Duraron fundidos en su abrazo a la vista de los padres de Jael quienes no entendían que estaba pasando, pero lo único de lo que podían darse cuenta era que él castaño claramente ya no iba a viajar a ningún lado.
Se escucharon varios pasos apresurados acercándose y eran los amigos de Jael quienes también venían con Karina y Karl.
- Ya no vuelvo a correr - Savannah recargo sus manos en sus rodillas mientras recuperaba aire.
- ¿Ya están bien? - intervino Karina.
Jael se separó de Jake secando sus lágrimas y asintió mirando a los demás mientras embozaba una sonrisa. La primera sonrisa que había dado desde hace una semana cuando ocurrió todo él desastre. Sí, ese era él chico risueño que todos conocían y había vuelto.
- Yo... En serio lo lamento, tome decisiones muy precipitadas, sólo me deje llevar por lo que sentía. No hice caso incluso cuando sabía que no debía confiar en ella, me convencí de lo que ví sin ponerlo en duda. -
- Esta bien, todos podemos dejarnos llevar por ver o saber algo. Pero de ahora en adelante replanteate dos veces si es que eso que viste o escuchaste podría ser verdad. - Karina le sonrió.
- Sí, esta vez prometo que lo haré. De verdad - lo dijo soltando una risilla.
- Jael - su madre lo llamó, buscando con la mirada una explicación.
- Lo lamento también con ustedes, mucho, los hice tomar medidas apresuradas. Sólo, no me detuve a pensar - él castaño se acercó a sus padres para abrazar a ambos. - Prometo que tiene una buena explicación - les dijo sacando su celular del bolsillo de su chaqueta.
...
Después de las explicaciones, los padres del castaño sí entendieron perfectamente lo que había pasado y que también habían juzgado mal a Jake por eso, así que pidieron una disculpa a lo que él pelinegro afirmó que no necesitaban disculparse porque ellos no tenían la culpa de haber creído eso, sino que la tenía esa rubia oxigenada. Incluso luego de que la pareja se reconciliarse, Michael, Savannah, Karina y Karl se despidieron también con cierta tranquilidad de que entre sus amigos todo se hubiera arreglado y quedará como un mal entendido.
Por parte de Jake, sentía que el estrés que había acumulado en todos esos días por fin se había esfumado, tranquilo estando con su niño justo cuando creyó que si iba a perderlo, no podían imaginarse lo excelente que se sentía ahora. También, los padres del castaño le dijeron que se quedará a dormir porque ya era tarde, entonces sin pensarlo acepto. Una semana sin ver ni saber nada de su novio había sido como un milenio de tortura en cada hora.
- Jakey... -
- Esta bien bebé, ya te lo dije, no necesitas disculparte. Nada de esto es tu culpa. - le decía Jake al menor quien se acomodaba entre sus brazos.
- Solo tienes que saber que nunca te haría algo así. Jamás. Eres lo más importante y nunca me atrevería a lastimarte. Mi niño, nunca haria algo para borrar esa sonrisa tan hermosa que tienes - le dejo un beso en la frente.
- Lo sé con toda certeza Jakey. - sonrió él castaño y sin más junto sus labios en un beso cálido que demostraba lo mucho que se habían extrañado.
Y ya habían confirmado que no querían estar lejos uno del otro.
Jael se acomodó en él pecho del pelinegro quien lo rodeaba con sus brazos y acariciaba su espalda en ligeros círculos. Ambos pudieron sentir que un peso los había abandonado y ahora podían volver a sentirse tranquilos, estando con él otro. Y después de varios días, los dos pudieron conciliar el sueño.
Pero aunque por fin pudieron volver a sentir la calidez del otro. Jake no estaba conforme, y no lo estaba hasta que le hiciera pagar a Tiffany por el dolor que le había causado a su niño, eso tendría que pagarlo muy caro, igual que Kevin. Pero tendría que esperar a entrar de sus vacaciones de dos semanas después de terminar el semestre.
- Descansa mi niño... Estaré aquí, hoy y siempre. - dijo en murmullos para no interferir con él sueño del menor.
...
Y aunque para muchos fue una sorpresa, que en el nuevo semestre, Jake viera su primera oportunidad para hacerle pagar a Tiffany quien fue llevada a la dirección después de que él pelinegro se atreviera a plantarle un golpe en la cara. Y aunque la rubia aseguraba que ella era la víctima en todo este asunto, todas las pruebas decían lo contrario y no había nada más que decir.
Tiffany termino siendo expulsada igual que Kevin, y realmente para muchos fue un alivio porque esa rubia con aires de grandeza había sido un dolor de cabeza durante mucho tiempo. Y para Jael que ahora era recibido en su primer semestre, no fue mejor que las dos personas que habían tratado de hacer su relación imposible estuvieran lejos.
Pero aún así, él castaño no contaba con muchos amigos, sino al contrario, los estudiantes de cursos mayores no se acercaban por miedo a hacer algún paso en falso y tener que pagar las consecuencias ante Jake, mientras que muchos de primer semestre habían escuchado como le había roto el brazo a un chico y dejado muy lastimados a otro más. No muchos iban a arriesgarse, pero quién lo hacía y se acercaba para ser amigo de Jael, esas personas siempre sabían que detrás del castaño estaría su novio en todo momento.
...
Cuando Jake se graduó, dos semestres más tarde, era su momento de ingresar a la universidad en la facultad de Administración de Empresas, y aunque sabía que tendría menos tiempo para ver a Jael, había prometido darle el tiempo necesario al castaño, quién ahora solo quedaba en la preparatoria con los pocos amigos que había echo. Se sentía un poco solo, después de haberse acostumbrado a ver a Jake entre sus clases y descansos al igual que a Karina quien se había graduado junto con él pelinegro e ingreso a la facultad de Medicina.
Pero aún tenía a sus fieles amigos Savannah y Michael, porque ellos no estaban ni de cerca de dejarse de verse, ellos querían ser los amigos que duraran hasta ser adultos y poder visitarse y presumir que se conocían desde secundaria. Sí, parece iban en el camino para lograrlo.
Cuando se veía con Jake, este le contaba como era la facultad de Administración, un poco pesada que incluso había muchos más días frecuentes en que no dormía nada y con su padre quién ahora lo llevaba de vez en cuando a la incorporación que junto con su madre dirigían, era un doble trabajo. Pero decía que se sentía cómodo y que había empezado a tener gusto hacía su carrera aunque le costará horas de sueño, comida y demás.
Jael solo escuchaba, porque sabía que aún estaría lejos de llegar ahí, primero tenía que ver si sobrevivía por completo a la preparatoria y lograba graduarse. Aún así, por su mente pasaba la idea de poder ir a la universidad e ingresar a la facultad de Psicología. Pero todo era algo remoto, como Jake le decía que primero debía enfocarse en donde estaba ahora y que si podía lograrlo porque más de una vez lo había demostrado.
Y aunque Jake ya había cumplido su mayoría de edad, oficialmente tenía 18 años, y Jael había cumplido 16, realmente los padres de este último no se preocupaban por la edad, es decir sabían con exactitud que él pelinegro jamás se sobre pasaría con su hijo, porque en todo este tiempo les había demostrado que sabía respetarlo y amarlo sanamente. Más allá de un deseo carnal, Jake veía aún más lejos de eso, y amaba con locura casa pequeño detalle de su niño, su sonrisa, sus ojos, su cabello, sus manos, la manera en que siempre iba con él si se sentía mal, saber que él era su lugar seguro. Eso sobrepasaba cualquier tipo de deseo sobre tocar él cuerpo de su novio.
Además. Él se lo había planteado firmemente, y es que no iba a atreverse a tocar a Jael de una forma más carnal hasta que cumpliera su mayoría de edad, porque todavía era su niño, y amarlo más allá de su cuerpo era lo que haría ahora y siempre.
Ellos eran felices estando junto al otro y ya lo había enfrentando así que sabían que no importaba quien intentará verlos alejados eso solo haría que se confirmarán todavía más que se complementaban.
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Prometí Cuidarte
Genç KurguJael, acaba de terminar con su novio, que era un total idiota y cree que no va a poder superarlo. ¿Llegará otro amor para nuestro protagonista? O ¿Seguirá amando a su antigua pareja?
