Capitulo.32

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Ahora se encontraba en la puerta de su casa junto con su novio quién lo había venido a dejar como todos los días.

- Mí niño. Déjame compensar lo que pasó el fin de semana, que no pudimos pasar tiempo juntos. Déjame llevarte a un lugar ¿Sí? - le hablo dulcemente mientras acariciaba la mejilla del menor con su dedo pulgar.

- ¿Qué lugar? -

- Deja que sea una sorpresa. Por favor, ¿Me dejarías llevarte? -

Jael asintió un tanto sonrojado y él pelinegro sonrió para después atraer él cuerpo contrario en un abrazo que terminó con un pequeño beso antes de que Jake tuviera que despedirse de su novio para irse a casa.

¿Qué lugar sería al que se refería Jake?.

...

Jael quería saber a qué lugar lo llevaría su novio. Tenía curiosidad sobre si era un lugar que ya habían ido a visitar antes o no. Además quería disfrutar tener esta cita con él, porque tenía entendido que sus entrenamientos para un partido que se aproximaba iban a comenzar la semana siguiente y eso iba a quitarles muchas horas de estar juntos. Era obvio, los entrenamientos para un partido duraban más tiempo y eran más arduos. Solo no quería dejar de ver su novio días completos.

Se librero de sus pensamientos cuando tocaron la puerta y en un parpadeó fue a abrirla. Miro a su novio a quien abrazo y dio un beso.

- ¿Cómo estás, mí niño? ¿Estás listo para irnos? -

- Si, vamos. -

Ambos subieron a la motocicleta del pelinegro quien la encendió para emprender el camino que los llevaría, que era extrañamente familiar.

Al momento de llegar, él castaño pudo darse cuenta de algo. Era el mismo lugar donde habían estado cuando Jake le pregunto si quería ser su novio. Respiro el aire fresco una vez que se habían bajado de la motocicleta y miró a su alrededor apreciando todo como la primera vez.

- Ven aquí, mí niño. - le extendió la mano la cuál tomo para comenzar a caminar por el sendero hasta llegar al puente.

Lo primero en su vista fue, que él sendero estaba adornando con luces, por todo el camino, haciéndolo resaltar por el atardecer que se estaba haciendo presente. Sus ojos se abrieron con asombro y sonrió mostrando sus dentadura. Volteó a ver a Jake quién ya se encontraba con su vista posando en él.

- Tú... ¿Tú lo preparaste?. -

- Para mí niño, podría hacer esto y más. -

Él más bajo asintió avergonzado y desvío la mirada nuevamente hacía las flores, se resaltaban sus hermosos colores entre las luces. Hasta que sintió una mano en su hombro y luego la voz de Jake.

- Mira... Recogelo, mí niño. -

Él pelinegro le había señalado una flor que se encontraba en él suelo, con una pequeña mariposa artificial de color casi transparente dorado en el centro. Sí, era el animal favorito de su novio. Las mariposas. Él castaño no pudo evitar sonreír por lo hermosa que era, con detalle que lo hizo acariciar las alas de la mariposa.

Cuando Jael desvío su vista de la flor, observó otra en el otro extremo del sendero. Fue por ella y la recogió de igual manera. Sonriendo y emocionado, buscando con la mirada ansioso de poder encontrar más y así fue. Mientras caminaban fue encontrado más flores con mariposas en su centro. Específicamente rosas blancas. Todas eran hermosas, porque hacían un excelente contraste con el color de las mariposas. Mientras iba riendo dirvitiendose en la búsqueda de las flores, finalmente llegaron al puente y terminó por recolectar lo que era todo un ramo de flores.

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