Capítulo 27

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Cap. 27

- Valentina, me encantas, tu eres maravillosa. Dijo Juliana mientras besaba a su rubia.

- Me traes loca princesa. Eres una mujer increíble, eres una mujer ardiente. Decía Valentina entrando en la habitación donde muchas veces dejaron fluir la pasión.

- Cuidado te cae. Decía Juliana sosteniendo a Valentina, cada una comenzó a desvestir a la otra mientras los besos desenfrenados las llevaban por un tornillo de sensaciones, Valentina llevó a la cama a Juliana la tumbó allí y después de dejar besos muy apasionados en su boca, cuello, pechos y así bajo hasta su centro, Valentina liberó su lengua y comenzó a saborear a la morena y miraba cómo se movía elevaba la mujer, aumentaba y cada vez más así se levantó la rubia, se colocó a un lado de la morena besándola y lamió uno de sus dedos y lo metió en el centro de la morena. Allí la mujer comenzó a penetrar a la morena quien sentía que la una mujer que podría ocasionarle un orgasmo era ella. Valentina estaba penetrando a Juliana y le comenzó a besar el cuello, morder su lóbulo, introducir su lengua dentro de su boca y esta atraparla y así ambas comenzar una batalla con su lengua, Valentina aumento y Juliana gemía en los labios de la rubia, así que Valentina sacó sus dedos y tomó a Juliana pasando un pie de la morena hasta su hombro y uniendo los centros Valentina ante el roce de ambos centros en una tan excitante que hacía que todo el contacto anterior les facilitara el orgasmo, el roce de los clítoris, la velocidad de la rubia y el movimiento de la morena dejaban en esas sabanas los secretos profundos e íntimos de ambas.

Esa noche Juliana sintió más libertad, experimento con Valentina sentándola en una silla y ella de rodillas ante ella metida entre sus piernas, saboreó sus muslos y su centro. Ellas estaban aumentando en cada encuentro y no dejan solo en la imaginación porque ambas querían ser envueltas en esa llama.

La mañana después de ese encuentro tan delicioso como cada encuentro, Valentina abrazada por la espalda a su esposa en posición de cuchara, despertó y sus manos mágicas comenzaron a viajar por el cuerpo de la morena, la comenzó a estimular, a dejar besos en su cuello, hasta que la morena despertó.

- ¿Alguien amaneció con ganas esta mañana? Dijo la morena de manera jocosa.

- Siempre contigo, tengo ganas. Respondió la rubia, haciendo de sus manos el contacto Perfecto para que la morena amaneciera contenta y feliz. La rubia le hizo declaraciones que nunca había dicho antes.

- Juliana te amo, te amo con locura, me sacaste de la idea equivocada que no se puede volver a amar, eres perfecta con todo lo que me enseñas. Te amo Juliana y quiero muchísimo que te quedes a mi lado siempre. Perdóname por obligarte a casarte conmigo.

- Si no hubiera sido así nunca me hubiera enamorado de ti, pero no hablemos del pasado que yo he hecho daño también y no quiero pensar en eso. Decía Juliana pensando en el daño que le había hecho a su ex novia.

Después de su mañanero, las mujeres se ducharon y cuando Valentina se vestía, llamaron a su teléfono. Observó que era su hermana.

- Buenos días hermanita. ¿A qué se debe está llamada? Preguntó la rubia de manera graciosa

- ¿Dónde estás? Preguntó Aida

- En la casa hermana, me estaba duchando y mi esposa ya casi sale del baño. Contesto Valentina tan feliz

- Hermana acaba de llegar el doctor Gabo no está muy bien. Un nudo en la garganta de Aida solo la dejo decir esas palabras y respiro para continuar - Elizabeth está desesperada y es entendible. Dile a Juliana.

- Ya vamos para allá, nos vestimos y vamos. Dijo Valentina con una punzada en su corazón

Después de decirle a Juliana, esta se vistió rápidamente y por un pasadizo secreto llegaron a la habitación de Valentina que ahora era de ambas esposas. Corrieron a la habitación de Gabo el cual al abrir la puerta les sonrió a ambas mujeres y les dijo.

- Solo fue un susto Juli. Ella se acercó, se sentó en la cama y le dio beso en la frente; susurró al pequeño.

- Sabes que te amo tanto que es más lejos que el infinito. Dijo la castaña

- Yo te amo más, de aquí al fin de mundo. Dijo el pequeño. Valentina observó la interacción de ambos y se sentó a un lado de la cama. El pequeño la miró y le sonrió.

- Hey príncipe. Dijo la rubia

- Mi estrella bonita, te amo mucho. Dijo el pequeño Gabo

- Yo a ti te amo tanto, tanto mi niño que nunca pensé amar de esta manera otra vez. Decía la rubia ante la mirada de su hermana, el doctor y sus suegros.

- Bueno yo me retiro, para darles espacio. Estaré afuera si me necesitan. Elizabeth ¿Podemos hablar? Dijo el médico saliendo de la habitación con la madre de Juliana

- Juli quiero salir al jardín. Dijo el pequeño

- Bebé no creo que sea bueno. Respondió la hermana mayor

- No quiero estar aquí, me da miedo cerrar los ojos y que esto sea lo último que vi. Respondió Gabo

- No Gabo no digas eso. Dijo Juliana acariciando las manos de su hermano.

- Juli por fis llévame al jardín, quiero ir allí. Suplico el pequeño

- Tiene razón Juliana, haz lo que te pide, es solo una petición de un príncipe. Ambas mujeres se miraron y Valentina tomó la mano de su esposa para así apoyarla

Salieron al jardín, el médico estuvo de acuerdo, en un mueble cómodo los rayos del sol resplandecían la sonrisa de Gabo, a un lado estaba Elizabeth y al otro Juliana, Mariano en otro asiento y Valentina se dedicó a mirar aquella escena junto a su hermana en otro mueble, tomó una imagen que marcaría para siempre esa escena.

- Juliana yo también tengo miedo y es normal, pero no estés mucho tiempo triste. Las cosas van a mejorar, quiero que me recuerdes con mucha alegría. Decía el pequeño mientras la castaña apretaba el abrazo de su hermano.

- No quiero que te vayas Gabo, no sé cómo sería mi vida sin ti. La madre con un brazo acunaba a sus dos hijos y con la otra tomaba la mano de Gabo.

- Yo no sé qué me espera allá, pero ya no te voy a dejar sola, Valentina es una mujer increíble y te hará reír y te acompañará en tus días tristes, yo se lo pedí, pero ella te ama y los cuidará a todos.

Las lágrimas descendieron de cada uno de los presentes, Valentina levantaba su rostro para tratar de contener sus lágrimas, Juliana simplemente las dejaba caer, todos allí querían que Gabo se sintiera bien, pero no se sentía nada bien, el corazón se les comprimía cada vez que ese niño decía algo.

- Estoy cansado, y no es que ya no quiera luchar, pero ya no tengo fuerzas. Mami déjame ir. Dijo el pequeño y mirando a su mamá esta solo comenzó a llorar.

- No es fácil bebé. Soy tu madre, ¿Cómo te dejo ir? Eres mi vida entera. Eres lo mejor que me pasó en la vida, no es fácil para mi dejarte ir.

- Mami es un viaje que haré solo, y no te dejaré sola, allí está mi papito...

- Te amo campeón. Es lo único que logró expresar Mariano

- Te amo papá tú eres mi héroe, cuida de mi mamita y yo voy a descansar y te prometo que a donde voy me portaré bien.

Una lucha interna vivía la familia por acertar el designio de la vida. Un pequeño angelito les daría un último adiós, esa mañana observando el amanecer Gabo cerró sus ojos con una sonrisa.

Nota:

- Buenos días niñas espero que este capítulo abra sus sentidos a entender que estamos vivos y no hay tiempo para discusiones. Vive y respira, si puedes hacerlo aún vive como Gabo. Un abrazo 🫂 para todas y todos 🥰♥️

Infierno EncapsuladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora