Lum miraba nerviosísima la pantalla que indicaba el tiempo estimado hacia Oniboshi, hiper enfocada en aquel número: 2 horas. De esto Ataru por supuesto que se había dado cuenta, permaneciendo cruzado de brazos y con una expresión firme detrás de ella.
-Lum ¿acaso vas a esperar más o quieres de una vez contarme?
La mujer casi da un brinco del susto al sentirlo tan cerca
-N...
Ataru, comenzando a cansarse de aquello se retiró lentamente mientras articulaba una simple oración que hizo que Lum se pusiera helada
-Allá tú si quieres que actúe con motivos imaginados o específicos, te anuncio que ante la incógnita tomaré por cierto lo que mi cabeza piense.
La confirmación de que Ataru de hecho iba a dispuesto a hacer algo sin importarle una narrativa o no, le hizo arrepentirse de haberlo traído pero honestamente no había manera en hacerlo desistir de la idea.
Lum, por el resto del viaje de regreso a su planeta, se mantuvo frente a aquella pantalla liberando gruesas lágrimas silenciosas oculta del hombre con fuego en la mirada.
////Flashback////
-Princesa, su padre la llama
-De acuerdo, voy para allá
Lum, de 20 años se dirigía hacia la oficina del rey imaginando bastante de qué se trataba de nuevo aquella reunión
-Hola padre- saludó desanimada
-Lum- la miró de arriba a abajo con desaprobación- te ves...cansada
Lum guardó silencio, sabía con exactitud hacia dónde iban los comentarios agresivo pasivos de su padre al que alguna vez adoró, no obstante, su inmadurez e idealización de niña le impidió ver siempre lo espantosamente machista que este realmente era.
-Quizás necesitas descansar- comentó en un tono grave
-No necesito tal cosa, mi ejército y yo comenzaremos la invasión del sistema Uekon el día de mañana- respondió firme
-¿El sistema Uekon? Esos planetas son dominados por seres muy peligrosos
-Lo sé perfectamente- respondió comenzando a sentir electricidad en su cuerpo
-¿Crees que podrás hacerlo sola?
-Nunca te he fallado padre, no he perdido ni un juego ni la invasión de ningún planeta- respondió entre dientes mientras pequeños rayos emergían de su cuerpo.
El rey Invader miró a su hija largamente, comprobando que ya estaba bastante fuera de sí por un ligero comentario, prueba irrefutable de que necesitaba madurar y ser amansada; nunca pudo poner límites con su hija por el gran amor que le tenía pero confiaba en que su futuro yerno algún día lo haría.
La situación era que Lum se resistía a buscar a algún marido, rechazaba con vehemencia a cualquier macho que se le acercara y ni siquiera quería considerar a Rei como una opción más.
"Y comienza a verse vieja" pensó asustado su padre
En Oniboshi, la edad promedio de los matrimonios entre hombre y mujer era de 15 a 18 años por lo que su hija en sus veintes resistiéndose a vivir de manera honorable, era algo que le daba profunda vergüenza.
-Hija- insistió el rey Oki- necesitas comenzar a actuar de acuerdo a tu sangre noble
-Es justo lo que hago, la hija del rey heredará el impero ¿cierto? estoy haciendo todo por demostrar mi valía
El rey se quedó mudo, incapaz de sacar a si hija del enorme error, reconociendo que su constante apapacho y el consentirla quizás había provocado esto. Decirle ahora, que las mujeres onis no podían ser gobernantas parecía muy difícil.
-Quiero que vengas hoy a cenar a la casa, si es que dices que mañana partes nos gustaría compartir el breve tiempo contigo
-Bien- contestó sencillamente mientras se retiraba
////Flashback////
La gran nave de Lum llegó a un enorme espacio que contenía de hecho muchas más naves de todo tipo y tamaños, con lentitud decidió abrir la compuerta mientras era seguida por un Ataru mudo que insólitamente había perdido todo atisbo de dulzura y diversión presentes en horas pasadas.
La expresión de Ataru aunque no resultaba precisamente feroz tenía la capacidad de ser imponente y temible para la mujer que estaba en este momento agradecida de poder volar pues temía que el temblor de sus piernas le permitieran seguir.
Llegaron a una puerta gigantesca y llena de filtros tecnológicos que eran uno a uno liberados por Lum; estos filtros analizaron su iris, sus huellas dactilares e incluso sus rayos eléctricos para finalmente arrojar un pequeño teclado virtual en el que Lum marcó aquellos números
-Es tu fecha de nacimiento- anunció semi concentrada en la tarea- recordaba la fecha exacta pero no sabía por qué ni de qué se trataba
Este simple acto provocó que Ataru se relajara completamente, recordando incluso aquel berrinche adolescente que hizo algún día por el hecho de imaginar que Lum no lo quería pues su cumpleaños no era importante para ella.
Era consciente de que estaba siendo rudo pero tampoco es que Lum estuviera ayudando a tranquilizarlo, esto le hizo pensar que en el fondo ella sabía que no había manera de presentarle un escenario que lo dejara medianamente molesto, ella sabía que su ira era inevitable por lo que no hacía ningún esfuerzo.
Entraron al enorme espacio que a ojos de Ataru era casi parecido a una casa modernizada terrícola, de aquellas simples y minimalistas que dependían de la inteligencia artificial para su correcto funcionamiento.
Ataru recorrió lentamente el lugar tratando de encontrar evidencia del bastardo mientras se mentía casi la caja completa de chicles a la boca; buscó silencioso alguna marca o señal que le anunciara la naturaleza de el "marido" de Lum.
Pensar en aquellas palabras, marido o esposo, ligados a la mujer que amaba le hacía sentir que la puerta al mismísimo infierno se abría ante sus ojos, y claro que estaba dispuesto a entrar pero no solo.
-Lum- habló por primera vez- dónde está ese hijo de puta
-No lo sé- reconoció con voz bajísima
-¿Cómo no lo vas a saber?
-No sé absolutamente nada de él, ni de dónde viene o a dónde va, te dije que era un matrimonio arreglado
-Pero aún así matrimonio- gruñó- me estás mintiendo, quieres ocultarlo de mi
-No te miento, no sé nada de lo que hace pero probablemente son cosas relacionadas al imperio
Ataru se dió la vuelta para encarar a Lum, venciendo las pocas defensas que tenía.
-¿Me estás queriendo decir que tú no sabes cuál es la agenda del imperio? ¿Para qué eres entonces la princesa?
Lum comenzó a llorar
-No soy ninguna princesa, soy simplemente la hija del rey
-¿No es lo mismo?- preguntó Ataru
-No realmente- contestó limpiándose las lágrimas sin éxito pues más gotas manchaban su rostro
Ataru idealmente quería abrazar y consolar a Lum, pero había algo que se lo estaba impidiendo, quizás la sensación de que si hacía aquello nunca iba a enterarse de la verdad.
-¿Por qué no?
-Porque en Oniboshi solamente un hombre puede heredar el linaje real, si yo me hubiera casado con un simple herrero sería la esposa del herrero, en cambio...si alguien se casa conmigo sería el futuro rey del imperio.
Ataru se quedó pensando por algunos momentos en aquello, intentando comprender lo oculto en aquellas palabras donde podía ver las señales de la verdad.
-Lum- dijo con los ojos abiertos y las pupilas dilatadas- tu padre...te vendió y alguien estuvo dispuesto a comprarte buscando tu título real.
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23 años | URUSEI YATSURA|
FanfictionMediante una máquina del futuro que no te permite viajar sino conocer datos específicos del mañana, Lum pregunta cuál sería la edad en la que su relación con Ataru iba a avanzar ¿23? ¿¡Por qué tanto tiempo Darling?! Un enemigo del pasado usará est...
