Capitulo.48.1

13 0 0
                                        

...

Recuerdan esa pareja que vieron juntos desde la secundaria y que se juraron amor eterno y todos creían que no iban a durar tanto tiempo, pero extrañamente siguieron juntos por muchos años más y entonces te dijiste a ti mismo que ese amor si puede existir y no sabías si sentir felicidad por ellos o envidia (de la buena) de que no te pase algo así.

Pues bueno, esos dos eran esa pareja, Jael y Jake.

Los chicos que recuerdas haber visto empezar su relación cuando uno iba en secundaria y otro en preparatoria, pero ahora los volvías a ver y seguían juntos viéndose igual de felices que unos años atrás.

Jake y Jael estaban por cumplir cuatros años de relación. Desde que él castaño se había graduado exitosamente de la preparatoria y había logrado ingresar a la misma universidad que su novio pero en la facultad de Psicología, mientras que Jake ya estaba por cumplir tres años en su carrera, habían estado juntos desde entonces cuando se habían prometido que estarían ahí y siempre, realmente lo estaban cumpliendo. Muchos ex compañeros de ambos se sorprendían al volver a verlos y saber que su relación todavía continuaba.

Muchos todavía podían recordar como Jake era un sobre protector con su novio y como él pelinegro le habia roto el brazo a otro chico por intentar lastimar al castaño. Otros recordaban como había golpeado a una chica que también había intentado meterse con su novio y como la habían expulsado. Y a pesar de que Jael ya era mayor de edad, todavía se seguía viendo como Jake lo seguía protegiendo con la misma devoción que cuando era un niño.

Porque Jake nunca iba a dejar de ver por el bienestar de su niño, porque para él todavía era su niño de mejillas regordetas, que lloraba sí sentía que no le estaban prestando demasiada atención, que se escondía en su pecho cada vez que lo abrazaba, que le pedía ayuda si es que no entendía algo de la escuela, que le pedía dulces y el se los daba. Para Jake, su pequeño castaño nunca iba a dejar de ser su niño bonito.

Y para Jael a pesar de haber crecido y estar en la facultad ahora, Jake siempre iba a ser su lugar seguro donde podía esconderse si quería, que soportaba sus berrinches y lo consentía, que lo consolaba si algo lo hacía sentir mal, que lo protegía a capa y espada y todavía era él chico que le rompería un hueso a alguien si se metía con él, el chico que todavía le daba regalos y detalles cada vez que podía.

Ellos siempre iban a quererse de la misma forma a pesar de los años.

Pero aunque ahora sus responsabilidades le quitaban mucho del tiempo que antes podían dedicarse al otro, ellos siempre encontraban la manera de verse y pasar rato junto al otro, Jake le seguía prometiendo que haría el tiempo necesario que él necesitará y así lo hacía, Jael sabía de muchas parejas que se distanciaban al momento de entrar a la facultad pero para ellos nunca fue una opción.

Y cuando Jake empezó a adentrarse en las ocupaciones de la corporación de sus padres, también obtuvo un ingreso que su padre le pagaba por considerarlo un "empleado" por ahora, por lo menos hasta que terminara su carrera y dedicará su tiempo completo al trabajo. No fue hasta entonces que él pelinegro le ofreció vivir juntos en una departamento, pero de primera cuenta Jael se negó porque él no contaba ahora con un trabajo que lo ayudara a solventar gastos como el sueldo de Jake.

- No mi niño, no te estoy pidiendo que pagues nada. Te estoy pidiendo que vivamos juntos. Concéntrate en tus estudios, no quiero que te estrés todavía más por más ocupaciones. - fue lo que Jake le dijo aquella vez.

 Prometí Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora