XLII. Crecer

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—¿Y como te fue?—le preguntó Chaewon que con ayuda de Yunjin le colocaba el uniforme del colegio. 

—Mami está triste—alzó los brazos para que le colocaran la camiseta. 

Las dos mayores se miraron, al principio pensaron que estaba enojada con ellas. Que habían dicho algo que no les gusto. Asintieron con la cabeza y siguieron con Eunchae. 

—¿Y sabes la razón?—Manchae negó con la cabeza al escuchar a Yunjin—Igual, creo que, independiente lo que esté pasando por su cabeza, solo necesitamos hacerla feliz, ¿no? 

—Podríamos ir al zoológico, siempre quise ir a uno—dijo Eunchae con los ojos brillando de emoción. 

—Pero ya fuiste a uno, en tu cumpleaños—la menor frunció el ceño ante las palabras de Chaewon, no lo recordaba—. Eras muy pequeña. 

Eunchae inclinó la cabeza, su cerebro se sintió raro por unos segundos mientras sus madres seguían dando ideas de donde ir ¿Era muy pequeña? Observó su altura, seguía siguiendo pequeña, aunque una de las más altas de su curso. Pero la más baja de la familia ¿Muy pequeña? ¿A medida que crecería olvidaría las cosas?

Al terminar de vestirse salió de la habitación y se sentó a desayunar. Kazuha le colocó su tazón con leche y cereal. Todo al rededor seguía normal ¿Y si lo olvidaba? Se quedó mirando la leche y con sus dedos comenzó a sacar el cereal. No quería crecer. 

Después se encontraba caminando hacia el colegio, de la mano con Yunjin y Kazuha. Que estaban muy concentradas en sacar teorías del porqué Sakura estaba desanimada, como para notar que Manchae ya no se balanceaba como Sakura no le daba permiso porque era muy peligroso. 

Entró a su salón de clases con la mirada en el suelo ¿Y si se olvidaba del señor rana? Era su peluche favorito, no podía vivir sin él. Se sentó con sus amigas, se las quedó mirando como si fuera la última vez que la vería. Hizo un puchero y sus ojos se llenaron de lágrimas. 

—¡No quiero crecer!—gritó en clases, abrazándose a sí misma. 

—Oh, cariño—Miyeon, su profesora, fue corriendo hacia ella. 

—¡Yo cuando grande quiero ser como superman!—dijo un compañero y toda la clase comenzó a hablar estupideces. 

—¿Por qué no quieres crecer?—acercó su mano para limpiarle sus lágrimas. 

—Porque, porque, porque—sus lágrimas aumentaron y comenzaron a salir sus mocos—. No quiero olvidar al señor rana ni a mis madres—confesó y comenzó a llorar más fuerte. 

Era extraño para Miyeon verla llorar así, era una alumna relativamente tranquila, siempre estaba haciendo algo, pero era fácil de educar. A simple vista era una niña muy valiente y fuerte. Ante los ojos de todos aún lo es. 

—Shhhh, eso no pasará—comenzó acariciar su cabello—. Tus madres siempre estarán para ahí para que nunca lo olvides. 

—¿Y y y y y el señor rana?—se limpió sus mocos y miró a su profesora con mucha tristeza—. Si crezco olvidaré todo, como olvidé que ya he ido al zoológico, cuando era más pequeña. 

—La memoria es algo que se trabaja, a medida que crezcas recordaras más cosas. Por ejemplo, recuerdo que cuando yo tenía tu edad me compraron una tiara de princesa y lo usé por casi un año. Hasta que un compañero me lo quitó y me lo rompió. Pero aún recuerdo lo feliz que fui con esa tiara, como tú recordaras para siempre lo feliz que eres con el señor rana. 

—¿Sí? 

—Y aprovechando este tema—se levantó y miró a la clase—¿Por qué no dejamos lo que estábamos haciendo para dibujar lo que no quieren olvidar? Así trabajamos también la memoria ¿Qué quieren recordar a los 100 años? 



Creo que esto ya lo pregunté, pero ¿Qué edad tiene Eunchae en el fic?

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Las Madres De Eunchae.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora