Viernes en la noche
"El apocalipsis", "El fin del mundo", "el fin de los tiempos", esos eran uno de los tantos títulos que pasaban por la cabeza de Jung Yerin en este momento. Sentada en soledad en el sillón de su casa con un vaso de coca ligth con hielo en la mano, la pelinegra dejaba que su mente vagara por los recuerdos. Recuerdos que aparecían a medida que la mirada de la deportista se posaba en el muro de fotos que su esposa se había encargado de construir y al que ahora Yerin observaba con intensidad.
La primera foto que llamó su atención fue la de Eunbi y ella todas embarradas entrando al departamento antiguo de Sinb antes de que incluso fuera su novia. ¿Cuánto tiempo había pasado desde aquel momento? Eunbi había sido a la primera que había perdido, Su cangurin había caído en manos de otra persona y la pelinegra no había podido hacer nada para evitarlo.
La basquetbolista se paró del sillón de un fuerte impulso, se acercó a la pared que sostenía los retratos. Cuando llegó cerca del muro no pudo evitar poner sus ojos en la foto que mostraba el momento en el cual ella sostenía a sus dos mellizas al lado de una Sinb que había sido vencida por el sueño en la cama del hospital. La basquetbolista con su mano libre acarició el retrato. No pudo dejar de reír ante los ojos bien cerrados de Yewon que hacían juego con su conducta pacífica y a su vez eran lo contrario a los ojos abiertos e hinchados por el llanto de su hermana melliza Yuna . ¿Quién iba a decir que estas personalidades tan diferentes iban a ser las culpables de que Yerin perdiera a sus dos hijas? La pelinegra agitó la cabeza tratando de sacarse esos pensamientos de la cabeza.
La segunda foto que recorrió con sus manos fue la de ella corriendo tras una castaña desnuda por la calle del barrio al que recién se habían mudado. A Sua siempre le había gustado llamar la atención y sin lugar a duda, en ese momento, su pequeño lechucín había pensado que no había mejor forma de hacerse conocer por lo nuevos vecinos que salir a correr por las calles desnuda – Mi terremotito Sua – decía Yerin acariciando el retrato – Te dije que no me abandonaras,que yo me iba a encargar de darte todo el amor que necesites, pero no – suspiró – No me hiciste caso, fuiste tras ella y ahora... y ahora... - se llevó la mano a la cara tratando de evitar que sus lágrimas salieran – Y ahora te he perdido para siempre – dijo con las pocas fuerzas que le quedaban. Le dio la espalda a los retratos, no podía seguir mirando más. No podía, pero aun así tenía que hacerlo. Volvió a mirar la pared de los recuerdos y se encontró de lleno con las enormes pestañas de Yeein. Yerin no sabía cómo carajo había hecho su mujer para sacar esa foto, pero lo había hecho. Había retratado el rostro de su hija menor en modo conquista a la perfección y la deportista no pudo evitar sentirse orgullosa de haber sido ella la que había logrado esa perfecta mirada. Yerin se acordaba ese día como si hubiese sido ayer. Ese día Yerin había discutido contra toda la armada Hwang durante casi un dia entero, tanto su mujer como sus hijas querían pasar las vacaciones en la casa de sus padres, pero no había forma de que después de todo lo que habían vivido el último verano en esa casa, la pelinegra quisiera volver allí. Yerin les había ofrecido unas vacaciones por Europa, les había ofrecido un crucero por el Caribe, ¡Demonios! Si hasta les había llegado a ofrecer un zafarí por África... ¡Pero no! Cuando a las castañas de las familias se les ponía algo en la cabeza, imposible convencerlas de lo contrario, pero esa vez Yerin estaba decidida a ganar esa partida y no se las iba a poner fácil. Las castañas utilizaron sus mejores armas, incluso Sinb intentó con el sexo y fue hasta capaz de ofrecerse para el experimento "PINOCHON" pero a pesar de que ese intento hizo flaquear a Yerin, la pelinegra se mantuvo firme en su decisión de no volver a la casa de verano. Cuando las Hwang ya habían dado todo por perdido y ya se estaban preparando mentalmente para las playas del Caribe, Yeein caminó hasta su pelinegra madre, se paró enfrente y con sus enormes ojos, sus más enormes aun pestañas y su seductora voz dijo un simple "por favor mami" y logró derribar todos los muros de Yerin haciendo que ese verano volvieran a la casa que tanto amaban - ¡MALDICION! – Gritó Yerin mientras agarraba la foto de la pared, deduciendo que seguramente Sinb había aprovechado ese momento de súplica para tomar esa fotografía, y la miró intensamente, su Yeein, su lobito le devolvía la mirada desde el retrato. La pelinegra lo devolvió a su lugar pensando que ojala hubiese podido disfrutar de esa mirada un tiempo más, pero ahora... ahora ya era tarde, Yeein había sido la última en caer en las garras del enamoramiento y Yerin no iba a poder disfrutar de su hija menor nunca más.
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Cuando, donde y Como diga el amor- SINRIN
FanfictionJung Yerin es una aclamada jugadora de básquet que es elegida para jugar en la WNBA, con un pasado negro y su fama de mujeriega irrumpe en Seul sin saber que un encontronazo con una rubia mandona le va a cambiar la vida. Esta historia NO me pertene...
