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Ataru estaba en una celda, hubiera deseado con todas sus fuerzas que como en la Tierra, las prisiones preventivas fueran compartidas, se ahorraría muchos pasos si simplemente lo hubieran juntado con Erin. En cambio, la soledad lo acompañaba mientras esperaba su turno para declarar, había asegurado que la información que daría era relevante para la resolución del conflicto del rey Invader vs Erin, por lo cual, iba a ser el primero de los tres en pasar a la tribuna.

Tuvo que utilizar recursos de convencimiento sociópatas para conseguir esto, empero, iba a hacer lo necesario para que el imbécil progenitor de su esposa no lograra cagarla de nuevo de esa manera descomunal. Pensó en Lum, en que ya habían pasado casi 12 horas desde que la dejó, aún podía sentir sus cuernos bajo sus manos, su olor cerca de su nariz; se imaginaba la tristeza y la furia que viviría al salir del baño y notar que había desaparecido

Se las había ingeniado para guardar al menos su medicamento de rescate, oculto ante la vista de todos los oficiales oni; se sentía mucho mejor en cuanto al síndrome de abstinencia, empero, las crisis de ansiedad y furia estaban lejos de ser controladas por de manera natural. porque devenían de la estructura cerebral retorcida probablemente desde nacimiento, empeorada por el trauma y el daño de Erin que dejaba corto a un tratamiento de electrochoque de los sesentas terrestres.

Estaba dispuesto a guardarse en el culo si era necesario esas pastillas, no podía garantizar ante sí mismo la perfección de su plan cuando mirara en persona a Erin, cuando sus manos se crisparan en búsqueda de rodear su cuello, cuando sus músculos se flexionaran para el ataque, cuando cada parte de su corporalidad se convirtiera en arma letal con el único objetivo de terminar con su vida. Tenía que tomarse al menos dos tabletas previo al juicio.

Por el tiempo que llevaba dentro del lugar y lo que había alcanzado a escuchar fuera, el juicio se llevaría a cabo en la próxima hora, por lo que esperó un poco más antes de meterse la mano a los boxers, sacando el medicamento y tragándoselo al instante, podría parecer asqueroso para otros, pero Ataru estaba acostumbrado a realizar acciones que otros consideraban repugnantes desde la adolescencia.

-Ataru Moroboshi- se anunció un oficial oni- es hora

Se levantó de manera lánguida, dejándose dirigir hacia la amplia sala, notó que era el primero en llegar de los involucrados, esto le dio tiempo para realizar lentas respiraciones, preparándose para ver esos enormes ojos azules. El rey Invader fue el segundo en llegar, hizo una expresión de horror al ver al hombre ahí, sin embargo, pronto desistió al recibir una furiosa mirada del esposo de su hija que casi le gritaba que no hiciera más estupideces. Este mensaje fue tan rápido que nadie más pudo darse cuenta.

Las puertas se abrieron, ambos contemplaran la entrada de Erin, que en inicio representaba una facie de tristeza absoluta, ejecutando el papel de la víctima con una perfección que pudo concursar en cualquier academia de teatro. Pronto, sus atractivos rasgos se transformaron en algo retorcido al ver a Ataru Moroboshi en el estrado, sus ojos furiosos y estupefactos lo recorrieron de arriba a abajo, encontrándolo muy cambiado a la última vez en que lo vio.

Le costó trabajo recuperarse de su shock, esto hizo que Ataru sonriera hacia sus adentros porque a diferencia del gesto rápido del rey Invader, el impacto de Erin sí fue evidente para los miembros del jurado que tomaron nota mental. Dándose cuenta de ello, el hombre pasó a una nueva expresión indescifrable, digna de un maniquí.

-Ataru Moroboshi- inicio un oni que al parecer dirigiría el evento- ¿es verdad que usted es un ser humano, su planeta natal es la Tierra. tiene 23 años y es el verdadero esposo de la princesa Lum Invader?

-Es verdad- confirmó con simpleza

-¿También es cierto que usted contrajo matrimonio a los 17 años con la princesa Lum con el conocimiento de su padre, el rey Invader?

23 años | URUSEI YATSURA|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora