaurante donde fueron atendidos de lo mejor, él pequeño preguntó

- ¿Cuándo te diste cuenta que amabas a mi hermana? Soltó la pregunta tan inocente para él y tan difícil de responder para ella

- Juliana es mi vida desde hace mucho tiempo, podría decir que desde el primer día que la vi, pero eso es muy cliché, lo que te puedo decir que la amo tanto y que no sé cómo hacer para no dañarla. El pequeño colocó su mano sobre las de ella.

- Eres una mujer hermosa, y ella te ama mucho, no lo dudes, mi mamá siempre dice las cosas se aprenden en casa, tú y ella van a aprender. Le dijo el pequeño

Infierno EncapsuladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora