Capitulo 9

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Jung Yerin usando solamente un top deportivo negro y un pequeño short del mismo color. Su cabello estaba recogido en una cola de caballo no muy prolijamente. Sus manos tenían una especie de venda y.... ¡Dios mío! — pensó Sinb – uno, dos, tres y cuatro. Cuatro perfectos cuadraditos marcados en su abdomen— La Rubia seguía su recorrido — Y esas piernas. Madre mía. Sin tan solo pudiera... Espera ¿cuánto tiempo llevo mirándola?

— Sinb, Sinb. ¿Estás bien? — preguntaba Yerin pasándole la mano por la cara e interrumpiendo los pensamientos de la rubia.

— Eh... si, si... yo-yo venía a...la rubia no podía superar el impacto – Es decir. Vengo a buscar a Eunbi.

— Sí, claro, pasa, pasa – Yerin se apartó para dejar pasar a Sinb — Perdón por hacerte esperar, es que aproveche que Eunbi se durmió para hacer un poco de ejercicio – le explicaba señalando la bolsa de box que colgaba en una esquina del departamento.

— ¿Boxeas? – pregunto Sinb curiosamente tratando de no mirar a la pelinegra . Lo pudo superar una vez y quizás si volvía a mirarla esta vez no había salida y terminaría encima de ella en un segundo.

— No lo hago como deporte. Simplemente lo uso para descargarme un poco – contaba Yerin mientras se sacaba las vendas de las manos y miraba como Sinb observaba todo el lugar.

— ¿Tocas la batería? – pregunta la fotógrafa al ver al instrumento en una de las otras esquinas de la sala.

Carajo. Ya veo de donde ha salido tan curiosa la niña. –pensaba Yerin.

— ¿Y la guitarra también? – volvía a preguntar Sinb,  pero esta vez inspeccionando la guitarra eléctrica que la pelinegra  tenía junto a la batería.

Si definitivamente ser hermosas y curiosas es del gen Hwang . Ah y no nos olvidemos de la levantadita de cejas. Mortal kombat: Si Hwang Sinb te levanta su ceja podrá hacer contigo lo que se le plazca.

— Si, bueno, mi mamá era una especie de fanática de los instrumentos y la música y bueno yo... ella me enseño de chica.

Sinb pudo notar la incomodidad de la pelinegra  al nombrar a su madre y supo que tenía que cambiar rápidamente de tema.

— ¿Dónde está Eunbi? – preguntó rápidamente

— En la habitación – contestó la pelinegra  agradecida por el cambio de tema – se quedó dormida profundamente después de comer y de empezar a ver a Nemo. No creo que nunca termine de verla – dijo sonriente Yerin recordando su tarde con la niña.

—Yerin, no sabes cuánto te agradezco todo esto. La verdad es que estamos pasando por momentos complicados y...— suspiraba la rubia – De verdad no sé cómo agradecértelo.

— ¿Estás bien? – preguntó la deportista al ver la cara de preocupación de Eunbi.

— Si. Bueno, no del todo. Estoy cansada, estresada y con mucho trabajo. Me enoja no tener tiempo para mi hija y –y...

— Oye. Tranquila. Te entiendo. Tal vez lo que necesitas es una descarga, como me pasa a mi... –A Yerin se le ocurría una idea – Ya se. ven, ven – agarró la mano de Sinb delicadamente y la llevó hasta la bolsa de box – Vamos, hazlo – la animó Yerin.

— ¿Qué haga qué? – miró a la pelinegra  y después a la bolsa – Ay no, no, no, Yerin yo no sabría. Jamás podría...

— Vamos. Quieres descargarte ¿Sí o no?

— Pues sí, pero...

— Pero nada. Vamos imagina que en esta bolsa – señala al objeto – están todas las cosas que te están molestando y ¡Bam! – la pelinegra  le dio un buen golpe al objeto y lo agarro para evitar que se fuera contra su rubia preferida— Ahora tú. Vamos hazlo – la animó Yerin.

Cuando, donde y Como diga el amor- SINRIN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora