Sinb se apuró para alcanzar a la pelinegra
– Ven acá idiota – le dijo cariñosamente mientras agarraba su brazo para traerla hacia ella – yo sólo beso a jugadoras de básquet,pelinegras y con un ego enorme – jugaba la rubia
- Yo soy pelinegra – dijo Yerin y Sinb asintió.
- Juego al básquet –afirmo la pelinegra
- Y muy bien dicen – agrego la fotógrafa haciendo sonreír a la otra chica.
- Pero me falta el ego, bueno supongo que será alguna otra – Yerin se encogió de hombros – Nos vemos luego entonces – trató de irse y digo trató porque al primer paso que intentó dar, Sinb la rodeó con sus brazos nuevamente.
Se miraron, se sonrieron... se besaron. A diferencia de los anteriores besos, este no lo inició ninguna, fue sincronizado, mutuo, fue... fue perfecto, tan perfecto que quien hubiera pasado en ese momento por ese lugar no hubiera visto dos personas besándose, hubiera visto una sola figura, no había espacio que las separara.
Llegando al departamento de Sinb
Yerin y Sinb iban de la mano caminando por el pasillo que terminaba en el departamento de la rubia.
- ¿Está mal que aún no nos hayamos despedido y yo ya este te extrañando? – le preguntó la pelinegra a su acompañante.
- ¿No vas a entrar conmigo? – preguntó en un tono decepcionada Sinb agachando su cabeza
- Sinb... mírame por favor – la rubia alzó sus ojos – ¿tú sabes que va a pasar si yo entro cierto? – preguntó Yerin dando por hecho la respuesta de la que pronto sería su chica.
- Lo sé... – afirmó- pero es que la noche fue muy corta y mañana sales para Daegu y... y no quiero que te vayas ¿no puedo atarte a la pata de mi cama ni siquiera? – bromeó la rubia
- Mmm, depende... ¿si me tiro al piso y giro sobre mi misma me rascarías mi lomo? – Yerin siguió el jueguito del perro. Levantó sus manos saco su lengua e imitó a un perro jadeando.
- Por supuesto que si. Y si me miras con tus ojos adorables te rasco detrás de la oreja – Sinb alzaba su mano y rascaba a la pelinegra en el lugar mencionado haciendo reír a la otra mujer – Gracias... gracias por esta noche – terminó el juego Sinb mirando a su pelinegra a los ojos – Gracias por todo en realidad – acarició el brazo tatuado que se había convertido en la nueva obsesión de la rubia.
- Si alguien tiene que agradecer soy yo a ti, por aceptar salir conmigo- Yerin tomó la mano de la otra chica y la besó - Sinb... tú... yo...
- Hey – la rubia tranquilizaba a Yerin – estoy aquí ¿sí? Dime.
Yerin suspiró
– ¿podemos desayunar juntas mañana, es decir Eunbi, tú y yo? No quiero que tomes esto como una presión ni nada sólo que como me voy por unos días quería ver a Eunbi antes y...
- Yerin, Yennie , para – puso un dedo en su boca - Por supuesto que quiero. Además, a tu hija le va a encantar verte antes de que te vayas – dijo imaginando la cara de la niña.
-¿Y a ti? – Preguntó la pelinegra - ¿a ti te va a gustar verme? – completó la pregunta acercándose a la fotógrafa y apretándola suavemente contra la puerta.
- Más o menos – Sinb ponía cara de duda – tal vez deberías darme una razón para desear verte – provocó.
- ¿Sabes que es peligroso jugar conmigo no? – le susurró Yerin centímetros de su rostro.
- ¿Peligro? Una Hwang no sabe el significado de esa palabra – dijo Sinb con aires de superación
- Pues tal vez es hora de que una Jung se lo enseñe – Le dijo Yerin a la vez que mordía el labio inferior de la rubia sin dejar de mirar la reacción de Sinb. Puso sus manos en la cintura y la apretó aún más contra la puerta para volver a besarla.
ESTÁS LEYENDO
Cuando, donde y Como diga el amor- SINRIN
FanfictionJung Yerin es una aclamada jugadora de básquet que es elegida para jugar en la WNBA, con un pasado negro y su fama de mujeriega irrumpe en Seul sin saber que un encontronazo con una rubia mandona le va a cambiar la vida. Esta historia NO me pertene...
