XXVII

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Guardé el cuaderno de física cuando la campana sonó e indicó que ya era la hora de salida. Ladeé levemente la cabeza hacia mi izquierda para siquiera llegar a ver el rostro de Seungmin; lucía más demacrado que ayer. Sus ojos se veían rojos e hinchados, supe de inmediato que él no estaba bien y que su llanto había sido uno muy largo. Arqueé las cejas inconscientemente cuando hicimos el más mínimo contacto visual, en cuestión de segundos Seungmin reflejó la tristeza que había estado resguardando.

Él se levantó rápidamente de su asiento y acomodó uno de los tirantes de su mochila en su hombro, salió del aula a paso rápido y ni siquiera me permitió parpadear antes. Quería hablar con él, no sobre lo que le sucedió, sino preguntarle sobre su propia persona.

—¡Seungmin! —Alcé la voz con tal de que escuchara mi llamado, sin embargo, nunca se dio la vuelta. Me levanté de mi silla velozmente, con intenciones de seguirlo.

—¿Qué sucedió, Sung? —Felix se levantó detrás mío. Tocó mi hombro y me di la vuelta con preocupación en mi mirada.

—Quiero... Quiero hablar con él.

—¿Por qué te importa tanto? —dijo Hyunjin desde su asiento. Realmente, él estaba comenzando a ser un dolor de cabeza con su temperamento tan despectivo hacia Seungmin.

Pero de todas maneras no respondí a su estúpida pregunta. Me di la vuelta, tomé mi mochila y ni siquiera me molesté en colocarla detrás de mi espalda cuando comencé a correr por el pasillo.

El paso rápido fue totalmente en vano, no seguí a Seungmin a tiempo. Mierda, ¿cuándo podré hablar cara a cara con él y poder entender mejor su situación? Desde ayer estoy deseando acercarme, pero siento que para él estoy resultando una molestia más que alguien que quiera entenderlo. Seungmin ha estado deprimido desde ayer y hoy su ánimo empeoró, todo por... Esa maldita pregunta que le hice. Quería escuchar siquiera su respuesta, pero arruiné todo sin querer hacerlo.

Reducí la velocidad en cuanto me encontré en medio del pasillo, en medio de toda esta gente espectadora que disfrutaba de los escándalos como si fueran un circo con el propósito de divertirlos. No lo era, sin embargo. Sabían que no era un maldito espectáculo para entretenerlos, eran problemas reales en los cuales no tenían ni siquiera un poco de dignidad para defender a la víctima.

Solté un suspiro cargado de decepción y me acerqué a los casilleros con tal de apoyar mi espalda en ellos como si fueran el respaldo de una silla. Sostenía en un puño el agarre de mi mochila mientras la golpeaba suavemente y repetidas veces con la rodilla, encontrándome a mí mismo pensante en cómo acercarme a Seungmin sin que él tuviera intenciones de huir todo el tiempo como si sintiera que yo era una amenaza.

Distinguí entre la multitud de personas unos pasos que se acercaban cada vez más hacia mí, pasos que dejarían de escucharse en cuanto la persona responsable de ellos reposó su espalda en los casilleros -igual que yo- y le dio un leve golpe a mi hombro con tal de tener toda mi atención sobre ella.

No sabía si decir que Megan había aparecido en un buen o mal momento, pero el tener su presencia conmigo me hacía sentir menos estúpido porque sabía que al menos ella se interesaba por mí aún sabiendo el gran idiota que era.

—Tienes esa mirada triste otra vez. —pronunció, me asombraba lo observadora que era.

—¿"Otra vez"?

—Esa mirada es la misma que tenías cuando dijiste que estabas dejando de considerar amigos a tus amigos cuando, claramente, no dejaste de considerarlos amigos.

Retiro lo dicho. Megan no me hacía sentir menos estúpido, me hacía sentir aún más estúpido.

Podía contradecirla en cierta parte, ya que llegué a dejar de ver como mis amigos a los chicos. Sin embargo, me di cuenta de que quería seguir hablando con ellos y estando cerca gracias a Minho...

Pecador [ Minsung ] [ ✓ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora