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XLIII. Sakura

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—Mamá está triste—las palabras de Eunchae no salían de la cabeza de Chaewon.

Dejó de ver su listado de cosas que tenía que hacer en el trabajo, cambió de página y comenzó a crear una lista de cosas que sabía de Sakura.

-Le gustan los videojuegos.

-Es buena insultando.

‐Es capas de golpear a una anciana.

-Es japonesa.

Se mordió el labio, inclinó la cabeza y soltó el lápiz al no saber qué más colocar. ¿Qué cosa le podría hacer feliz y qué cosa le había entristecido? ¿Perdió en un juego? Se conocían desde pequeñas, muchas veces ella visitó su casa, fueron cercanas. En la universidad se alejaron, pero seguían siendo extrañamente cercanas. Desde muy pequeña que no sabía nada de ella ¿o es que no le ponía atención?

Eso era malo. Tenía que arreglar eso para que la familia sea un lugar más cálido para Manchae. Agarró su celular, abrió el grupo de madres, negó con la cabeza y abrió el chat para invitar a Sakura a salir después del trabajo.

Después de media hora, Sakura aceptó.

Sonrió y rápidamente le envió un link con la dirección del restaurante donde se iban a encontrar. Con eso listo, volvió a concentrarse en el trabajo. Si quería conocer a Sakura, tenía que hacerlo a solas, ver directamente su cara.

Ya en el restaurante, Chaewon alzó la mano al ver a la mayor, esta sonrió y se sentó enfrente suyo. Ambas pidieron lo que cenarían, donde Chaewon dijo que pidiera con confianza, que ella pagaría.

—Seré directa —dijo Chaewon mirándola a los ojos.

—¿Pasó algo?

—No se nada de ti, eso pasa—le dio un leve golpe en la mesa y la apuntó con el dedo—. Lo unico que dices al hablar son retos, consejos de vida e insultos, pero Sakura ¿Que mierda pasa por su cabeza?

—Ahora mismo que estás loca —se rio levemente, para luego alzar los hombros— ¿Qué quieres que te diga? Soy una mujer simple.

—No, eres tan compleja que no te entiendo. ¿Cómo eso de que estuviste en una secta?

Sakura frunció el ceño ¿una secta? Miró hacia arriba y al comprender a lo que se refería comenzó a reírse.

—¿Te refieres a esa secta? Dios, no. ¿Piensas que yo estuve en una verdadera secta? Chaewon, soy atea —negó con la cabeza y se rio un poco—. Era un juego de rol con unos amigos que tuve.

—¿Fuiste heterosexual?

—No ese tipo de juego de rol —miró hacia arriba, luego vio cómo le entregaban la comida y después de agradecer siguió hablando—. Era como un juego de mesa, algunos se disfrazaban, yo solo me colocaba orejas puntiagudas. Fue entretenido en su tiempo, una de las hermanas de uno de los jugadores decía que era como una secta, porque pasábamos mucho tiempo en su sótano jugando.

—Sí, suena a una secta.

—La verdad es que sí —miró la carne con ojos tristes—. Al igual que en las sectas, tuve unos pequeños problemas con la realidad. ¿Te acuerdas lo rara que era en ese tiempo?

—No te vi rara —agarró la copa de vino para beber un poco—. Desde lejos te veía como una universitaria más, siempre arriba de la mesa en las mejores fiestas, fuiste muy popular, la gente te temía y de lejos te veía muy genial. ¿Te acuerdas cuando me coqueteaste?

—No me lo recuerdes, fue horrible cuando desperté —se pasó la mano por la cara.

—Casi caigo.

—Caes por todas.

—Claro que no.

—Caíste por Kazuha.

—Ya deberías saber por qué caí por Kazuha.

—La verdad es que sí —suspiró—. Es una gran chica, ¿por qué terminaste con ella?

Chaewon alzó los hombros y le dio un bocado a la comida.

—Le dije que fue porque no la veía como una persona más allá del sexo, pero creo que fueron muchas cosas.

—¿Te sigue gustando?

Chaewon bajó la mirada—. Es complicado.

—Sí, es complicado —le dio un bocado a su comida y, al tragar, soltó el servilleta para ocultar sus manos bajo la mesa. Chaewon, curiosa por su lenguaje corporal, la miró a la cara con la cabeza inclinada.

—¿Pasa algo?

—Muchas cosas —rió un poco, sus ojos estaban tristes, pero no parecía tener intenciones de llorar—. Chaeyeon me terminó.

—Oh —soltó el servicio, la miró con atención— ¿Por qué has estado así? ¿Quieres que te ayude en algo? —miró la hora en su celular—. Aún podemos tirarle huevos a su departamento.

Sakura negó con la cabeza.

—No estoy así por eso, solo que... No sé, me dijo algo que me ha mantenido más estresada de lo normal —agarró su copa y bebió un largo trago—. La vida laboral me está consumiendo y apenas tengo energía para vivir, sin embargo, ella me dijo "así será tu vida" —bajó la mirada— "Si quieres salir con alguien más allá de tu familia, tendrás que dejarla, no puedes tener tres vidas".

—Oh —ahora era Chaewon quien tenía los ojos tristes, tenía razón.

Y eso era doloroso.

—¿Te vas a ir?—Sakura negó con la cabeza.

—Manchae me tiene condenada—rió un poco, pero con tristeza—. Chaeyeon me lo dijo ¿Mi hija o el amor?

—Y elegiste a Manchae—susurró.

Sakura asintió con la cabeza y tomó un largo trago de vino, luego otro. Tenía que sacarse la otra cosa que le dijo Chaeyeon. No tenía el valor de decirlo en voz alta, le hacía odiarse a ella misma.

"¿Las amas? Me refiero a las otras madres".

"Sí, perdón", le respondió llorando.

—¿Y cómo va el proyecto de tu trabajo?—le preguntó para cambiar el tema.

Chaewon agitó la mano mientras negaba.

—¿A quién le importa mi proyecto?—estiró su torso adelante, sus ojos brillaban de emoción—¿Por qué estabas golpeada la vez que nos encontramos en el hospital?

—Oh, me agarré a golpes por un juego de rol—dijo entre risas—. Tenía la realidad tan alterada que me enojó que me robaran mis pociones ¡Mis pociones! ¿Sabes por cuántas montañas tuve que escalar para conseguirlas?

—Soy toda oídos—se acomodó en la silla y escuchó con mucha atención las extrañas aventuras que eran tan entretenidas que hacían que su corazón también se acelerara.

Las Madres De Eunchae.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora