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Advertencia: este capítulo tiene contenido sexual ligero

Ataru y Lum viajaban en una de las naves de la mujer, ella había ejercitado después años sus habilidades de ingeniería pues había tenido que intervenir en el cableado y la programación del OVNI para que esta no pudiera ser resteada, aunque había tenido éxito y podría jurar que nadie podría saber la ubicación exacta en la que se encontraban, estaba sumamente nerviosa. Se dirigieron a una de la propiedades del rey, donde según sus palabras, estaba su esposa.

Después de cortar su llamada, el rey fue "detenido" por el centro de investigaciones espaciales, mismo centro al que fue remitido Erin; ambos siendo analizados bajo los ojos de expertos jueces y peritos, tratando de comprobar la mentira en ambos. Aunque en Oniboshi la palabra del gobernante mayor solía ser ley, ante la ruptura de uno de sus criterios más sagrados que era el matrimonio, existía un organismo autónomo e independiente que no discriminaba posición política.

Aunque no existía por ahora evidencia ni acción legal que hiciera pensar a Lum que irían tras ella y su madre, Ataru sí quería ir de inmediato por su suegra, también confundido por su fantasmagórica presencia en la vida destrozada de su hija; quería preguntarle a ella por qué su madre no había simplemente dado una paliza a su imbécil marido ante tanta maniobra estúpida, pero decidió no preguntarlo porque pronto encontraría la respuesta.

Llegaron al departamento aéreo donde con celeridad, ambos salieron, buscando llevarse a la mujer con ellos, Lum conocía la clave de acceso por lo que le fue fácil entrar, buscando a su madre que estaba sentada en un sillón leyendo un libro con expresión tranquila; su apariencia era casi la misma, descomunalmente preciosa y con gesticulación dulce que en el pasado, modificaba ante la ira a una de perfecta ferocidad.

-Mami- se acercó Lum

-Lum- le saludó con inmensa alegría- hija mía, hace mucho que no venías

-Sí mami- le dio un corto abrazo- pero en este momento tenemos que irnos

-¿Por qué?- preguntó sorprendida

-Te lo explicaré luego, vámonos- la tomó de la mano mientras la hacía levantarse del sofá.

Ataru las miró a ambas y no pudo ocultar su nerviosismo, porque viéndola de nuevo, su suegra era idéntica a la mujer madura que se folló durante toda la universidad; Karen Smith únicamente era distinta en el color de cabello, rubio platinado y en los ojos grises, fuera de esos rasgos, hubieran podido ser gemelas. No quería ser descubierto por su esposa por lo que intentó desviar la mirada, avergonzado y comenzando a sentir el sudor bajando por su médula.

-¿Quién es este hombre?- preguntó la mujer con curiosidad
-Es mi verdadero esposo mami, pero te lo explicaré en la nave- casi la llevaba a rastras mientras Ataru las seguía silencioso.

Entraron al UFO, la madre de Lum se quedó parada en cuanto su hija la abandonó para hacerse cargo de la pantalla de control, observando profunda y lentamente al hombre que también estaba paralizado y comenzando a sentir un ataque de nervios, porque era casi imposible mirarla sin recordar a la directora y financiera que le había salvado el pellejo durante toda la formación profesional, aquella que también había acelerado su proceso de titulación simplemente por haberse encariñado con él.

Nunca se enamoraron, jamás desarrollaron afecto el uno por el otro, pero de todas sus experiencias pasadas, considerando a Ryoko, Karen Smith era posiblemente la mujer por la que sintió algo cercano al apego, principalmente imaginó que se trataba de una pervertida asociación maternal ante tremenda MILF que se cogía a su antojo, pero ahora, que la tenía casi a dos metros, sabía que era el recuerdo de Lum lo que le hizo ceder con ella a muchas cosas que nunca hizo con nadie más, como el hecho de besarse también con ternura y no únicamente con lujuria.

23 años | URUSEI YATSURA|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora