Capitulo. 42

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Jake con cuidado y un poco lento empezó a levantar la camisa del castaño, dejo ver su piel blanca de primera vista y después lo que iba a ser obvio, había un par de moretones no de gran tamaño por suerte pero que se veían a este punto rojizos a punto de volver morados.

- Okey mi niño, voy a ponerte una pomada y van a mejorar muy pronto. -

Le sonrió y untó un poco de crema en dos de sus dedos. Empezó a recubrir los moretones en él estómago del menor con cuidado de no hacer mucha presión para evitar causarle más dolor.

- Escucha pequeño, tu ropa está muy sucia, debemos cambiarla para que estés más cómodo. - le trato de explicar que debía cambiarse de ropa. Específicamente que él lo hiciera.

- ¿Cambiarme?... Sí, se ve mal... Puedes buscarlo por mí? Por favor - pidió Jael en voz baja.

- Eh? Sí, claro mi niño yo lo busco, no te preocupes. - beso su frente y se levantó para ir hacia el armario.

Abrió el armario y busco algo que pareciera cómodo, así que terminó por escoger una camisa suelta y unos shorts. Se dió la vuelta para agacharse de nuevo frente al castaño.

- ¿Puedes cambiarte tú bebé? -

- Sí... Yo creo que puedo hacerlo, pero quédate aquí, solo date la vuelta. -

Él pelinegro asintió y dejó la ropa a un lado del menor para luego levantarse y caminar cerca a la puerta donde se dió la vuelta como se lo había pedido su novio. Espero paciente escuchando las prendas ser dejadas en el suelo y luego escuchar al menor decirle que ya estaba listo.

- Muy bien mi niño, entonces ya está, iré a dejar esto y luego vendré para descansar un rato juntos ¿Okey? - recogió el botiquín de curación y regreso al baño para poder dejarlo en su lugar y posterior regresar con el castaño.

Jael ya se había recostado en la cama y entonces él pelinegro fue para hacer lo mismo a un lado suyo. Él menor se levantó para ir hacia él y acostarse sobre su cuerpo como acostumbraba.

- No... - se quejó.

- ¿Qué pasó bebé? ¿Te duele algo más? - preguntó preocupado.

- También tu ropa está sucia, no me deja oler tu aroma... Quitatela -

Jael no parecía medir sus palabras, pero no podíamos culparlo, había pasado una situación que para muchos podría llegar a ser traumante, además de que estaba cansado, adolorido y solo quería relajarse con su novio. No podía dimensionar del todo.

- ¿Quitármela?... -

- Sí, quitatela... Por favor Jakey - le miro a los ojos abultando sus labios.

Jake lo estaba dudado, es decir, si se quitaba la ropa como él castaño quería no tenía otra que ponerse y no parecía ser lo más prudente estar sin ella. Por otro lado estaba lo que su novio quería y era importante para él darle un espacio seguro y tranquilizarlo primero que todo.

- Por favor... - pidió una vez cuando sus ojos se humedecieron.

- Esta bien mí niño, sí, déjame quitármela. - respondió rápidamente.

Se sentó y se sacó la camisa dejándola en el piso a un lado de la cama. Tomó una bocada de aire y fue lo único que optó por quitarse. De nuevo se recostó y Jael también lo hizo sobre su pecho donde se podían sentir sus músculos mejor aún. Jake acarició él cabello de su novio y le dejo un beso la coronilla.

- Jakey... - volvió a quejarse - Quiero dormir -

- Por supuesto mi niño bonito. -

Jake abrazo al menor quien se acurrucó para acomodarlo entre sus brazos y dejarlo descansar sobre su pecho y empezar a arrullarlo para que durmiera. Escuchaba la respiración tranquila de Jael y sentía sus cabellos en hebras en su pecho desnudo y se sintió aliviado, ya tenía a su niño seguro con él y tranquilo, aunque por dentro sentía rabia por haber descuidado al menor y que hubiera tenido que pasar por eso.

 Prometí Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora