XX. Garam

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Yunjin se encontraba sentada en el sillón de la sala de estar. Su piel estaba más morena por el día de la playa. Estaba mirando en su computador anuncios de trabajos para así pagar su parte de la renta. Ya se le había acabado el dinero que se ganó en las óperas en las vacaciones. Buscaba algo de tiempo completo, pronto Eunchae iría al colegio y se iba a aburrir mucho en la casa.

Más si Kazuha parecía estar más ocupada. En ese momento ni siquiera sabe donde está y cada vez pasaba menos en la casa.

Manchae, por su lado, se encontraba en el suelo jugando con sus peluches. El señor rana era el rey y solo se dedicaba a darle órdenes a sus otros peluches, los mandaba a bailar, saltar, volar, entre otras cosas. Yunjin podía escuchar el cómo Manchae hacía efectos de sonido con su boca: Walawala, cuando un peluche bailaban. Bongbong, cuando saltaban. Pffffff, con mucha saliva, cuando uno volaban.

-Garam, no hagas eso-dijo con su voz normal, no la que hacía para interpretar al señor rana.

Yunjin se quedó quieta y se reusó a mirar a su hija. Chaewon le había dicho que Garam era la amiga imaginaria de Eunchae. Sabía que era algo normal y era de esperarse de alguien como Eunchae, una niña que tenía mucha imaginación.

Trató de concentrarse en el anuncio de una cafetería. Kazuha solía ver muchas películas de terror y durante el tiempo que pasaban solas con Eunchae, logró que le temiera a Garam. Sintió un escalofrío en la espalda al tan solo imaginarse a una niña sentada junto a su hija, jugando con sus peluches.

Decidió levantarse, con solo imaginarse a una niña junto a su hija, podría sentir el lugar más helado, una corriente fría que parecía confirmarle que Garam era más que una amiga imaginaria... un fantasma.

Se dirigió a la cocina y comenzó a rezar. Maldita Kazuha y sus películas de terror. Se preparó un té para calmarse e hizo dos potes con yogur y cereales, uno para ella y otro para Eunchae. Ya más calmada, pero aun con las manos temblando, volvió a donde su hija.

Manchae estaba quieta mirando la esquina. El cuenco con cereales parecía que en cualquier momento se caía por lo mucho que temblaba. Yunjin ya quería irse corriendo y llorar.

No quiso preguntar, no, claro que no. Se agachó para pasarle el pote con cereal y Eunchae le agarró la mano y la miró fijamente a los ojos. Yunjin, en su mente, le pedía a gritos piedad a dios.

-¿Y para Garam?-preguntó con inocencia, pero Yunjin conocía a su hija, en los ojos podía ver ese toque de maldad que siempre tiene cuando hace algo malo. La misma mirada que recibió Sakura y Kazuha cuando se quedaron a solas con ella por primera vez. Yunjin solo afirmó con la cabeza, le entregó su cereal y Eunchae se lo pasó donde parecía estar Garam-Toma, son deliciosos.

Yunjin se despidió de Garam con una extrema formalidad para así ir a esconderse en su cuarto. Se tapó los oídos cuando escuchó a Eunchae reírse sola. Maldita Kazuha con sus películas de terror.

Manchae miró con orgullo los dos potes de cereales. Kazuha le había dicho que si usaba a Garam, podría controlar con mucha facilidad a Yunjin. Había creado el plan con Kazuha y Chaewon. Ya quería que llegaran para contarles, con mucha exageración, la reacción de Yunjin.

(...)

-¡Eso fue horrible!-gritó Yunjin al enterrarse.

-Pero lo hizo fantástico-dijo Kazuha, mientras miraba con un poco de miedo la actuación de Eunchae. Chaewon dijo que debían de usar una de las cámaras de Sakura para grabar el momento.

-Lo de buena actriz lo sacó de ti-dijo Chaewon.

Yunjin bajó los hombros y miró a Eunchae, que se encontraba dibujando con Sakura. Estaba enojadísima con Chaewon y más con Kazuha, pero también estaba feliz de que Eunchae compartiera algo con ella, además de ser una exagerada.



Las Madres De Eunchae.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora