I
Natasha apoya los brazos en la mesa mientras esperan a que el camarero les traiga la pizza que acaban de pedir. Sus brazaletes hacen un ruido estridente al chocar contra la madera, y Owen mira hacia el lugar del que proviene el ruido, contrariado.
-Si te pones unas pulseras un poco más grandes ya parecería que llevas manga larga –dice en tono de reproche.
La joven suspira. Es como si su novio tuviera que quejarse absolutamente por todo, como si ella tuviera que hacer algo siempre mal, que no fuera de su agrado. Casi parece que haya dejado de gustarle a Owen.
Viendo que su novia no dice nada, el chico coloca sus brazos encima de la mesa y le quita los brazaletes a Natasha. Ella aparta las manos rápidamente, escondiéndolas bajo la mesa, pero él ha tenido tiempo de ver las marcas azuladas que ya comienzan a desaparecer de sus muñecas.
-Enséñame las manos –dice Owen, aunque no en tono autoritario.-No hay que...-Naty, enséñame las manos –ahora lo exige.
Volviendo a suspirar, Natasha coloca de nuevo las manos sobre la mesa. Owen examina los morados durante unos segundos, sin decir nada.
-¿Quién te ha hecho esto? –pregunta finalmente.-¿Me lo estás preguntando en serio? -Claro.-Owen, fuiste tú.-¿Qué? ¿Yo? Imposible.
El camarero aparece con la pizza y la deja en el centro de la mesa. Es joven, tal vez incluso un año menor que ellos, y le dedica una bonita sonrisa a Natasha.
-Ese tío no podría haberte comido más con los ojos –se queja una vez que el camarero se ha ido.-Mientras no venga a pegarme un bocado... -intenta bromear Natasha.-A mí no me hace gracia.-A mí esto tampoco –se señala sus muñecas.
No tenía intención de decirle nada a Owen, prefería que no se enterase. Pero ahora que él lo ha visto, no va a dejarle que simplemente ignore el daño físico que le ha hecho.
-Yo no te he podido hacer eso. ¿Cuándo lo he hecho, según tú? –ni se digna a mirar sus muñecas.-El viernes. Me agarraste con fuerza y...-En otros momentos no te molesta que te sujete con fuerza.
Natasha se lleva una mano a la frente, cansada.
-Owen, ¿por qué no puedes tomarte las cosas en serio? Tú me has hecho esto, al menos admítelo y déjate de tonterías que no vienen a cuento –le suelta.-¿Qué? –se sorprende ante su reacción- Es la verdad.-Ah, cállate.
Natasha se levanta de su silla y camina con decisión hasta la puerta del restaurante. Sale de allí y echa a andar, sin mirar siquiera si Owen la ha seguido o no. Está enfadada. Le quiere, le quiere muchísimo. Pero últimamente, su novio se está comportando como un auténtico estúpido, y no la trata bien. ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué no la puede querer y ya está? ¿Por qué tiene que hacerla sufrir? La joven morena se abandona al llanto mientras se pregunta qué es lo que ella está haciendo mal.
II
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TESTIGOS DE LA LUNA
RomanceAyleen Miller se muda a una residencia de estudiantes en Chicago para empezar sus estudios en medicina. Ayleen llega a Chicago convencida de que sus años de universitaria van a ser los mejores de su vida, pero no tiene ni una leve idea de lo que pu...
