Capítulo 12

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I

Hayley alza las cejas mientras mira a Connor y a la chica pelirroja caminar delante de ella. Ayleen es más baja que su amigo, pero aun así harían buena pareja. Además, se nota que entre ellos existe... algo. Hayley nota de repente algo en su costado y da un respingo, para inmediatamente escuchar la risa de Hugo.

-¿En qué piensas? -le pregunta él.

-En nada -esboza una sonrisa.

-Sabes que no se puede pensar en nada, ¿verdad? -Mark la mira de soslayo.

-Marcus, no empieces con tus rollos psicológicos -Hayley resopla.

Connor se da la vuelta y ríe, por lo que la joven supone que estaba escuchando lo que decían. Mejor que no haya dicho lo que estaba pensando, entonces.

-Ayleen, ¿qué te parece Chicago? -Hugo la hace ponerse a su altura.

-Bueno, no es la primera vez que vengo, aunque la zona universitaria nunca la había visto -la pelirroja muestra una bonita sonrisa-. Pero me gusta.

-A veces es demasiado bulliciosa para mi gusto -apunta Mark.

-Para ti todo lo que no sea silencio absoluto es algo bullicioso -Hayley se venga por lo de antes.

Los cinco chicos ríen, y Hayley nota que Ayleen está ya más relajada que al principio. Cuando han salido de la residencia se notaba que se sentía extraña, pero ahora parece estar más cómoda entre ellos. No es fácil hacer nuevos amigos, y menos adaptarse a un grupo ya formado, así que no la culpa por su actitud. De hecho, cree que puede caerle bien, pero no terminan de agradarle las confianzas que se toma con Connor. Le conoce desde hace dos días y ya parecen amigos de toda la vida. Y conociendo a su amigo, sería capaz de enamorarse de ella. En cambio, no sabe cómo es ella así que no está segura de que a pesar de sus sonrisas amistosas y su amabilidad no acabará haciéndole daño. Por lo pronto, Hayley no tiene intención de juzgarla como tal, pero no va a descuidarse.

-¿Qué hora es? -Ayleen mira a sus nuevos amigos.

Hugo mira en su móvil.

-La una.

-¿Qué pasa? -pregunta Mark al ver la mueca de Ayleen.

-Es que ha quedado con Natasha para ir a comer -aclara Connor.

¡Con Natasha! Hayley recuerda el año pasado, cuando Connor era amigo de Natasha. Ella se relacionó con la morena, aunque su amistad no fue tal y como la de Connor, y se alegra, porque al final Natasha acabó haciéndole daño a su amigo.

-¿Sois amigas? -Hayley mira a Connor y él sabe lo que está pasando por su cabeza.

-Estamos en proceso -Ayleen parece nerviosa de repente-. Es mi vecina de habitación.

-¿Y a qué hora habéis quedado?

-Pues... -la pelirroja se muerde el labio, dubitativa- a la una y media.

-Entonces deberíamos volver ya -Hugo vuelve a mirar su móvil, para confirmar la hora.

-Sí, mejor.

El grupo camina por las calles de Chicago por las que ha venido, si bien ahora van más rápido que antes, recreándose menos en el paisaje. Hayley nota que Ayleen está tensa de repente, ¿por qué? A lo mejor sabe lo que pasó con Connor, y por eso se siente en cierto punto mal, por estar quedando con la joven que le partió el corazón a su nuevo amigo. En realidad, Hayley no puede sospechar que el comportamiento de Ayleen no tiene nada que ver con eso.

II

Derek mira la hora. La una y diez. Se pasa una mano por el pelo a la vez que se mira en el espejo, comprobando que su aspecto aparentemente despeinado está tal y como él quiere. Se pone una camiseta blanca con unos dibujos grises en el centro, que resalta el tono bronceado de su piel. Se deja los pantalones negros que llevaba y se mira en el espejo una vez más. Así está perfecto. Se gusta a sí mismo, y está convencido de que ese es el primer requisito para gustarles a los demás. ¿Cómo le vas a gustar a alguien si no te gustas a ti mismo? Mira el reloj de nuevo. La una y cuarto. No sabe si ya es momento de ir a la habitación de Ayleen, tal vez ella todavía no esté lista. Le apetece verla. Casi la ha conseguido ya, porque si no no habría aceptado ir a almorzar con él. Con suerte, puede que esa misma tarde pase algo entre ellos. No acostarse, por supuesto, pero algo que les acerque un poco más a ese paso.

TESTIGOS DE LA LUNADonde viven las historias. Descúbrelo ahora