I
Connor observa atentamente a Ayleen acercarse hasta la puerta de su habitación, es decir, hasta él. No está muy seguro de por qué ha ido allí, pero sentía que necesitaba hacerlo. El ceño de la joven está ligeramente fruncido, no desde que le ha visto a él sino desde antes, aunque sus ojos sí se abren un poco al darse cuenta de que está allí.-Hola -saluda Connor amistosamente.-Hola -responde ella.Ayleen se muestra algo cohibida, probablemente por la conversación que tuvieron antes en la cafetería, en la que Connor no sólo le confesó que el año anterior había estado enamorado de Natasha, sino que también le habló de Derek. Antes creía haber visto algo entre ellos, pero ahora con Ayleen delante, la ve normal, como ha estado desde el primer día, y ya no está tan convencido de que lo otro no hayan sido imaginaciones suyas.-Sé que tenías que estudiar, pero...-Tranquilo -ella sonríe, más relajada-. No seré capaz, así que pasa si quieres.Tras dudar un momento, Connor acepta su ofrecimiento. La muchacha abre la puerta y ambos pasan al cuarto.-¿Quieres ver una peli? -Ayleen enciende su portátil cuando él responde afirmativamente.Connor se sienta en la cama, como ya ha hecho tantas y tantas veces, y la mira inclinarse hacia el ordenador. Tiene un cuerpo muy bonito.-Escucha, yo...-Connor, no importa -ella se adelanta a sus palabras.-No, de verdad que sí -sacude la cabeza-. Siento lo de antes. Y quiero que sepas que puedes contarme lo que sea con confianza.Se produce un breve silencio.-Lo sé -responde ella al final, aún de espaldas.
II
Owen tira una taza que descansa en el escritorio de su habitación, rompiéndola en pedazos contra el suelo. Está furioso. Tiene que buscarse un sitio donde vivir durante un mes, y eso no le va a resultar nada fácil. Por si fuera poco, tiene además la cara hinchada por los golpes que Derek le ha propinado. Ese guapete siempre se ha creído el dueño de todo, pero no tiene ningún derecho a entrometerse en su relación con Natasha. Natasha.¿Seguirá queriendo estar con él? El sentido común le dice que no, pero una parte de su cerebro le insiste en que esa relación no terminará cuando ella quiera, sino cuando lo quiera él. Sin embargo, con un mes fuera de la residencia, le va a resultar bastante difícil restablecer las cosas con Natasha... a menos que vaya a buscarla algún día después de clase, o tal vez antes, cuando puedan hablar tranquilamente, sin que nadie les moleste.
III
La película está a punto de terminar cuando llaman a la puerta de la habitación de Ayleen. Perezosamente, la chica levanta la cabeza del hombro de Connor y camina casi dormida a abrir. El sueño se desvanece en un instante al abrir la puerta y encontrarse ante sí a Derek. Instintivamente, Ayleen mira hacia atrás, pero por la posición de la cama y porque hay un pequeño pasillo hasta la puerta, Connor no puede ver quién es... a menos que se asome. La chica empuja por el pecho a Derek para que se eche hacia atrás.-Cuánta pasión, pelirroja -ella le hace un gesto para que baje la voz, y aunque reticente, Derek susurra-. ¿Quieres seguir con lo de antes? -la mira con ojos divertidos.-Ni pasión ni leches -murmura ella-. Ahora mismo no es el momento, vete.Él alza las cejas y hace el amago de ir a mirar dentro del dormitorio. Ayleen vuelve a apartarlo poniéndole la mano en el pecho.-Ah, ya entiendo. El angelito rubito está aquí, ¿eh? -su expresión se endurece- Quería decirte algo, pero seguid con la fiesta, entonces.Derek se marcha sin que Ayleen diga nada más. La chica está convencida de que no tenía nada que decirle y sólo lo ha comentado para que ella intentara que se quedase, pues no puede saber que las palabras de Derek eran ciertas.Con la respiración agitada por la tensión, cierra la puerta y entra a la habitación, sin que sus intentos por calmarse surtan efecto. Es precisamente eso lo que hace que Connor se pregunte quién habrá llamado a la puerta para que Ayleen esté en ese estado.-¿Todo bien? -pregunta cuando ella vuelve a sentarse en la cama.-Sí, perfectamente -sonríe con excesivas ganas y reanuda la película.Puesto que está claro que no quiere decir quién ha ido a buscarla, Connor lo acepta en silencio y no pregunta nada más, aunque ninguno de los dos consigue volver a concentrarse en la película, y Ayleen no apoya esta vez su cabeza en el hombro de su amigo. Se siente repentinamente mal por lo que está haciendo, pues si no fuera porque Derek y ella no son nada, y está convencida de que Derek está intentando básicamente acostarse con ella, diría que ha visto un destello de celos en sus ojos, o quizás algo parecido al dolor, cuando ha comprendido que estaba en la habitación con Connor. Por otro lado, Connor le ha dicho un rato atrás que puede confiar en él, y ella no le ha dicho que Derek acaba de llamar a su puerta. Lo peor es que cuando alguien oculta algo es o bien porque se siente culpable o bien porque teme las consecuencias. Y Ayleen siente que a ella le pasa un poco de ambas.
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TESTIGOS DE LA LUNA
RomansaAyleen Miller se muda a una residencia de estudiantes en Chicago para empezar sus estudios en medicina. Ayleen llega a Chicago convencida de que sus años de universitaria van a ser los mejores de su vida, pero no tiene ni una leve idea de lo que pu...
