Capítulo 4.

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I

Derek anda sigilosamente por el pasillo en dirección a las escaleras que llevan de la planta 2 a la 3. Se pasa la mano por el pelo, intentando arreglarlo un poco, porque aunque normalmente lo lleve revuelto, en esos momentos está verdaderamente despeinado.

El joven se sobresalta y deja de andar cuando se encuentra a una chica justo delante de él, que venía también pensando en sus cosas y no se había dado cuenta de la presencia de Derek.

-¿Naty? –pregunta él, sorprendido de verla allí a esas horas; debe ser al menos la una de la madrugada.

-Hola, mi querido hermano –acompaña sus palabras con un saludo con la mano.

-¿Qué haces aquí? –su ceño se frunce.

Natasha mira a su hermano de la cabeza a los pies y esboza una tenue sonrisa.

-¿No me digas que tú y la pelirroja…? –levanta las cejas repetidas veces.

-¿Qué? ¡Ah! –Derek comprende por fin a lo que Natasha se está refiriendo- No, aún no–enfatiza el aún.

-Entonces es sólo Pamela, ¿no?

Derek asiente con la cabeza e instantáneamente se queda pensativo.

-¡Eh! ¿Cómo sabes tú eso?

-Derek, una hermana sabe esas cosas –le guiña un ojo, divertida.

-Bah. Todavía no me has dicho qué haces en mitad del pasillo a estas horas.

-Pues voy a lo mismo de lo que tú vienes–alza la barbilla.

“Es verdad, la habitación de Owen está en la segunda planta”, piensa Derek. Inmediatamente empiezan a pasar por su mente cosas parecidas a las que él acaba de hacer con Pamela y le recorre un escalofrío.

-Puaj –hace una mueca de desagrado-. Tú… haciendo esas cosas… -se estremece.

-Igual que lo que tú haces –Natasha se encoge de hombros con tranquilidad.

-Pero sólo de imaginarlo –sacude la cabeza.

-Buenas noches hermanito –se pone de puntillas y le da un beso en la mejilla.

-Te diría “que tengas dulces sueños” pero supongo que no dormirás mucho –Derek exhala un suspiro de resignación.

-¡Capullo! –Naty, que ya ha empezado a andar y está de espaldas a su hermano, alza sin mirar el dedo corazón.

Derek niega con la cabeza y al ver la piel descubierta de la muñeca de su hermana, recuerda esas marcas que ha visto antes. Sabe que Owen no es el mejor tipo del mundo, pero no le cree capaz de hacer eso. ¿O sí?

II

Ayleen abre los ojos, sobresaltada por el ruido del despertador. ¿Dónde está? ¿Por qué suena la alarma si es sábado? De un golpe poco cariñoso desconecta el reloj y frotándose los ojos se incorpora en la cama. ¿Y su mesita de noche?

Entonces empieza a ubicarse, y a ser consciente de que no está en su casa. Ayer sus padres la llevaron a una residencia en Chicago, porque es allí donde va a estudiar. La alarma suena porque el horario del desayuno en fin de semana es de nueve a diez y media y no puede perdérselo. Se siente repentinamente sola, sin nadie a quien dar los buenos días, ni nadie que se los dé a ella.

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