-Wanda-
Estás llamando al número de Natasha Romanoff, no deje mensaje que jamás los escucho…
Suspiro cansada dejándome caer en la silla de mi oficina escuchando de nuevo el buzón de voz de la pelirroja que es lo único que he escuchado desde aquel primer día de convivencia con mis hijos, dejando mi teléfono sobre el escritorio para qué no me distraiga más y pueda continuar mi trabajo antes de volver a casa a ser bombardeada por preguntas de mi hijo sobre cuando volveríamos a ver a su madre y miradas de mi hija que ya comienza a sospechar que tal vez no vuelva a ver una segunda vez tras lo que le dije aquel día.
No podía creer que ya había pasado un mes y aun estaba actuando de manera inmadura.
Se supone que ella era la que los quería conocer y ahora solo parece no haberlos conocido.
Mis pies me están matando. - gruñí ingresando a la sala de la casa.
Quieres un masaje de pies, amor. - preguntó mi esposa en el sofá.
Cariño, qué haces despierta aún. - pregunte acercándome para sentarme a su lado.
No podía dormir sin tu presencia hoy. - respondió con una pequeña sonrisa.
Ahora dime la verdad. - se lo pedí al mirar sus medicamentos al frente.
Esa es la verdad, amor. - rió tomando su taza de la mesita ratonera.
Tomándola para llevarla a mis labios y probar aquellas hierbas medicinales de mi suegra.
Chiara te preparo té, así que dime que paso. - le regrese su taza para que bebiera.
Viéndola soltar un largo suspiro mientras dejaba su taza palmeando el lugar a su lado.
Qué pasó, cariño, te sientes mal. - pregunte recargándome contra su pecho.
Estaba viendo una película con Alek en nuestra habitación cuando el aire me comenzó a hacer falta, él no sabía que hacer así que fue por Chiara qué hacía tarea para que me pudiera auxiliar sin llamar a una ambulancia. - respondió acariciando mi cabello.
En qué quedamos sobre sentirte mal. - me separé de ella para poder mirarla.
Se que estuve mal, pero no te quiera preocupar más de lo que ya lo hace tu trabajo y el tema de la verdadera madre de los niños. - suspiro acariciando mi mano.
Amor se que no quieres que se haga un alboroto cada vez que te sientes mal de salud, pero entiéndeme también qué eso pasa a segundo plano porque tú eres más importante en nuestras vidas qué eso, tu salud es primero. - acerque mi mano a su pálida mejilla.
Le gusta aparentar qué se encuentra bien pero sabía a la perfección cuando no lo estaba.
Está bien, para la otra te informaremos. - susurro tomando mi mano para besarla.
Quieres ir a dormir o prefieres quedarte un rato más aquí. - pregunte acercándome a ella.
Quedémonos un rato más así, me gusta tenerte entre mis brazos. - me pego a su pecho.
Y a mi escuchar los latidos de tu corazón. - susurre contra su pecho.
Teniendo qué tragarme el nudo qué sentía en mi garganta al saber que pronto la perdería.
Esperando a que ella quisiera subir a dormir para llamar a Lena desde el baño mientras la veía dormir sentada sobre nuestra cama, informándole mi ausencia en el trabajo que rápido comprendió al saber que se trataba de la salud de mi esposa, regresando a la cama para poder velar de su sueño casi toda la noche hasta que este también me venció a mi, siendo despertada la mañana siguiente por algunos besos en mi rostro qué me hicieron sonreír mirando a la hermosa mujer dueña de mi corazón desde el primer beso qué me dio.
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𝐌𝐨𝐫𝐚𝐥 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐒𝐭𝐨𝐫𝐲 ( 𝐆!𝐏)
FanfictionWanda Maximoff era una chica que venía de un mundo totalmente diferente donde ella no era la propietaria de sus propias decisiones, Natasha Romanoff era todo lo contrario a la castaña enrgandose de enseñarle que el mundo que conocía era totalmente d...