Capitulo 2

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— ¡AUCHHHHH! QUEMA QUEMA!— gritaba Sinb mientras trataba de sacudirse el café que ahora reposaba sobre su camisa de la suerte — ¿SE PUEDE SABER QUE HACES? PERO MIRA COMO ME HAS DEJADO INUTIL

— Oye ya cálmate, perdona es que...

— ¡ES QUE NADA! ¡QUE ME CALME NADA!, ¿ERES CIEGA O QUE? — Le decía la rubia muy malhumorada

— Bueno, tranquila, calmate, tampoco es para tanto es apenas una pequeña mancha — se defendía la deportista que miraba con asombro el escándalo que hacia la rubia

— ¿PEQUEÑA? ¿PEQUEÑA? ESTO TE PARECE UNA PEQUEÑA MANCHA, ¿SABES CUANTO CUESTA ESTA CAMISA? ¿ACASO NO RECONOCES ESTE ROSTRO? ¿ACASO NO SABES CON QUIEN ESTAS HABLANDO?

—Usted perdone no me di cuenta, disculpe, no sabía que estaba hablando con la REINA DE LA DINASTIA JOSEON— le contestaba mientras hacía a modo de burla una reverencia.

— A ver, ya que eres tan graciosa, dime ¿qué hago ahora? Tengo un asunto importantísimo y no me puedo presentar con esta mancha enorme en mi ropa, y tú, tu haciéndote la graciosa. ¡YA DEJA DE REIRTE! —Sinb se ponía como loca al ver que la pelinegra tenía una sonrisa burlona en su rostro.

— mira se me acaba de ocurrir una idea, escucha bien... paso uno: vuelves a tu casa, paso dos: te cambias, ¿me oyes bien?, Te cambias – Yerin seguía burlándose de la rubia

— Ahh... pero que lista eres – toma aire — ¿NO TE DAS CUENTA QUE ESTOY APURADA? SOY HWANG SINB , LA FOTOGRAFA MAS FAMOSA DE COREA. TODAS LAS REVISTAS QUIEREN QUE YO TRABAJE CON ELLOS Y HOY CIERRO UN TRATO IMPORTANTE Y NECESITMO MI CAMISA DE LA SUERTE Y...

— bueno, calma, calma señorita famosa y ven conmigo – decía Yerin mientras agarraba la mano de la chica y la tironeaba entrando a una tienda que tenían enfrente.

— ¿Qué haces? Tengo que irme llego tarde, además no creo que tú puedas pagar la ropa de este negocio, con la pinta que te cargas, mejor déjame a mí que me ...

— POR DIOS es que— bajó la voz porque notó que las empleadas la están mirando— ¿Que nunca te callas? Tu elige algo que te sirva y métete al probador, yo me encargo del resto ¿sí? – le decía Yerin que ya había perdido la paciencia con la fotógrafa.

— ¿Qué elija algo dices? Como si algo de aquí puede remplazar a mi camisa de la suerte – decía la rubia mirando a la pelinegra

— bueno, a ver ¿Qué tal esto? – le mostraba una remera blanca muy fina

— NO

— ¿No? Bueno está bien y ¿Qué tal esta? — esta vez era una camisa negra con detalles en las mangas

— Menos – contestaba Sinb sin siquiera mirar la prenda.

— ¿Y esta? – hizo el gesto, pero en realidad no estaba agarrando ninguna prenda

— Tampoco

— BUENO YA, ¡ni siquiera estás mirando! – ahora si ya la había desesperado — Me cansaste – le decía Yerin mientras tirando de su brazo la metía al probador — Te pones esta otra camisa parecida a la que tenías y listo – salió del pequeño cubículo dejando a la rubia con la boca abierta a punto de protestar.

— ESTA CAMISA NI SE PARECE A MI CAMISA, ESTA CAMISA ES, ES, ES – decía mientras se la ponía – Es perfecta, me queda perfecta – salía del probador – oye quien diría que alguien como tu tendría buen ojo– levantó la vista buscando a la pelinegra sin tener suerte – Disculpe señorita, ¿la pelinegra que venía conmigo a donde se ha ido? – le preguntaba Sinb a una de las chicas que trabajaba en la tienda.

— ¿Cual? ¿La pelinegra guapa, con un cuerpo que te dan ganas de...?

— Eh... ¿la ha visto o no? — Sinb le dijo a la empleada con mala cara.

— Sí, se fue. Pago la camisa y se fue.

Departamento de Yerin 11:00 hrs

— ¿Acaso tú no sabes quién soy? soy Hwang Sinb bla bla bla bla – Repetía Yerin mientras entraba a su departamento dispuesta a darse una ducha – la cantidad de locas que hay sueltas en la calle.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por su celular.

— ¿Quién de todas será? – se preguntaba mientras miraba que en la pantalla del móvil solo se leía "chica extranjera del bar" — ¡Hola chica!

— ¡Hola preciosa! ¿Te acuerdas de mí?

— Mmmm sí, sí, claro, tú eres la chica que conocí en el bar, aquella vez – Yerin iba con cautela.

— muy bien, muy bien ¿me puedes decir entonces si nos vemos esta noche?

— Solo tienes que decirme en donde y a qué hora paso por ti – contestaba Yerin con una sonrisa muy picara en la cara.

Una más. Una chica más que caía en los brazos de la deportista. Nunca se aprendía sus nombres, nunca más de una noche, nunca hacer el amor, sólo sexo, simple y puro sexo. Ya en Europa Yerin había salido con toda clase de chicas, famosas, no famosas, deportistas, modelos, arquitectas, etc, etc. Su reputación de mujeriega era conocida por todas y aun así ninguna se le negaba.

— OK bye – colgó la llamada una vez que tenia todos los datos necesarios.

– Marisa, Marisa, Marisa – se repetía así misma – Ma – ri – sa se llama, Yerin no te olvides – se volvía a repetir, pero esta vez dándose pequeños golpes en la frente — Menos mal que no se llama Hwang Sinb la famosa fotógrafa ba bla bla bla – volvía a aparecer la rubia en su cabeza mientras se metía a la ducha — Ya Yerin concéntrate... Marina Marina no no no era Martina Martina no, no, uffff ¿cómo era?

Estudio de fotografía de Sinb 13:00

— Muy bien señores, de más está decir que exijo lo mejor de ustedes, como así también ustedes van a tener lo mejor de mí – Sinb estrechaba la mano de varios señores en traje mientras estos se iban retirando del salón — Hasta pronto — los despedía.

— ¡PARK, UNA ASPIRINA URGENE! — demandaba la fotógrafa a su asistente

— Aquí tienes Sinb,  ¿me puedes explicar qué diablos te pasó? ¿Por qué llegaste tan tarde? Ya no sabía qué hacer para entretenerlos.

— ¿Qué me pasó? ¿Quieres saber que me pasó?, Una inútil me paso. Una estúpida que con su cuerpo todo marcado, su hermosa sonrisa, sus espectaculares piernas se piensa que puede andar llevándose a todo el mundo por delante – explicaba mientras se movía de un lado al otro recogiendo cosas, ordenando papeles.

— ¿Sonrisa, hermosa, piernas? ¿De qué hablas Sinb me puedes explicar mejor? — exigía Park junhee.

— Nada nada junhee ya déjalo. ¿Oye alguna novedad? ¿Algún llamado? ¿Llamo Eunbi o mis padres?

— No ellos no llamaron, la que si llamó fue Eunseo , y dijo que te espera en el restaurante de siempre para almorzar — afirmaba su asistente mientras inspeccionaba su libreta de llamadas.

— ¿PARA ALMORZAR DICES? ¿PARA ALMORZAR? Pero Junhee ¿cómo me dices eso ahora? ¡Si ya pasa de la hora de almorzar! Por dios Eunseo me va a matar – Agarró sus cosas y salió protestando del estudio rumbo al restaurante

Cerca del estudio de Sinb

— A ver a ver un buen lugar para comer comida vegetariana por aquí – se preguntaba Yerin mientras miraba para todos lados para ver que podía encontrar.

Cuando giró de golpe – CUIDADOOOO – esta vez no volaron objetos, sino que voló una rubia a la que Yerin identificaba y recordaba muy bien.

Cuando, donde y Como diga el amor- SINRIN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora