I
Madeleine mira de reojo a Natasha mientras finge estar escribiendo algo en su ordenador. Parece muy afligida y no deja de retorcerse las manos, que tiene sobre la mesa. Sus ojos están hinchados, al igual que su labio inferior. Su testimonio es clave para que Madeleine tome la decisión con respecto a qué va a hacer con Derek y con Owen. -¿Cómo te encuentras, Natasha? -pregunta por fin la directora.-Bien -musita ella.La mujer asiente con la cabeza y se inclina hacía delante, mostrando su interés en al asunto.-¿Te duele? -señala sus labios.-Un poco.Vuelve a asentir.-¿Qué ha pasado?Natasha se queda en silencio, tal vez dudando sobre qué responder bien por temor o bien por vergüenza. Madeleine no está muy segura porque por la información que le han dado antes Derek, Owen, Connor y la pelirroja, tampoco es que haya sacado mucho en claro. Pero sabe que Natasha ha sido el motivo de que Derek haya pegado a Owen de ese modo y quiere descubrir por qué, aunque se hace una idea.-No lo sé -contesta la interpelada, dubitativa.-Natasha -la directora de la residencia la mira a los ojos-. No quiero echar de aquí ni a tu hermano ni a Owen, pero necesito un motivo para no hacerlo. Ya me han causado bastantes problemas y...-Derek sólo me defendía -se apresura a aclarar ella.-Entonces Owen te estaba haciendo algo -infiere Madeleine.-No, sólo... teníamos ideas opuestas.-Bonita forma de maquillar una disputa.Antes de que Natasha pueda decir nada, la mujer vuelve a centrarse en fingir que escribe algo en su ordenador. Madeleine es plenamente consciente de que Natasha está defendiendo a su novio, que unas horas antes ha pretendido obligarla a algo que ella no quería hacer. El problema reside en que es muy difícil ayudar a alguien que no quiere ayuda.
II
Ayleen está en la cafetería, dándole vueltas a una taza que contiene una tila. Está nerviosa, no sólo porque puedan echar a Derek de la residencia, sino porque Natasha es su amiga y no le ha gustado nada lo que ha pasado con Owen. En consecuencia, no se da cuenta de que Connor se ha sentado enfrente de ella hasta que éste carraspea.-Hola -Ayleen esboza una sonrisa y su amigo la mira muy serio-. ¿Ocurre algo? Él se escoge de hombros. La pelirroja achaca su afectación a lo sucedido con Natasha, no puede saber que en realidad hay algo más. -¿Te puedo contar una cosa? -pregunta él después de largo rato.-Claro -por fin da el primer sorbo a su tila.En los quince minutos siguientes, Connor le habla del tiempo en que estuvo enamorado de Natasha, y resalta especialmente el papel mezquino que tuvo Derek al contárelo a todos. Ayleen no toca su bebida en ningún momento, ni siquiera para juguetear con el vaso de manera inconsciente, pues se dedica simplemente a escuchar. No está muy segura de por qué el joven rubio le está contando aquello precisamente en ese momento, pero lo cierto es que no lo esperaba. -Así que por eso odias a Derek –murmuró la chica pelirroja.-No le odio.-Bueno, por eso te cae mal –se miró las manos sintiéndose culpable.-En efecto –corrobora Connor-. Por eso y por su prepotencia, su arrogancia, su creencia de que puede hacer todo lo que le dé la gana...-Lo pillo –le interrumpe Ayleen antes de que pueda continuar.La joven sabe que Derek es todas esas cosas y más, pero a pesar de ello le gusta, aunque no puede culpar a Connor por sentirse así hacia el chico de pelo negro y ojos indómitos. -Ayleen.-¿Qué?-¿Le conoces?-¿Cómo que si le conozco? –se sorprende ante la pregunta y no está muy segura de qué debe responder- Hemos hablado a veces y...-No –sentencia Connor-, no le conoces.-Connor, no entiendo de qué estás hablando.-No, claro que no.Con una sonrisa triste, el joven se levanta de su asiento y se marcha de allí con un simple gesto con la cabeza como despedida. Ayleen está confusa, porque es evidente que Connor se ha dado cuenta de lo que está empezando a surgir entre Derek y ella, pero no comprende su reacción. O quizás sí que la comprende, pero no quiere admitir que se ha equivocado por ocultárselo a su amigo, aquel que lleva estando ahí para ella desde el principio, cuando llegó a la residencia hace tres semanas. Tres semanas. Su vida ha cambiado mucho en ese tiempo, pero no está segura de si ha sido para bien o para mal.
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TESTIGOS DE LA LUNA
RomanceAyleen Miller se muda a una residencia de estudiantes en Chicago para empezar sus estudios en medicina. Ayleen llega a Chicago convencida de que sus años de universitaria van a ser los mejores de su vida, pero no tiene ni una leve idea de lo que pu...
