Capítulo 3.

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I

En cuanto la puerta se abre, Derek sonríe ampliamente. Más ampliamente de lo que esperaba, en realidad. La muchacha le ha abierto con una bonita sonrisa en sus labios carnosos, y el último botón sin abrochar de su blusa permite ver gran parte de la piel de su escote. Es aún más deseable de cerca. En cuanto le mira, el pecho de ella empieza a subir y bajar más rápido de lo que lo estaba haciendo un momento antes, y Derek se pasa la lengua por el labio inferior, consciente de lo que ha provocado en la chica. Él se apoya en el quicio de la puerta con naturalidad.

-Bonito pelo –Derek señala su pelo mojado.

-¿Y tú eres? –ella ignora su observación.

-Me sorprende que no lo sepas –Derek se hace el sorprendido-. Nos hemos visto antes, en la piscina. Y estoy seguro de que tu amiguito te lo ha dicho.

-Lo que a mí me sorprende es que antes ni siquiera nos hayas dicho hola y ahora vengas a saludarme a mi habitación.

Derek frunce los labios para ocultar una sonrisa. Como él había previsto, la chica de pelo rojizo tiene intención de hacerse la dura. Sabe que de todos modos necesitará menos de un mes.

-Me llamo Derek –le tiende la mano, y tras dudar unos segundos ella se la estrecha.

-Ayleen.

El pelo de la chica ha empezado a mojar su blusa, lo que la está haciendo transparente por los hombros y permite entrever las tirantas de su sujetador. Derek aparta la mirada y lucha por concentrarse.

-No es un nombre muy común –apunta él.

-Nadie ha dicho que yo sea una chica común –Ayleen se encoge de hombros con fingida confianza en sí misma.

-Cierto –Derek deja que una sonrisa aflore en sus labios.

-¿Vas tocando a todas las puertas de los nuevos o has venido por algo en especial? –la joven alza las cejas.

Derek ríe, sorprendido por la sagacidad de la muchacha. Vaya, no sólo es atractiva sino perspicaz. Le gustan las chicas así, es mucho más entretenido conquistarlas.

-Tu pelo rojo me ha llamado la atención –él se encoge de hombros.

Ayleen desvía un momento la mirada a su pelo, pero rápidamente vuelve a mirarle a él. Derek se fija en sus ojos verdosos. No son especialmente grandes, pero son bonitos.

-No es rojo.

-¿De qué color es, entonces?

-Marrón rojizo –Ayleen alza ligeramente la barbilla.

-Oh, disculpe usted –sonríe-. ¿Bajas a cenar?

-Lo siento, ya he quedado –se apresura a contestar ella.

Derek se finge indiferente, pero tenía la esperanza de que ese estúpido se hubiera limitado a enseñarle la residencia. Está seguro de que es con él con el que ha quedado para cenar.

-Tú te lo pierdes –mete las manos en los bolsillos delanteros de sus vaqueros-. Ya nos veremos por aquí, pelirroja.

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⏰ Última actualización: Nov 22, 2014 ⏰

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